23 NOV 2016

50 años de rock nacional: habla la nueva guardia (parte VIII)

Este mes, Acorazado Potemkin, Modex, Telescopios y Pommez Internacional cuentan qué piensan sobre el presente y el futuro de nuestra música.
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Por Maxi Poter

Octava edición del especial sobre los 50 años del Rock Nacional en el que, mes a mes, entrevistamos a los más destacados artistas emergentes para conocer sus ideas y opiniones sobre el estado actual de la nuestra escena musical.

 

Ya hablaron más de 30 artistas, entre ellos Marilina Bertoldi, Ron Damon, Sambara, Bestia Bebé, Surfistas del Sistema, Valle de Muñecas, Indios, Rayos Láser, Octafonic, Científicos del Palo, Barco y Támesis, entre otros. En esta oportunidad, la palabra la tienen Gaby (Modex), Rodrigo Molina (Telescopios), Juan Pablo Fernández (Acorazado Potemkin) y Juan Ibarlucía (Pommez Internacional).

 

Transcurridos 50 años de rock nacional, ¿qué opinión tienen sobre el estado actual de la escena local?

 

Gaby: La escena de rock argentino está en un gran momento a nivel creatividad. Hay muchas bandas y artistas en un gran nivel, además de que ahora las posibilidades de hacer música son mucho más accesibles que antes; con el avance de internet y de poder mostrar la música sin necesidad de intermediarios ni que necesariamente haya que realizar una gran inversión. Hay plataformas de todo tipo para mostrarse, como Bandcamp, Soundcloud y más.

 

Quizás el mayor problema sea el de siempre y sobre el que no se avanza nunca: poco apoyo del Estado y, además, montones de trabas a las bandas y artistas nuevos. Siempre el apoyo es para los ya instalados, salvo en el Festival Ciudad Emergente. Los lugares para tocar siempre tienen problemas con la Municipalidad, a veces con razón, pero la mayoría por cosas insólitas. Hemos tocado en lugares en Europa que acá, supuestamente, no los habilitarían. Entonces, eso sumerge a los artistas emergentes y a los espacios en una lucha constante por las trabas que les ponen. Por esta causa, aparece la virtud y el desafío del artista para sobrellevar estos problemas.

 

Un poco por todas estas causas hubo un momento, entre 2000 y 2010, donde para nosotros hubo un estancamiento en la escena nacional. Por más que se generaban muy buenos proyectos, costaba salir a la luz y hubo un gran avance de países vecinos como Chile, Colombia y hasta México, donde aparecieron bandas muy buenas a las que el Estado les brindó apoyo. Nosotros, por ejemplo, en esos años nos hicimos un camino en la escena internacional, siendo más aceptados en Europa, México y Chile que en Argentina. De hecho, nuestro primer disco, “Materialize EP”, lo editamos por PIAS en Europa y acá no, quizás porque el público afuera era más receptivo a los sonidos nuevos, y varias bandas de nuestra generación siguieron el mismo camino. Pero, en estos últimos años, los artistas argentinos volvimos a posicionarnos y el público también se tornó más afín a los diferentes estilos.

 


Molina: Hace poco, en una nota, Adrián Dárgelos dijo que hay una especie de población “hormiga” en la escena del rock, refiriéndose a que están pasando muchas cosas. Eso está bueno. Creemos que la escena musical nacional fue y sigue siendo muy rica, más que nunca, muy diversa. La creatividad no se agotó nunca. Este es un momento particular. La industria está en una etapa traumática, una especie de pozo, que refleja un “gusto masivo” un poco estancado y repetitivo. En respuesta a eso, el under, lo emergente, está ganando de a poco el espacio que no está ocupando el mainstream. No hay un único camino para las bandas. Hoy se abren miles de posibilidades, quizás con audiencias un poco más reducidas, en circuitos más pequeños, pero con una riqueza de propuestas y estéticas muy variadas. Obvio que todo está ligado a las nuevas formas de consumo de la música, nuevas formas de vivir la experiencia musical en sí, algo que es propio de este cambio generacional y cultural. Para nosotros, estar en medio de toda esta vorágine de data es muy intenso y motivador. Y, a pesar de los mil desafíos que esta nueva época plantea, no renegamos de eso para nada. Es más, te diría que hasta nos gusta un poco todo este quilombo. 

