11 ABR 2016

50 años de rock nacional: habla la nueva guardia (parte I)

Generación B reunió a destacados artistas emergentes para saber qué piensan sobre el presente y el futuro de nuestra música.
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Por Maxi Poter

Por Maximiliano Poter (@MaxiPoter)

 

Este 2016 marcará, en julio, el 50.o aniversario de la aparición de Los Gatos Salvajes, el homónimo y único disco de la célebre banda de Rosario considerado el primer álbum de la historia del rock argentino; el trabajo fundacional (más allá de la presencia de una canción en inglés) de un movimiento cultural que, luego, se desarrollaría en el país y se extendería con vital influencia hacia otras regiones.

 

Pero lejos de hacer un revisionismo enciclopédico, repasar hechos significativos, recordar hitos o continuar lustrando nombres y vinilos por siempre brillantes, buscamos que este medio siglo sirva más para reflexionar sobre el presente y futuro de un arte local que periodismo y público suelen poner en cuestión por diversos factores (concretos o supuestos): la crisis de la industria discográfica, la falta de grandes artistas “como los de antes”, la ausencia de exponentes con proyección internacional, las carencias de espacios y apoyos artísticos y económicos o, sencillamente, la escasez creativa. ¿Es así?

 

A lo largo del año, Generación B reunirá y dialogará con los más destacados artistas emergentes para conocer, de primera voz, qué sienten, qué opinan y cómo se ven a sí mismos y a sus pares quienes, potencialmente, son el futuro inmediato del rock argentino. En esta primera entrega, responden Marilina Bertoldi, Sergio Munich (Roma), Federico Schujman (Sambara), Tom Quintans (Bestia Bebé) y Ramiro Vázquez (Surfistas del Sistema).

 

Transcurridos 50 años de rock nacional, ¿cuál es tu opinión sobre el estado actual de la escena local? 

 

Bertoldi: Argentina es un país que ha dado a luz a muchos artistas increíbles y variados. Siempre vamos a perder cosas, pero eso pasa porque las hemos ganado también y eso ya es suficiente. Sostener la calidad de artistas en el tiempo es algo muy difícil, sobre todo si no hay un mercado de la música que no tenga el aspecto artístico dentro de sus prioridades. Querer vender es un elemento lógico y para nada malo; el problema es que se ha vuelto la única búsqueda. Lo popular puede ir de la mano de la calidad artística, del vuelo, de la vanguardia. Aparentemente, nos olvidamos de que eso es posible e incluso ha sido posible en nuestro país con muchísimos artistas.

Actualmente, no tenemos artistas con propuestas completas en el mainstream. Definitivamente no, y menos de rock. Esta no es una mirada pesimista, me niego a ser pesimista respecto a la actualidad o el futuro. Son ciclos. Además de esto, actualmente en todo el mundo hay que tener en cuenta que el rock no es un género convocador ni innovador. El público está muy interesado en escuchar cosas nuevas, y los géneros que están aportando eso no son artistas de “rock”. Es más, hoy en día, los géneros se mezclaron tanto que ya es ridículo tildar a algo de rock, pop o electrónica. Por suerte, todo se mezcló y están importando otras cosas a nivel de masas. Me gustaría pensar que eso va a pasar acá y que vamos a empezar a dejar de mirar si algo es o no es rock y a permitirnos disfrutar de la música por su calidad y no por su etiqueta.

Argentina tendrá un gran futuro musical si, desde el mercado, se da lugar a los artistas que quieren y que ya están haciendo esa jugada, esa apuesta, desde lo llamado “under”. Que más que “under” ya es una escena muy interesante de músicos hambrientos de lo nuevo, y no de personas que están copiando fórmulas para rotar en la radio dejando lo artístico completamente de lado.

Schujman: Para mí, estamos en un momento de transición. En la escena actual somos, por un lado, muchos los que estamos buscando innovar, utilizar las influencias de las grandes bandas para crear algo nuevo, original y arriesgado artísticamente. Y también hay muchos buscando repetir fórmulas, adaptarse al mercado y tratar de “ser parte” de esa forma.

Son maneras distintas de pensar el arte, y esa diferencia caracteriza el momento actual de las bandas emergentes mucho más que los géneros musicales que, por suerte, se han ido esfumando en fusiones muy atractivas.

A mi modo de ver las cosas, son diferencias que se perciben en las puestas en vivo, el sonido y la propuesta en conjunto de las distintas bandas. Sería muy interesante que los grupos más arriesgados podamos darnos a conocer para que aparezca un nuevo rock nacional que, desde hace décadas, no tiene una renovación fuerte.

Munich: Creo que estamos en una buena etapa, ya que hoy conviven bandas de distinto tipo de rock en la escena nacional y que el público actual tiene la cabeza más abierta y puede convivir en recitales donde esto se fusiona.

Quintans: La época actual del rock argentino es mi favorita. Por suerte, puedo ser contemporáneo a muchos a grupos de los cuales soy fanático. Ojalá se sigan dando las condiciones para que estas bandas sigan existiendo.

Vázquez: Los Surfistas creemos que el rock argentino es uno de los más ricos de la historia. En todas las épocas hubo bandas legendarias. Es difícil hacer un resumen de 50 años de algo tan rico y variado, pero podemos contar una historia que nos pasó en México. Estábamos enumerando grupos argentinos frente a un conjunto de mexicanos y en varias ocasiones nos preguntaban “¿es argentina esa banda?”, y después de nombrar unos diez artistas concluyeron ellos la charla diciendo: “las mejores bandas de rock son argentinas”. Sí sentimos que, en los últimos años, faltaron grandes bandas de los géneros que a nosotros más nos gustan. Florecieron grupos con una identidad muy argentina, sobre todo desde fines de los noventa hasta hoy. Pero faltó música exportable, al menos masivamente. Aunque, desde hace un par de años, vemos que la escena se fue llenando de propuestas superinteresantes y sentimos que, finalmente, van a salir grandes grupos de todo este caldo de cultivo que se viene cocinando. Somos un país que fue el referente del rock en español y tenemos que volver a serlo. Sin dudas, vamos camino a eso.

