02 DIC 2015

Cambio de ciclo e introducción a Morfi & Vinacho

En su nueva columna, Esteban Rial rescata una banda perdida de los '90
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Por Esteban Rial

por Esteban Rial

 

Qué tu cumpleaños 44 coincida con una segunda vuelta electoral argentina de esas que vienen con cambio de ciclo político, económico y cultural de ribetes histéricos y/o proporciones históricas, mientras (las vueltas de la vida), uno hasta parece dedicarse a robar cámara -en el medio de casi todo pero viéndola desde abajo y/o de costado- un poco me empuja a aclarar algo sobre mi punto de vista y perspectivas a propios y ajenos sobre mi yo en cuanto yo que firma, afirma, confirma, niega y/o ningunea, y mucho más cuando la semana de celebraciones (porque a los cumpleaños mejor celebrarlos una semana que un solo día). Justo coincide con una audición para el olimpo periodístico de las últimas grabaciones de un tal Luis Alberto inspiradísimo en plan los amigo y la familia es la familia, y también una emotiva hasta las lágrimas presentación en sociedad de la reconversión 2017 de Soda Stereo en espectáculo del Cirque du Soleil, justo el día en que Benito cumplía 22... Lo que se dice una semana cargadita, aunque nada conmocionó mi nada aparente tanto y tan profundamente como el volver a escuchar las pistas nunca mezcladas del inédito disco debut y despedida de Morfi & Vinacho, el increíble grupo en el que tocaba el acordeón director de Generación B, mi jefe y benefactor además de amigo Bebe Contepomi (yo también te quiero mucho), en el estudio del pachuco cadáver y torero muerto venusino Guillermo Piccolini

 

Y aquí viene la prometida aclaración, que espero sirva de disculpas por mi supuesta arrogancia de ayer y hoy cada vez menos: con todo el respeto que me merece la Historia del Rock Argentino de corte oficial y sin entrar un análisis de lo ocurrido en anteriores décadas, soy de los que piensan que Morfi & Vinacho fue, por escándalo, el mejor grupo de rock de la década de los noventa, y que nada de lo que sucedió en el nombre de las escenas rockero alternativa y/o rockera barrial (el orden es alfabético) se le compara. Esto es algo que pienso y siento en consecuencia de lo que me tocó ver y oir en su día en un par de salas de ensayo y un estudio de grabación palermitano, y en inexplicables actuaciones en el Abasto, en San Isidro, en el Roxy de Congreso (con Andrés Calamaro en guitarra y Bebe en teclados), contrastado antes, durante y después de la efímera existencia de los Morfi con lo que hacían los demás bandas durante la primer presidencia de Carlos Saúl, tanto consagradas como en erupción, que obviamente tenían y tienen lo suyo, pero... Basicamente, Morfi & Vinacho proponía otro tipo de espectáculo, más auténticamente salvaje, imperativamente sofisticado y radicalmente humorístico, fruto de la saber estar y vociferar de los hermanos Arizona, Gustavo Moreno (el Gordo) y Guillermo, genio creativo y guitarrista rítmico de afinación abierta y corazón explosivo, que murió a los 27. Todo esto es terriblemente subjetivo, cuando conocí la banda era un joven tan impresionable como cualquiera en sus veintipocos antes de la desfachatéz que las nuevas tecnologías impulsan, pero quienes vieron la banda en su día o asistieron a las sesiones grabadas en 1992 o 1993 saben que no exagero ni un gramo.

 

Quiero creer que durante el 2016 volveré a escribir más y mejor sobre Morfi & Vinacho, por ahora basta anunciar que durante las sesiones Gracias! se grabaron 18 canciones, cada una de las cuales casi que implica una telenovela, un comic, una novela barata y un collage, una colección de rocks adictivos, baladas villeras y country lunático que hará las delicias de los amantes del rock moderno y aterciopelado de mujeres violentas y versos subterráneos, entre otras cosas maravillosas, etc, etc. 

 

En otras palabras, más allá del fuego amigo y los números rojos de este 2015 que se nos escurre (el cual merece su memoria y balance encuadernado en tapa dura), el desarrollista 2016 que asoma en el horizonte no solo será el año en que toquen Meteoros en el Lollapalooza y The Rolling Stones en el Estadio Único de La Plata, entre otras fechas señaladas, sino que además saldrá a la luz una obra de arte única en su especie, con el peso suficiente para aportar un nuevo y fascinante capítulo por ahora desconocido en el relato dominante de nuestra escena, de esos que aporta otra relieve a lo ocurrido y no ocurrido, por los siglos de los siglos, amen.


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