27 NOV 2016

Black Sabbath en Argentina: los grandes no dicen adiós

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Por Carmen Elicabe
Una mañana movilizada, Fidel Castro había muerto, una cortina de agua, la melancolía y la ansiedad: Black Sabbath tocaría en nuestro país por última vez en la historia. Otro grande diciendo hasta siempre, porque los de ese tenor nunca se van. 
 
Elegidos por los propios británicos, Viticus fue el grupo encargado de recibirlos en casa. Su líder y bajista estaba de cumpleaños, y como él bien dijo “no había mejor manera de festejarlo”. A las 21.05 hs puntual Ozzy Osbourne entonó “What is this that stands before me?”, estrofas de nada más y nada menos que el primer corte de su álbum debut (1970), y dio comienzo al fin. Para seguir entrando en calor, continuaron Faries Wear Boots, After Forever e Into the Void, con un poquito de agite del jefe, que decía no escuchar el “Blaaaackkkk Saaabbaaaathhhh” que se coreaba a todo volumen en El Fortín.

                      
 
Anoche hubo tiempo para que cada uno muestre su gracia. Solos de Geezer Butler, que manoteaba el bajo tocando los acordes exactos y enganchando unos temas con otros y, por supuesto, de Tony Iommy que con su típica cruz colgando en el pecho y dos falanges menos que lo convierten en uno de los mejores, protagonizaba con su viola y era ovacionado por la multitud. Por su parte, Tommy Cufletos, que reemplaza al originario Bill Ward, quien no quiso formar parte de The End World Tour, esta última gira que la banda se encuentra realizando, conquistó al público invirtiendo las reglas de la física y recorriendo toda la batería a velocidades descomunales durante un solo que duró más de 5 minutos. 
 
                   
 
Snow Blind, War Pigs, Behind the Wall of Sleep, Iron Man, Dirty Women y N.I.B fueron otros de los temas que encabezaron el repertorio, que por supuesto fue amplio, pero nunca tanto como sus 50 años de historia. Con un pogo que llegaba hasta el final del campo, Children of the grave introdujo el final, dado por Paranoid, uno de los temas más antiguos y emblemáticos de la banda. Una hora y 35 minutos de la mano de grandes clásicos parecieron dejar conformes a la muchedumbre, que despidió rápidamente a la banda en su primer saludo y, sin pedir ni un tema más, comenzó a salir del estadio.
 
Esta fue la última vez que Black Sabbath dio un show en nuestro país. Pero sin duda no fue una despedida, lo mejor de ellos vive en su música, en la de sus colegas y en los artistas de las generaciones que vendrán, quienes probablemente no puedan evitar las marcas que dejaron estos creadores del metal. 
 
 
Fotos gentileza de DF Entertainment
Esta fue la última vez que Black Sabbath dio un show en nuestro país. Pero sin duda no fue una despedida, lo mejor de ellos vive en su música, en la de sus colegas y en los artistas de las generaciones que vendrán, quienes probablemente no puedan evitar las bases que sentaron estos creadores del metal. Los grandes no dicen adiós: último show de Black Sabbath en Argentina
 
Una mañana movilizada, Fidel Castro había muerto, una cortina de agua, la melancolía y la ansiedad: Black Sabbath tocaría en nuestro país por última vez en la historia. Otro grande diciendo hasta siempre, porque los de ese tenor nunca se van. 
 
Elegidos por los propios británicos, Viticus fue el grupo encargado de recibirlos en casa. Su líder y bajista estaba de cumpleaños, y como él bien dijo “no había mejor manera de festejarlo”. A las 21.05 hs puntual Ozzy Osbourne entonó “What is this that stands before me?”, estrofas de nada más y nada menos que el primer corte de su álbum debut (1970), y dio comienzo al fin. Para terminar de entrar en calor, continuaron Faries Wear Boots, After Forever e Into the Void, con un poquito de agite del jefe, que decía no escuchar el “Blaaaackkkk Saaabbaaaathhhh” que se coreaba a todo volumen en El Fortín.
 
Durante el espectáculo cada uno tuvo su momento, esta era su noche. Solos de Geezer Butler, que manoteaba el bajo tocando los acordes exactos y enganchando unos temas con otros y, por supuesto, de Tony Iommy que con su típica cruz colgando en el pecho y dos falanges menos que lo convierten en uno de los mejores, cada vez que protagonizaba con su viola era ovacionado por la multitud. Por su parte, Tommy Cufletos, que reemplaza al originario Bill Ward, quien no quiso formar parte de The End World Tour, esta última gira que la banda se encuentra realizando, se compró al público invirtiendo las reglas de la física y recorriendo toda la batería a velocidades descomunales.
 
Snow Blind, War Pigs, Behind the Wall of Sleep, Iron Man, Dirty Women y N.I.B fueron otros de los temas que encabezaron el repertorio, que por supuesto fue amplio, pero nunca tanto como sus 50 años de historia. Con un pogo que llegaba hasta el final del campo, Children of the grave introdujo el final, dado por Paranoid, uno de los temas más antiguos y emblemáticos de la banda. Una hora y 45 minutos de la mano de grandes clásicos parecieron dejar conformes a la muchedumbre, que despidió rápidamente a la banda en su primer saludo y, sin pedir ni un tema más, comenzó a salir del estadio.
 
Esta fue la última vez que Black Sabbath dio un show en nuestro país. Pero sin duda no fue una despedida, lo mejor de ellos vive en su música, en la de sus colegas y en los artistas de las generaciones que vendrán, quienes probablemente no puedan evitar las bases que sentaron estos creadores del metal. 

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