15 NOV 2016

Babasónicos en el Colón: una noche en la Ópera

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Por Marcelo Fernandez Bitar


El recorrido podría describirse como “del Opera a la ópera”, pasando en cinco meses del teatro de calle Corrientes al gran “ópera-house” porteño que dirige el polémico Darío Lopérfido. Cabe aclarar que la idea de trasladar el show acústico de “Impuesto de fe” al Colón no fue de su tan susceptible director, que criticó por Facebook unas declaraciones de la banda, sino que fue parte del ciclo LN Cultura, del diario La Nación.

 

El concierto de Babasónicos de anoche ocurrió después de una exitosa gira por teatros del interior del país, que a fin de mes seguirá por México y seguramente repetirá Argentina a principios del año que viene. A diferencia del virtual debut de junio en el Teatro Opera, este recital se hizo con muchos kilómetros y shows recorridos, y si bien no se percibieron nervios ni titubeos en aquel arranque, es indudable que esta vez pudieron capitalizar la experiencia de los últimos meses.

 

La lista de temas fue casi idéntica. La diferencia fue un par de agregados como el inicio con Posesión del tercer tipo (que alguno podría interpretar como dedicado a Lopérfido, por la frase “Salvajes de traje me quieren enseñar, salvajes de traje me quieren educar”) y el agregado de El loco y Gratis.

 

El recital empezó a las 20:15 y duró poco menos de dos horas, con una larga pausa antes de los cuatro bises. El escenario mostró la disposición del Opera, con Panza a la izquierda y Diego Rodríguez a la derecha, con Tuta Torres, Mariano Roger, Diego Tuñón y Carca en el medio. Comenzaron con la guitarra, se fueron sumando de a uno y finalmente se escuchó la voz de Adrián Dárgelos, que venía avanzando por el pasillo central de la sala con su look de capa que le daba un aire a paladín del bosque de Sherwood o un Pierrot posmoderno.

 

La puesta de Sergio Lacroix se lució como siempre, aprovechando la enorme dimensión el escenario, donde colocó una pantalla gigante y las luces apoyadas en el piso, además de espejos que reflejaban los haces de luz verticales. El cantante también aprovechó el espacio y recorrió y bailó de una punta a otra, siempre sobre la tapa de la fosa de orquesta, subrayando el carácter intimista del espectáculo.

 

 

En el primer tramo pasaron El colmo, Irresposables, Pupilo, Su ciervo y Vampi, muy coreada por el público. Luego de El loco, llegaron Casualidad (cantada principalmente por Dieguito, con Carca diciendo las palabras graves y Adrián sumándose en el estribillo), Putita (también coreada por toda la gente), El maestro y Sin mi diablo. Mención especial para los dos multiinstrumentistas, que tocaron desde congas y saxo, hasta slide, flauta traversa, theremin y xilofón.

 

El tramo aún más intimista fue delante de todo, con el telón cerrado a espaldas de Adrián y Mariano, que hicieron Como eran las cosas y Celofán, regresando al escenario principal para Puesto, que motivó una multitud de palmas siguiendo el ritmo.

 

Un momento muy especial, ya no sorpresivo como en el debut, llegó después de Letra chica, Muñeco+Delétrico y Los calientes, cuando sobre el final de Camarín quedó solo Panza golpeando un gong y al rato apareció Adrián en uno de los palcos altos. Prendieron las luces de la sala y el efecto fue impresionante. 

 

Después de Capricho (cantado por Mariano mientras Dargelos volvía), vino la impactante arremetida final: Yegua, Soy rock (otra vez con la mira puesta en Lopérfido) y el enganchado de Zumba/Yoli/Viva Satana/La roncha

 

Los bises, como en casi toda la gira, fueron Chisme de zorro, Shambala, Los burócratas del amor y Natural. Satisfechos y felices, los fans lentamente abandonaron la sala de conciertos de música clásica, que esta vez recibió una bocanada de rock.

 

Fotos: Martín Bonetto

 

 

 

"Como eran las cosas" en el Colon... @babasonicos

Un vídeo publicado por Bebe Contepomi (@bebecontepomi) el


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