 

Fernández: Muchas veces opinamos en notas que es un muy buen momento del rock, sobre todo a partir de las nuevas tecnologías. Para los grupos independientes que no tenemos pauta radial, que nuestros sellos no pueden invertir en publicidad, la difusión que genera internet permite desarrollar propuestas artísticas sin necesidad de la legitimación de la crítica o los medios hegemónicos. Siempre es lindo el reconocimiento y también la difusión de lo que uno hace, pero las redes, el agite anónimo y el compartir hicieron que el público se multiplique y se acerque a nuestra música. Y también posibilitó que se difundan videos en canales alternativos a los de la televisión, lo que derivó en que las ediciones tradicionales en CD se hayan agotado. Debimos reeditar nuestros dos discos, “Mugre” (2011) y “Remolino” (2014). 

 

En relación a los lugares para tocar y las complicaciones en producir shows en distintas ciudades del país, encontramos que hay problemas. Hubo muchas clausuras, muchas muy injustas, en centros culturales que son el semillero de la industria musical de nuestro país. Pero siempre fue así. En otras épocas hubo razias, inspectores, patovicas, gente que te cobra por tocar y hay que seguir; hay que buscar la grieta y unirse para empoderarse. 

 

Hay un signo de los tiempos que nosotros destacamos mucho, y es que se consolidaron festivales como el FestiPulenta, el Music Is MyGirlfriend, los FestiPez y FestiZas, en distintos lugares, en los cuales las bandas emergentes podemos demostrar que no le escapamos a los escenarios más grandes, a la búsqueda de nuestro público y a encontrarnos entre todos, cobrando y difundiendo todos por igual, por dar un ejemplo de trabajo en común y tocando el mismo tiempo. Esos festivales multiplicaron el espacio, fueron creciendo y solventando una escena con nombres propios y propuestas estéticas por fuera y en paralelo a los medios grandes y sellos multinacionales. Por eso, nunca vamos a decir que el rock está en crisis: está más vivo que nunca y con proyectos que se animan a crecer. 

 

También, desde sectores del Estado aparecieron oportunidades en Secretarias de Cultura y Municipios de ciudades y provincias de todo el país, dando la chance a muchas bandas como nosotros de tocar en Mendoza, Río Cuarto, Córdoba, Rosario, Mar del Plata, Resistencia, Paraná y más lugares, accediendo a ciclos y espacios con producción propia para eventos que no son masivos, pero que ya están en la agenda de programadores de todo el país. Hay mucho público para las bandas nuevas de rock y es importante acercarse, viajar y tratar de lograr que las producciones se concreten. 

 

 

Ibarlucía: La escena musical argentina comprende una multiplicidad de propuestas que, creo, tienen distintos grados de vitalidad según el caso. El universo artístico que nosotros bancamos y del cual nos sentimos parte tiene que ver más con propuestas mestizas, con intersecciones entre la electrónica, la cultura rock y la música folclórica. El retroceso regional de la música argentina es fácilmente  comprobable si estás atento a lo que está pasando en la escena latinoamericana. Hace ya mucho tiempo que la gran industria local apuesta a réplicas de grupos exitosos, creyendo que lo que el público quiere es repetición. Se han hecho algunos pequeños negocios con esta filosofía, pero hay una relación directa entre este modelo conservador y la pérdida de hegemonía de la música argentina en la región. 

 

Para nosotros los desafíos son dos: De parte de la industria, entender que los headliners regionales del futuro van a salir de la innovación y darles presupuesto y contención en consecuencia. De parte de los músicos que están en esa escena más arriesgada, no achicarse frente a los desafíos de la industria, dejar de repetir mantras de incomprensión y resentimiento y salir a buscar al gran público.

 

¿Se sienten parte de una generación de artistas, de un conjunto de músicos representativo de un momento del país? 

 

Gaby: Sí, claro. Nos sentimos parte de una generación que comparte un mismo camino, que ya hace rato viene moviéndose en la escena nacional y que también tuvo la oportunidad de mostrarse fuera del país. Artistas variados como Diosque, Les Mentettes, Mandiboola, Cosaquitos en Globo, Cosmo, Nexus6, Mompox, Utopians y No lo Soporto, entre otros. Son artistas con los que compartimos inquietudes parecidas y producciones, como remixes y colaboraciones, y con los que también generamos ciclos donde puedan participar nuevos, como nuestra fiesta Safari Club junto a Andii Dieciseis (Eh!Music), que ya lleva más de cinco años.

