22 SEP 2016

Aterciopelados: "En esta banda tenemos sensación de libertad"

La banda colombiana está de regreso y habló, aunque no pudo tocar en el Emergente
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Por Sebastián Grandi


En los primeros años del siglo XXI, era común en los estudios culturales hablar del efecto que la cadena MTV venía ejerciendo desde una década antes sobre la música popular de América Latina. Sin hacer foco en el impacto de su poder desde la cultura dominante, sino como herramienta novedosa para que las distintas culturas de la región pudiesen descubrir lo que se hacía en otros países. Así fue que a través de su pantalla aparecieron en los hogares argentinos bandas como Café Tacvba desde México, Los Tres desde Chile y Aterciopelados de Colombia. Este último grupo se hizo famoso de la mano de un tema imborrable, Bolero Falaz, que los llevó a tocar con Soda Stereo en La Plata en 1995 y a su cantante, Andrea Echeverri a compartir el show que el trío argentino grabó para esa cadena de televisión en Miami. Muchos años después, Aterciopelados (que se completa con Héctor Buitrago) ha regresado de la mano de un disco en vivo “Reluciente, Rechinante y Aterciopelado” que resume veinte años de carrera junto a varios invitados. Este proyecto trae a Atercios (como Andrea llama a su banda) de nuevo a la Argentina para sumarse al festival Buenos Aires Emergente que se celebra en La Usina del Arte. Sin embargo un fuerte viento complicó los planes originales y el show tuvo que suspenderse. Más allá de ese incidente, en un hotel de San Telmo, su cantante habló mano a mano con Generación B:

 

-Después de un tiempo con el grupo desarmado, ¿cómo empezó el operativo retorno?

 

-El asunto empezó con Rock al Parque, que es un festival muy importante en Colombia. Nosotros tocamos en los tres primeros y después tocamos en otras ediciones. Hay una identificación entre ese festival y Atercios y entonces cuando decidimos tocar ahí la idea era hacer un repertorio de canciones famosas de cada disco, las que tenían videos, las que sonaban en las radios, las que fueron hits. Pero después vino Rafa Arcaute, que viajó dos veces a Bogotá -en el medio viajaba a China o trabajaba con Calle 13-, y ahí con él hicimos unos ensayos largos y minuciosos donde empezamos a decidir oyendo y sintiendo qué canciones estaban casi listas. Porque nunca había grabado en vivo, eso es muy complicado. 

 

-¿No querían sobregrabar? 

 

-No. En un estudio uno cambia cosas pero acá la idea es que lo que tú grabes sea lo más cercano a lo que veas en el concierto. Y Rafa Arcaute escogió las que estaban a punto. E incluso ahí las tocas mil veces, le cambias cosas. Y encima hay canciones que llevas 20 años tocando y hay que acostumbrarse a tocarlas de una manera diferente y que en el escenario parezca natural y fluido. Y hay que sumarle que no teníamos gran experiencia en grabar en vivo, entonces los de las luces o los del sonido paraban y yo tenía que seguir allí, hablando con la gente que me miraba. Las versiones son de 2015, actuales, pero vienen cargadas de historia, de muchos años de estar tocando y también hay una parte lúdica, de baile, hizo que algunas canciones como Luz Azul o El Estuche, por ejemplo que eran más lenta, ahora suenan más a cumbia, se ponen más bailables. Incorporamos teclados, que antes no teníamos, y eso nos permite coquetear con la electrónica y sonar más modernos. Además le sumamos una canción de mi proyecto solista, Ruiseñora, y del de Héctor, Conector, por lo tanto todo es la suma de los proyectos, los intereses y las ganas. Nosotros estamos reinterpretando esa música, porque en los ciclos de las bandas, cuando llevas mucho tiempo tocando hay momentos tensos, de agotamiento, de aburrimiento. Y desde hace ratico estamos en un momento muy amable, armónico y disfrutando. 

 

-Con material de uno y otro, parecen una familia ensamblada. 

 

-Si, pero es porque además esos proyectos solistas salen de Aterciopelados. Hay semillas temáticas que viene de más atrás: Héctor está más del lado ecológico y ancestral y Ruiseñora se mete en las temáticas de género, que no necesariamente es feminismo sino algo más como de identidad y de derechos humanos. Veo a Aterciopelados como una casita desde donde cabe Conector y cabe Ruiseñora y cabe también la posibilidad de que en el futuro hagamos cosas diferentes. Dentro de esta casita, hay sensación de libertad porque lo mágico es que tiene dos cabezas creativas fuertes, con ideas diferentes, propuestas diferentes que incluso a veces chocan. Eso es parte de la esencia. El hecho de que seamos un hombre y una mujer necesariamente hay diferencias, pero si tocamos juntos es porque superamos los choques. Ahora eso no implica que vayamos a pensar igual. Y que se sumen las energías, sus historias, sus géneros y hasta sus ciclos. 

 

-¿Entonces se parecen más a un matrimonio?

 

-Muchas veces sí, porque nos agarramos, nos separamos, volvimos y ahora funciona porque cada uno respeta el espacio del otro y es consciente de la diferencia. Eso me parece sano. Y en los tres años que trabajamos nuestros proyectos cada uno aprendió a hacer lo que hacía el otro. Entonces uno delega con tranquilidad y eso te relaja y te permite dedicarte a tu especialidad. El antes tenía el control y yo cantaba y componía, pero me iba de compras mientras él producía. Ahora la cosa está más equilibrada. 

 

Además: así fue el Día Digital de Aterciopelados con Generación B

 

-La aparición de Aterciopelados se dio en un contexto muy complejo para Colombia, ¿cambió la situación al menos para la escena musical?

 

-Mucho. El gran cambio se nota en las escuelas de música. Cuando nosotros empezamos prácticamente no había. Ahora hay muchas y muy buenas y los músicos con los que trabajamos son muy completos porque además manejan técnica y eso hace que las propuestas sean buenas. Siento que Colombia está en un momento como el que alguna vez tuvo Argentina o México. No sé por qué pasa eso, tal vez son ciclos. Hubo un tiempo donde nosotros, Shakira, Carlos Vives o Juanes nos hicimos famosos y eso abrió puertas. Pero todos los de esa época llegamos a la música por otro lado: Vives es actor, yo soy artista. Ahora es muy diferente: los que salen de esas escuelas son súper músicos. 

 

-¿Y qué pensás de lo que sale del resto de los países de América Latina? 

 

-Pues ahora la cosa es rara porque con tantas redes, es más difícil ser famosos. MTV nos hizo famosos a nosotros pero ahora no hay ningún medio que se vea en toda América Latina. Entonces hay que hacer más prensa para que menos gente se entere. Es más difícil que salgan bandas como Cafe Tacvba o Soda Stereo porque está todo muy atomizado. Pero en Colombia están pasando cosas muy cheveres, cosas que no pasaban cuando nosotros empezamos. 

 


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