17 AGO 2016

Anti-Flag: "Si haces arte, haces una declaración política"

El cantante Chris #2 habla de la filosofía punk que mueve al grupo y que los traerá a la Argentina
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Por Sebastián Grandi


Ya sea en un festival vegano o en una protesta contra la Alianza del Pacífico, Anti-Flag recorre los escenarios del mundo con su mensaje político y su lucha por un mundo mejor. Casi a contramano de las tendencias globales del pop lavado y sin mucho para decir, la banda promueve un mundo unido sin nacionalidades y con mucha atención en las minorías y en las oportunidades. Sus banderas volverán a la Argentina en el marco del festival Rockout que desembarca en el Estadio Malvinas el próximo 6 de septiembre. Aquí compartirán escenario con The Offspring, Dead Kennedys, y los locales Cadena Perpetua y Lash Out

 

En una era en la que el punk pasó de ser una expresión política revolucionaria que modificó la cultura en todo el planeta a un producto que puede servir para vender, por ejemplo, teléfonos celulares, ante la oportunidad de hablar con el cantante Chris Barker (Chris #2) se puede empezar con una pregunta sencilla para entender de qué se trata el mensaje de Anti-Flag. Entonces: 

 

-¿Qué es el punk para vos? 

 

-Mmm, es mucho más que música, eso seguro. Es una actitud hacia la vida, es una manera de pensar. Es todo lo que hagan los Dead Kennedys, es tener empatía, comprender al otro, tener humanidad, conectar con los demás. Por supuesto que va más allá de la manera de tocar o de qué canciones elegís tocar: un músico, con una guitarra acústica parado solo en medio de un escenario puede ser muy punk. 

 

-Desde The Clash a Blink 182, muchos artistas se reconocen como punk pero no todos tienen manifestaciones políticas explícitas. ¿Te gusta que se mezcle todo? 

 

-No me importa. Ser punk también es aceptar que hay algunos que usan las banderas del punk para hacer su negocio, a la larga no es más que eso. Lo nuestro es más filosófico, tiene otros parámetros, ideas que aparecen en juego que van más allá de un sonido de moda. En realidad bandas como Blink 182 o Green Day que son muy populares tienen que existir y evidentemente hay público para ellos. Sentir empatía es aceptar que eso está ahí y ya. Pero el verdadero punk busca combatir, cambiar algunas cosas del mundo, despertar algunas conciencias. Tiene más pretensiones que las musicales o que todas las ideas que pueda tener Blink 182…

 

-¿En este contexto es necesario que siempre tengas que hacer manifestaciones políticas en cada show? 

 

-Si hacés arte, hacés una declaración política. Sino, la verdad, no es arte. Sino sos alguien que obedece a otro que te dice lo que tenés que hacer. La radio, la tele, ellos siempre dan órdenes y dicen a dónde tenés que ir, a quién tenés que escuchar. Hay que creer en la capacidad de la gente para darse cuenta, para descubrir. Pero cuidado, una canción de amor también puede ser una manifestación política, por eso, como hablábamos antes, hay que ir más allá de cómo suena una banda para pensar si tiene actitud punk, si cree realmente en lo que hace o si tiene alguna motivación más allá de hacer dinero. 

 

-Estados Unidos vive un momento electoral muy especial, ante las opciones de Hillary Clinton y Donald Trump. ¿Cómo vivís vos esta experiencia? 

 

-No me gustan estos candidatos, pero pasó algo muy lindo en los últimos meses: los jóvenes se movilizaron mucho por Bernie Sanders. Tenés que entender que aquí hay mucha apatía y muy poca preocupación por los problemas políticos locales o del mundo, porque todo el tiempo se dice que los jóvenes no participan en política y los que lo dicen son aquellos que quieren justamente eso: que los jóvenes no participen en política. Pero Sanders despertó una conciencia que antes no estaba y aunque no le ganó a los burócratas de su partido, sin dudas avanzamos un paso porque sus ideas quedaron dando vueltas y son de lo mejor que escuché en mucho tiempo. Volvemos a lo anterior: hay que generar empatía, entender al otro, llevarle nuestras ideas. Yo siempre pienso esto: la gente normal ve las mismas caras todos los días, se levanta y pasa ocho horas en una oficina y tiene una rutina. Yo, en cambio, viajo, hago música y conozco gente nueva o hablo con gente de otros países como con vos ahora: entonces tengo la obligación de aprovechar la oportunidad para andar hablando de los temas que me preocupan, de despertar conciencias, de sentirme feliz. 

 

-¿Qué te imaginás de la gira que va a traer a The Offspring, Dead Kennedys y a ustedes a América del Sur? ¿Un backstage divertido? ¿Escenas de punk explícito?

 

-¡Eso espero! Pero no lo sé, porque jamás salimos de gira todos juntos. Será la primera vez. Fuimos a los shows de cada uno y los saludamos y todo bien, pero la verdad es que jamás salimos de noche ni nada parecido. Lo haremos en Buenos Aires sin dudas, asi que después te cuento. 

 


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