 

 

¿Se sienten parte de una generación de artistas, de un conjunto de músicos representativo de un momento del país? ¿Con quiénes se sienten “pares” en ese sentido?

 

Vázquez: No lo sentimos en absoluto, pero estamos absolutamente seguros de que lo somos. Es un hecho, pertenecemos a una generación. Pero la historia se analiza y se comprende mirando hacia atrás, y nosotros estamos en la cresta de la ola. No hay tiempo de analizar, solo hay demasiadas ganas de vivir esta historia como lo que somos, protagonistas. Lo que no quita que respetamos a cada una de las bandas que está protagonizando su historia y que varias nos parecen muy buenas. Y que hay amigos también dentro del ambiente musical.

Schujman: Nos sentimos hermanados con un montón de bandas que hemos ido conociendo en el camino y en los escenarios. Grupos que, más allá del estilo de música que toquen, transmiten en sus shows la pasión y la dedicación por sus canciones. Y lo hacen bien, buscando un sonido característico y preocupándose por ser cada vez mejores. Así trabajamos con Sambara y vemos muchas bandas todas las semanas en ese camino. Por nombrar algunas (y esto siempre es injusto porque no se puede mencionar a todas), se me vienen a la cabeza Todo Aparenta Normal, Aloe, Despertar Antoles, Huevo y Jean Jaurez, entre tantas otras.

Munich: Podría ser, quizá de una pequeña escena porque, si es por bandas del momento, tendríamos que nombrar grupos del indie tal vez. Pero con bandas como Deny o Melian somos casi pares

Quintans: Nos sentimos pares con todas las bandas del sello Laptra y con muchos grupos con los que armamos fechas y compartimos métodos de trabajo, más allá de la música.

Bertoldi: Totalmente, soy parte de una movida. No creo que seamos representativos del país aún, pero queremos serlo a nuestra manera, rompiendo con lo que hay. No por el simple hecho de romper, sino porque no queremos subestimar la inteligencia del público dándoles lo que quieren y nada más. En cada artista de esta escena, te guste o no, hay una conciencia del público y, a la vez, hay una apuesta a algo distinto, a algo más. Ese plus es necesario para todos, es un cuestionamiento a lo establecido, y eso se traduce inmediatamente en crecimiento.

 

¿Qué bandas nacionales creen que pueden tener un lugar destacado en la escena en los próximos años y por qué? 

 

Munich: No te sabría decir sinceramente, ya que creemos que ese lugar le sentaría muy bien a Roma, ja, ja, ja.

Quintans: No sé bien qué sería un lugar destacado… Para mí, lo importante es que hagan buenas canciones. Tengo mucha confianza en Las Ligas Menores.

Vázquez: Nos gusta Barco porque tiene algo comercial, pero a la vez es consistente. Ale tiene una gran voz, referencial a la de Cerati. Y las canciones son muy buenas. Hay que ver cómo evolucionan. Bandalos Chinos también nos gusta por motivos similares, pero con una voz más spinettosa. 

Indios es otra. Quizás le gusta a una parte de nosotros que no es la parte que más nos gusta de nosotros mismos, ja, ja, ja.  Pero algo funciona. Definitivamente, preferimos la parte depre de ellos, ja, ja. Creemos que pueden llegar a ser unos nuevos Babasónicos. Y Lisandro Aristimuño ya está consagrado, pero creemos que es un buen referente de lo que es hacer algo popular sin traicionar lo artístico.

Bertoldi: No quisiera condicionar el futuro a mi gusto, no soy quién para establecer qué está bien o mal. Al contrario, quisiera que el futuro sea variado y nuevo, distinto. Si en cinco años sigue sonando únicamente lo mismo que viene sonando (ya hace muuuchos años), entonces vamos a haber perdido como país. Ese es el medidor: no si se escucha más rock o más artistas de tu gusto o mi gusto. Si en la radio sigue habiendo artistas que hacen lo mismo que se hizo y se viene haciendo desde hace años, ese es el indicador más claro de derrota cultural.

Actualmente, dentro del plano nacional, quienes llenan estadios por lo general son artistas que hacen lo mismo que ya hicieron otros. Y el fin de semana siguiente a ese show, ese mismo estadio lo llena un artista exactamente igual. Es el peor panorama. Porque si ese estadio lo llena alguien “mediocre”, pero en la misma medida artistas más “elevados” lo llenan también, entonces estamos hablando de variedad, de opciones. Y eso es lo más importante, insisto. Pero, hoy no hay opciones en el mainstream: no las hay. No hay competencia ni siquiera entre las bandas que suenan iguales entre sí, no se estimulan a ser mejores, sino a mantener lo logrado haciendo lo mismo. Es un ciclo vicioso. El sello no invierte en artistas distintos, y los artistas clones que firman no se estimulan desde el lugar prestigioso en el que están para ser distintos. Cuando estos artistas no funcionan, hay una cola larguísima de bandas iguales a ellos con la misma motivación inexistente de mutar o jugársela, dispuestos a firmar con los sellos que no invierten en artistas distintos. El huevo o la gallina. 

Disculpen si soy repetitiva, pero así es la actualidad, no así el futuro.

 


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