04 JUL 2016

Deafheaven: oscuro paraíso

Hablamos con la última revelación del metal antes de su primer show en Buenos Aires.
911
Por Maxi Poter


Surgido en 2010 en San Francisco, Deafheaven se posicionó rápidamente como una de las bandas que están empujando los límites del black metal al incorporar elementos del shoegaze y el post-rock. El resultado es una tormenta emocional con los bramidos del lado más oscuro y podrido del heavy más una calma y espesa neblina de distorsión, en una mezcla que han dado en llamar blackgaze o post-metal.

 

El debut, "Roads to Judah", llamó la atención de los críticos, y su sucesor, "Sunbather", los abrió a un público más masivo. El álbum fue un suceso que se metió en casi todos los listados de mejores discos de 2013 elaborados por la prensa. “Nos brindó la oportunidad de tocar para audiencias más grandes y, en lo personal, de permitirnos seguir venciendo los límites dentro de nuestro proceso de composición —revela el guitarrista Shiv Mehra a Generación B—. Claro que el éxito nos trajo algunas presiones, pero una vez que empezamos a escribir nos permitimos incorporar más influencias y, esperemos, el próximo disco también sea un avance en ese sentido”. 

 

A fin del año pasado editaron "New Bermuda", una obra más compleja y turbia que ahonda en los sentimientos del vocalista George Clarke tras su mudanza a Los Ángeles y los conflictos en su vida personal. Será el trabajo que los traerá por primera vez a la Argentina, cuando el próximo sábado 9 suban al escenario de Uniclub (Guardia Vieja 3360).  

 

 

-Se suele considerar al black metal como un género conservador y con un público tradicionalista que no perdona “transgresiones” como las de una banda como Deafheaven, con elementos de My Bloody Valentine, NIN, Radiohead... 

 

-Sí, puede ser un género muy conservador en términos de sonido e imagen, y es por eso que no nos consideramos una banda estrictamente de black metal. Tomamos la inspiración de todos los artistas que nos gustan para crear algo propio, nuestro.

 

-Escriben canciones muy personales, confesionales. ¿Alguna vez consideraron que se estaban exponiendo demasiado?

 

-La música tiene que ser personal, así que, no, no pienso en términos de si nos lastima. El lado personal de las canciones es lo que nos mantiene verdaderos para nosotros y la gente.  

 

-A lo largo de los tres discos se puede leer una evolución en la relación con las drogas: del “free living” de Roads to Judah a la preocupación por alguien con sobredosis y la necesidad de ayuda que se escucha en canciones como “Come Back”. ¿Cómo impactaron las drogas en sus vidas?

 

-Crecer en San Francisco implica haber estado siempre rodeado de adictos y homeless, así que ciertamente nos ha marcado en cuanto a lo que pueden hacerles a las personas.

 

-¿En qué medida los afecta la política, como lo que sucede hoy con Donald Trump y la posibilidad de que sea Presidente?

 

-El país está inmerso en una de las peores elecciones de su historia. La realidad sobre cómo nos va a influir no se verá hasta que alguno asuma. Nos toca en lo personal, pero no artísticamente porque nunca fuimos una banda política.

 

-Será su primera vez en Argentina. ¿Conocen algo del país y su público? ¿Tienen alguna expectativa en particular?

 

-Algunos de mis mejores amigos son de allá, y mi equipo de fútbol favorito es el argentino, así que, ¡al menos yo, estoy muy entusiasmado! 

 

 


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