19 JUL 2016

Breve historia de los Guns en Argentina

Antes de su regreso, un repaso por todas las visitas al país. Con y sin Slash, su paso siempre fue un evento especial
2849
Por Marcelo Fernandez Bitar

Dentro de cuatro meses y medio, Guns N’Roses volverá a tocar en Buenos Aires en el mismísimo estadio de River, donde hicieron sus primeras dos visitas. Hubo además otras actuaciones, en 2010, 2011 y 2014 pero en Vélez, el Unico de La Plata y Ferro, todas sin Slash. Ahora vuelven los dos músicos emblemáticos y a la misma cancha donde hicieron historia hace casi 25 años atrás.

 

La primera visita de Guns N’Roses fue en diciembre de 1992, cuando eran los indiscutidos número uno. Un año antes habían lanzado los dos volúmenes de “Use Your Illusion”, que se ubicó en la cima de los rankings y vendió más de 35 millones de discos. Incluían los hits Don’t CryNovember Rain y Estranged, cada uno con famosos videoclips que les posibilitaron ganar varios premios MTV. Además, los discos fueron un perfecto pretexto para salir de gira por el mundo, en una gira que duró 28 meses y sumó 92 shows, ganándose la descripción de “la más larga en la historia del rock”. 

 

En Argentina, la primera visita de los Guns causó una conmoción a nivel nacional, no solo por el furor de sus fans, sino por la polémica que causaron rumores previos como la supuesta quema de una bandera argentina en un recital en Francia, o una descabellada declaración de Axl Rose sobre el hecho de “quemar mis botas cuando me vaya de Argentina”. En épocas pre-internet, comprobar esos rumores era difícil, y los medios sensacionalistas se prendieron a la denuncia.

 

La primera visita de los Guns causó una conmoción a nivel nacional, no solo por el furor de sus fans, sino por la polémica que causaron rumores previos como la supuesta quema de una bandera argentina en un recital en Francia

 

Ya desde la llegada, Guns N’Roses confirmó su popularidad masiva: cientos de chicas y chicos los esperaron en Ezeiza y en el hotel Hyatt (hoy Four Seasons), donde también se dieron cita grupos nacionalistas que pegaban a los fans y amenazaban de muerte al grupo. Hasta el presidente Menem se prendió al tema, y los describió como “unos forajidos” y dijo que “lo lógico hubiera sido prohibirlos”. También se publicó que les revisaron las habitaciones en busca de drogas y no encontraron nada. La Iglesia no se quedó callada: monseñor Quarracino opinó que “estos músicos necesitan un tratamiento psicológico muy serio y profundo”, además de criticar a los seguidores del grupo.

 

 

Por todo esto, y también los dos River con lleno total, la primera visita marcó un antes y después en la historia de los recitales en Argentina, solo comparable con el éxito de los Rolling Stones. De pronto, con Axl y Slash, el rock había vuelto a tener toda su carga de provocación y rebeldía adolescente, porque eran rechazados por los padres. Incluso hubo un incidente trágico: una chica de 16 años desafió la prohibición de su padre de ir a verlos al hotel, con tal mala suerte que la enfocaron por televisión y el papá se enteró, le prohibió ir al show y la chica se suicidó. Devastado, el padre también se terminó matando.

 

De un día para otro, Axl pidió hacer una conferencia de prensa antes del primer concierto, cosa rara en una banda tan poco afecta a dar notas. “Fue debido a las cosas que salieron en los diarios y las peleas con los fans fuera del hotel, con gente quemando remeras de Guns”, explicó Axl, luciendo remera de la Selección Argentina. Luego dio una entrevista exclusiva para TV, algo que nunca había hecho, con Felipe McGogh de Telefe. Negó haber dicho que quemaría sus botas al dejar Argentina: “No conozco lo suficiente de Argentina como para decir algo tan desagradable o hablar mal del país. Yo simplemente vengo aquí para tocar. No vengo a escupir sobre el territorio ni a ofender a nadie. Me gusta cómo se disfrutan los shows en Latinoamérica”, explicó.

