14 SEP 2016

Celeste Carballo: "Yo pongo al blues en el lugar del Arte"

Antes de su show en el ND Ateneo, la cantante analiza su obra y la situación del blues y el rock en Argentina
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Por Sebastián Grandi


Antes de empezar la entrevista, Celeste Carballo dispara: “Escuchar este disco con auriculares te vuela la cabeza. Suena muy bien el vivo. El sonido acá se te mete dentro, se siente la cámara del teatro, la gente, te metés en ese lugar, estás ahí y eso te conmueve y te lleva de un tema a otro y para cuando entra Amanecer de un día García ahí ya estás saltando”. Con el álbum en la mano, se refiere a “Se vuelve cada día más loca por el amor al blues” el disco en vivo que grabó en octubre del año pasado en el Teatro Ópera cuando volvió sobre las canciones de su debut "Me vuelvo cada días más loca", aquel que la hizo famosa en la escena nacional. Esta reversión en vivo será presentada el viernes 16 de septiembre en el N Ateneo, y por eso la excusa de la charla. 

 

-¿Cómo fue reencontrarte con esa música que vos hiciste hace tanto tiempo?

 

-La verdad es que me quedo con las canciones y con los arreglos. Con el tiempo fui cambiando los arreglos y entonces tengo que estudiarlos. Hay canciones como “Es la vida que me alcanza” que hace más de 27 años que no la canto -este disco tiene 34 años- y en ese tiempo hice 15 discos más, compuse 100 canciones… 

 

-¿Llegaste a preguntarte por qué grabaste como grabaste las canciones?

 

-Si te ponés a pensar en cómo las grabaste hacés un libro. “Me Vuelvo cada día más loca” está llena de anécdotas porque era la primera vez que grababa mi disco en un estudio y tenía que dirigir a Oscar Moro en la batería y a Alfredo Toth en el bajo y enseñarles los temas. Y los tres grabamos ahí en vivo. Cuando vino David Lebón a hacer un solo en un tema por ejemplo, y yo estaba por poner la voz en una canción diferente y él se quedó escuchando cómo Amilcar Gilabert armaba la mesa mientras yo estaba cantando ahí. Y David me dice: esta canción es increíble, me encanta. ¿Te gustaría grabar conmigo?, le pregunto. Si, claro, me dice, y la grabamos. Eso no estaba pensado. Cada disco es una experiencia única y por eso cuando tuve que hacer del Teatro Ópera un estudio de grabación me lo tomé muy en serio, ensayé más de un año con el grupo, especialmente con el bajista para recuperar cada uno de los arreglos. 

 

-Con tantos años en el blues, ¿cómo ves la escena en la Argentina? ¿Por qué la figura de Pappo sigue siendo tan, digamos,  omnipresente? 

 

-(risas) Pappo siempre está. En este disco le hice una canción que se llama Como el sol que le habla desde el amor que vivimos los dos como amigos, como pseudo amantes, como admiradores el uno del otro y compinches de la misma época. Mi primer recital fue en el año 76 y habíamos puesto unos afiches en la calle que sólo decían “Blues”, y él fue a ver de qué se trataba. Pappo dejó un legado muy importante y dejó a varias generaciones instruidas y llegó a influenciar a grandes guitarristas, como por ejemplo a Gastón Videla, que está tocando en mi disco como invitado y es una bestia. Su legado y su repertorio son muy importantes. Yo hice mención al blues pero es como si mencionara al arte, porque la canción dice “por cada hora en el escenario/días meses años/confiando en la propia luz/ de darlo todo por amor al blues” y eso es una canción country en realidad. Pongo al blues en el lugar del Arte, con mayúsculas. Siempre estoy tocando desde el costado cada uno de los estilos. El disco mío más cercano al blues fue “Tercer Infinito”, que es más bien funky. Cuando hago referencia en las canciones al blues yo las llamo bluseysongs. Acá hacemos una samba que se llama Alfonsina volvé a nacer que yo digo que es una zamba bluseada, porque si bien está cantada en su propia tinta zambera, tiene una guitarra y una manera de ser cantada muy del blues. Es para prestarle atención. 

 

-A propósito de la zamba y tu disco de tangos, ¿cuál es tu relación la música tradicional argentina? 

 

-Yo crecí en los sesenta donde en la radio sonaban el folklore argentino, la zamba, el tango y los Beatles. Asi que esos audios estaban todo el día en mi casa: por lo tanto yo cantaba Michelle y las zambas que sonaban en esa época. Tenía un cuaderno con las letras y en los recreos cantaba zambas y tangos porque mis hermanos mayores escuchaban y cantaban tango. No podemos negar que tenemos una raigambre cultural muy fuerte con el tango, sobretodo los porteños. Yo viví en el campo, pero soy de Buenos Aires, de La Paternal. Por lo tanto ésta es mi ciudad y el tango es mi música. 

 

-Pero cuando vos empezaste en la música eso no estaba tan bien visto...

 

-En los setenta y en los ochenta estábamos urgidos de tocar rock y blues y lo más fuerte posible. Teníamos unas voces guardadas que teníamos que sacar y romper telones. Pero fue Daniel Melingo el que nos permitió cantar tangos. Él me llevó de la mano a empezar a componer tangos. Porque una cosa es cantar y otra es tomar el piano y sentarte a escribir. Mirá: yo tenía un tema pop en el que estuve trabajando durante ocho años y no podía avanzar con esa canción. Y la razón era porque se trataba de un tango, pero yo misma me lo prohibia. Me decía: no puedo ir por ahí. Y Melingo me mandó al bandoneonista a mi casa y el tipo me dice “todos creemos que tenés que componer tangos”. Viajó en tren hasta Moreno para decirme eso. Y le mostré el tema y lo grabamos en “Celeste Acustica”, se llama Un tango desnuda

 

-En el mundo de la música parece que el rock tiene cada vez menos lugar, ¿vos lo ves así? 

 

-Las modas pasan y los artistas quedan. Los movimientos mayoritarios también. Hoy los pibes buscan a las bandas de los setenta porque ahí está el origen: cables y equipos. Hoy hay muchos pibes que estudian los orígenes del rock. Las modas me encantan, todo bien con ellas, pero siempre volvés al rock. 

 

-En tu show del ND Ateneo vas a reproducir lo que pasó en el Ópera y vas a reunir a varias generaciones. ¿Cómo pensás un concierto asi? 

 

-La adrenalina que se genera en un show es tan fuerte, que todos parecemos de la misma edad. Yo armo bloques de temas en la lista como si fuese un programa de televisión. Ahí se diluyen todas las barreras, ahí está el arte. El escenario es mi cocina, es mi especialidad. Más allá de que disfruto mucho los estudios, en los escenarios me transformo. 

 

-¿Te diste cuenta que tus discos pasaron del vinilo al cassette, después al CD y ahora están en digital? 

 

-Me encanta lo digital. Manejo mi página desde 1997 y antes de los blogs yo había inventado una sección donde escribía crónicas que publicaba cada 15 días para que la gente vuelva a entrar. Y después armé como si fuera una revista. Hace 3 años que tengo mi sello digital, CC Digital, donde están mis discos. Y además busco música nueva. Así descubrí a Dallas Green y Gary Clark Jr  hace 5 años más o menos. Redescubrí a Alicia Keyes, que la tenía desdibujada y me encantó. 

 

Fotos: prensa Celeste Carballo


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