 

Molina: Como toda generación, somos parte de algo; siempre se está en una. Puntualmente, en Córdoba, lo que vemos es que pasaron cosas muy buenas estos últimos años. Como que la escena local ganó más presencia. Los sellos como DDB o, en su momento, Ringo Discos, lograron cosas que no solían ser muy comunes y llamaron la atención. Hay muchas bandas que crecieron bocha en estos últimos años acá, como De la Rivera, Hipnótica, Anticasper, Rayos Láser, Hijo De La Tormenta y más. Creo que somos parte de esa movida. En Mendoza y Rosario pasan cosas muy copadas también. Bandas muy buenas, discos, festivales, ciclos. Ni te digo en Buenos Aires. 

 

Fernández: A mí me gusta ubicarme generacionalmente, aún con representantes de estilos más mainstream como Estelares, Massacre o Catupecu Machu, que son bandas de nuestra edad, que empezaron a tocar cuando nosotros también arrancamos y me parece que pudieron desarrollar una estética que sintetizó las búsquedas que tenían con una forma más simple y les permitió sonar en los grandes medios. 

 

Después, hay bandas como Pez o Cadena Perpetua, que son un ejemplo de producción independiente, casi de resistencia y trabajo. Y luego los compañeros de siempre, Flopa, Valle de Muñecas, Ravioli, Gabo Ferro, Alfonso Barbieri, Venado, Guillermo Pesoa, Mariano Fernández, José Unidos, NormA, Shaman, Crema del Cielo, Mostruo!, Fútbol, El Perrodiablo, Sr. Tomate; todas esas bandas han desarrollado una estética muy especial. Son caminos que también son los nuestros por generación, por búsqueda y por prepotencia de trabajo. 

 

Ibarlucía: Tal vez sea paradójico de nosotros, siendo una banda joven, pero no creemos mucho en la juventud cronológica como un valor en sí mismo. Hay jóvenes que hacen música vieja y viejos que no paran de innovar. Nos sentimos de una escena alternativa argentina que habitan artistas como Chancha Vía Circuito, Mi Amigo Invencible, DIETRICH, Lisandro Aristimuño, Daniel Melingo, Mueran Humanos, Juana Molina, Tonolec y otros muchos de distintas edades. Creo que las escenas tienen que ver con elementos artísticos, no generacionales. El mercado necesita construir fenómenos de edad; eso de “lo nuevo”, “lo que se viene”, pero las cosas vienen, pasan, desaparecen y, finalmente, quedan los que tienen algo distintivo y único.

 

 

¿Qué bandas nacionales creen que pueden tener un lugar destacado en la escena en los próximos años y por qué?

 

Ibarlucía: Todas las que mencioné antes van a seguir consolidándose. Algunos son referentes de culto ya; tal vez populares, pero de masividad esquiva. En cuanto a la escena de rock más duro, Marilina Bertoldi seguramente sea punta de lanza. En la electrónica, Qome, Pyura y La Femme Dargent tienen cosas interesantes.

 

Fernández: Las que te nombramos recién seguro van a estar porque no tienen la ansiedad de trabajar para el negocio, ni el propio ni el ajeno, sino que están buscando y preguntándose todo el tiempo qué hacer con el trabajo y la inspiración. Y Prietto, por supuesto, que es un poco más pibe que nosotros. Él, con Los Espíritus, está en un momento impresionante, inspirado y muy espontáneo, produciendo todo el tiempo. Los Tulus son muy buenos, Las Novias del Universo también. Y siempre hay que estar atento a cualquier cosa que venga de La Plata: están con una energía muy linda, se retroalimenta todo el tiempo y están traccionados por la popularidad de El Mató a un Policía Motorizado

 

Gaby: Hay varias bandas y artistas. Kobra Kei, Niños del Parque, Ibiza Pareo, Lara y Máximo y Los Tiros son las que se nos vienen a la mente ahora, pero hay mas, creemos que porque tienen una propuesta fresca, novedosa y buenas canciones, que es lo principal, ¿no? 

 

Molina: Se complica fuerte la pregunta. Hay mucha data. Por ejemplo: un referente inmediato es Francisca y los Exploradores. El pibe vino pelando un disco más épico que el otro. Un sonido fino, buenas letras. Los shows matan. Su presencia en el escenario, creo que está en una etapa grosa. Bandalos Chinos nos encantan. El sonido del grupo y la voz de Goyo Degano es un combo muy rico. Sus shows son una bomba. Los Anticasper también. La última vez que los vi fue cuando compartimos nuestros shows en Niceto y se pasaron, fue hermoso. Creo que las bandas que pueden llegar a un lugar destacado hoy, en las condiciones de la industria en general, son las que, más allá de tener buena música y ser profesionales, le ponen todo al vivo. Esa es la experiencia hoy para mí. Eso es lo que queda. 

 

 


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