 

Tocaron el 5 y 6 de diciembre, y el recital no fue nada tranquilo. Tras el grito de un presentador que anunció “From Hollywood, ¡Guns N’Fucking Roses!”, arrancaron con Welcome to the Jungle, que no solía ser el inicio habitual de su gira, y hasta hubo una zapada blusera fuera de lista, algo también inusual en sus shows. Slash no paró de correr de una punta a otra, incluso durante sus solos, sin que jamás se le cayera la galera. Y Axl era un imán para todas las miradas, con su famoso look con remera de la selección, vincha roja y camisa escocesa atada a la cintura. O shortcito negro con la bandera estadounidense al hombro y remera estampada con la imagen de Jesus. Cantaba, bailaba, corría como poseído y hasta era capaz de sentarse al piano para November Rain.

 

En Nightrain y You could be mine, el cantante paró el show porque le tiraron encendedores y hasta un gancho de cerámica. Pidió una traductora y dijo que: “Hay gente estúpida que piensa que tirar cosas al escenario hace que el show salga mejor. No es así, y si insisten en hacerlo nos iremos a casa. No me provoquen”.

 

La segunda visita

 

Apenas seis meses después, Guns N’Roses volvió al país y repitió dos fechas en River, los días 16 y 17 de julio, ahora dentro del tramo de la gira que bautizaron “Skin N’Bones” (Piel y Hueso). Este show pasó a la historia como el último de la formación histórica, con Axl, Slash, Duff McKagan, Matt Sorum, Dizzy Reed y Gilby Clarke.

 

La lista de temas volvió a recorrer material de sus discos “Appetite for Destruction” y el doble “Use Your Illusion”, con bromas en escena como la aparición de un delivery de pizzas después de tocar You’re Crazy, y el agregado de covers de los Rolling Stones y The Who. Ambos conciertos fueron impecables, aunque los músicos estaban física y mentalmente agotados, razón por la cual iniciaron un receso que resultó interminable. 

 

 

Sin Slash

 

Las siguientes visitas de Guns N’Roses fueron muchos años después, en 2010, 2011 y 2014, cuando Axl salió de su reclusión y volvió a la actividad con algunos kilos de más, pero con su estilo intacto. Primero llegó el 22 de marzo del ’10 a Vélez, con tres guitarristas, muchas canciones de su “Chinese Democracy” y el mismo malhumor para los fans que absurdamente volvieron a arrojar proyectiles al escenario. Es cierto que había bronca por la demora en iniciar el show, pero nada justifica semejante barbarie, y el cantante pidió un traductor y amenazó con retirarse antes del final. Por suerte, todo siguió adelante.

 

 

La revancha llegó unos meses después, el 8 de octubre del año siguiente, en el Estadio Unico de La Plata, ante 35 mil personas. A pesar de una intensa lluvia y varios resbalones, Axl dio un show mucho mejor que en Vélez, y no dudó en correr de una punta del escenario a la otra, como en los viejos tiempos. También apareció envuelto en la bandera argentina para los bises. La lista de temas incluyó Estranged, que no cantaba hacía mucho tiempo, y cerró con Paradise City.
 

 

La última visita fue el 6 de abril de 2014, en Ferro, donde el concierto duró casi tres horas y dejó satisfechos a todos los que fueron en busca de aquella vieja magia de los años ’90. Axl se asustó un poco con el pogo del público y llamó a un traductor para pedir calma. No faltaron clásicos como Live and Let Die, Paradise City, Knockin’ on Heaven’s Door y Sweet Child O’Mine, además de un tramo de Don’t Cry for me Argentina que enganchó con Don’t Cry. Como novedad, se reincorporó Duff McKagan.

 


Seguinos en Facebook

Seguinos en Twitter