23 NOV 2015

Con "25", Adele vuelve a recorrer un camino que conoce de memoria

En su esperado tercer disco la británica hace todo lo que se espera de ella
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Por Sebastián Grandi

por Sebastián Grandi

 

Las últimas noticias que llegan de Adele hablan más de su lugar en la industria de la música que de sus canciones: por un lado, su nuevo disco, “25” no está aún disponible en los servicios de streamming y las ventas del álbum en formato físico cerrará la semana con más de 2 millones de copias vendidas, y por otro que su single Hello es un éxito descomunal, con más de 650 mil descargas en la primera semana convirtiéndose en el tercer single más descargado de todos los tiempos y con millones de visitas en Vevo y You Tube. 

 

Pero el viernes la cantante británica, de 27 años, lanzó su esperado tercer álbum y los datos industriales no son ajenos a su nueva propuesta discográfica. Adele viene de superar los 30 millones de discos vendidos con “21”, una marca que le puede dar tanta libertad artística como someterla a quedar atada a una fórmula de éxito. Ella tenía que elegir. Y eligió. 

 

25” es un álbum de pop que resalta el don máximo de Adele: su magnífica voz. Sobre esa base el disco transcurre desde el primer single, Hello, donde ella se pregunta si aún la recordamos después de todos estos años, hasta el tema de cierre, Sweetest Devotion, presumiblemente dedicado a su marido e hijo. El tono confesional que la hizo famosa se mantiene en este nuevo disco aunque, claro, la vida ya no es la misma. Rememora los viejos buenos tiempos, busca mirar hacia adelante, piensa en la familia: en Remedy, por ejemplo, le habla a su hijo Angelo. 

 

 

 

 

Adele escribió todas las canciones aunque no lo hizo sola. Se supo rodear de colaboradores de alto rango (Tobias Jesso Jr., Greg Kurstin, Ryan Tedder) que la ayudan a lucir su voz en canciones cálidas, que mantiene un clima de soul clásico a lo largo de todo el disco. A veces sola con un piano, otras veces con coros que la acompañan. Arreglos sutiles, donde las canciones corren dentro de un clima que recuerda mucho a sus producciones anteriores. En River Lea o Love in the Dark Adele parece querer buscar el impacto de Rolling in the Deep, pero ninguno tiene su fuerza. 

 

Adele eligió mantener el camino de sus discos anteriores. Explorar por terrenos conocidos para volver a estar en la cima de todos los charts. No es Taylor Swift ni Katy Perry: el suyo es un pop que anida en otro terreno, mucho más vocal, apoyado en otras virtudes. Adele podría haber apostado por el riesgo artístico: tenía los Grammy, el prestigio y las ventas la acompañaban. El peso de semejante expectativa puede ser un guiño de libertad o un corset imposible. Ella se inclinó por canciones que siguen hablando de ella en un tono tranquilo, que siguen mostrando lo virtuosa cantante que es y conectando con esas emociones en primera persona que la hicieron mundialmente famosa. Eso no es para nada malo: al contrario, con esta fórmula siempre le fue bien.

 


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