12 OCT 2015

Blur en Tecnópolis: una noche nac & (Brit) pop

La banda inglesa volvió a la Argentina para presentar "The Magic Whip"
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Por Sebastián Grandi

Por Sebastián Grandi

 

Hay bandas que vuelven por el dinero; hay otras que lo hacen por el fracaso de las carreras individuales de sus miembros; y están las que regresan porque la propuesta artística no está agotada o porque en aquel parate quedaron desafíos pendientes y por lo tanto es necesario darse una nueva oportunidad. 

 

Ese es el caso de Blur: tras su tormentosa implosión a principios de siglo, en 2012 volvieron a refrescar lo mejor de la tradición del pop inglés y a demostrar que sus clásicos seguían vigentes. Pero este año sorprendieron con un disco nuevo, “The Magic Whip”, que vinieron a presentar a la Argentina. 

 

Blur visitó el país en 1999 por primera vez, cuando esa separación parecía inevitable con dos shows (uno olvidable, otro antológico) en el Luna Park. Luego regresaron en 2013 ante una multitud que disfrutó de sus hits en Ciudad del Rock y que comprobó que el mito de una de las grandes bandas de la Inglaterra laborista de los noventa seguía con vida. Ahora, en 2015, el regreso fue en Tecnópolis, el parque oficial que cuenta con un estadio cubierto para diez mil personas que buscaron certificar ese dato. 

 

Las canciones de “The Magic Whip” se adaptan muy bien al repertorio de Blur. Esta vez no se trató de un show de éxitos, sino la presentación de un disco nuevo, el primero en 12 años. Damon Albarn despliega todo su oficio para alternar la oportunidad de cantar bajo los coros de la multitud los clásicos inoxidables como “Beetlbum” o “There´s No Other Way” con los nuevos “Londsome Street” o “Thought I was a Spaceman”. Nunca deja el show caer, ni cuando le duele una rodilla luego de un golpe que sufrió, cuenta, en el show de la Ciudad de Córdoba (la banda estuvo allí un par de días, alternando parrilladas con paseos y compartiendo el hotel con el plantel de Boca). A su lado Graham Coxon, verdadero motor creativo capaz de llevar su guitarra a todos los extremos posibles para crear los climas que exige la canción y que obliga la performance en vivo. Del noise al acompañamiento acústico; desde los coros a cantar “Coffee & TV”. La compleja relación entre Albarn y Coxon no sólo es un dato de la prensa y los fans: es la fuerza que rige el poder de Blur en la escena. Luego está el sobrio Alex James en bajo y el correctísimo y poderos Dave Rowntree en batería. En escena la banda se completa con una sección de vientos, tres coristas, un percusionista escondido detrás de los equipos de guitarra y un tecladista. 


Albarn aprovecha la baja altura del escenario y se mezcla entre los fans del Campo Vip, que disparan sus celulares para inmortalizar la posibilidad de tener a una de las cabezas más lúcidas de la música actual a pocos centímetros. Los fans suben en “Parklife” a saltar y flamear banderas argentinas y a sacarse fotos con el cuarteto mientras el tema suena y hace saltar al resto del estadio. No hay una puesta en escena que distraiga la atención: la música es el centro del espectáculo. Temas pegadizos y adrenalínicos como “Song 2”, “Girls and Boys” o “The Universal” logran transformar a Tecnópolis en una fiesta popular donde o que que queda en el aire es el placer de saber que hay Blur para rato. 

 

Fotos: Tadeo Jones 

 


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