01 AGO 2016

Disco Baby Disco

En su nueva columna, Barbi de Utopians se pregunta qué hacer con sus CDs...
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Por Barbi Utopians

Estoy pensando en vender todos mis cds, cosa que me quita el sueño hace semanas.

 

Me compré mi primer CD hace 20 años y todavía lo tengo. Soy, para los músicos y melómanos, una coleccionista, y para el resto del mundo una acumuladora. Hace un año que no agarro un CD de mi repisa, salvo para prestárselo a algún amigo. La computadora ya no lee CDs, y en el auto escuchamos Spotify desde el celular. Cuando quiero escuchar un disco en casa, elijo un vinilo. No por haberme sumado a la ola del tocadisco, sino porque ¡literalmente no tengo forma de escuchar un CD! El único reproductor de CD que tenía lo regalé hace 3 años, y el lector se le rompió en el 2002. Desde aquella vez que me dicen que ya no se arregla. Usé un discman con un cable enchufado a los parlantes durante 10 años, hasta que empecé a escucharlo en la computadora, y hasta que apareció internet. Fui de esas personas que decían: "no, yo no bajo música".

 

Traté de bajar música, y lo odié. Lo primero que me bajé fue por Napster, Creep de REM. Estaba mal: no era REM, era Radiohead acústico. Fin de mi relación con Napster. Después, mis amigos empezaron a pasarme CDs grabados con discografías enteras en mp3. Lo odié... Los descargaba en mi computadora y terminaba sin escuchar nada. Decidí que quería seguir comprando discos, abriendo el librito, y repasando las letras y los agradecimientos, mirando la edición digipack, las fotos, los dibujos, escucharlo 80 veces, hasta sentir que valió cada centavo que pagué. Asi, me memoricé discos enteros, y al día de hoy suena un tema en la radio y siento que va a empezar el que le sigue en el CD.

 

Se que los vinilos no los vendo. No solo por la experiencia de sentarme a escucharlos de punta a punta, y la calidad (que para ser honestos, si tenés un crosley enchufado a unos parlantes es muy probable que escuches mejor por el celular).

 

En el 2007 me pasaron un sitio llamado Pandora, donde ponías una canción y comenzaba a sonar una radio de canciones sugeridas. No lo podía creer... Conocí decenas de grupos gracias a ese sitio, y me volví adicta por un mes, hasta que lo dieron de baja para usuarios argentinos. Esa fue mi única experiencia grata con la música en internet. Hasta que llegó Spotify (lo voy a llamar así para no regalarle tanta publicidad...??). Ahora solo escucho discos en casa, cuando tengo tiempo de dedicarles un rato y disfrutarlos. Pero para el resto no tengo forma de ganarle a Spofy, hasta me sugiere canciones semanales como si fuera mi pareja hace 20 años.

 

Pero se que los vinilos no los vendo. No los vendería nunca porque nada se compara con la satisfacción de ir a ensuciarme las manos para elegir qué disco escuchar, encontrar uno que ya ni me acordaba que tenía, sacarlo de su sobre, limpiarlo, ponerle la aguja encima y que empiece a sonar.

 

El tema con los CDs es que no son tan fieles como los vinilos: se ponen viejos, se rayan todo el tiempo, y el lector ya no se consigue en ningún lado. Me da miedo llevarlos de mudanza a mudanza como loca, y que siempre formen parte de una especie de vitrina de antigüedades. También me da miedo salir a venderlos y quedarme con el triste remanente para siempre... Digo, los grandes discos se venden rápido, los clásicos seguro también, algún milenial que todavía no descubrió el unplugged de Nirvana lo va a querer. Pero... qué hago con el grandes éxitos de TOTO?? Termino vendiendo todo para quedarme con 300 CDs de bandas sonoras y grandes éxitos de bandas con un solo éxito!

 

Algunos de mis discos y canciones favoritas, las comencé a disfrutar después de varias escuchadas, muchas veces eran canciones lejos de ser el hit. Eso nunca me hubiera pasado con Spoftiy, y solo espero que todos pasen por esa experiencia aunque sea con la revivida del vinilo, o algún nuevo formato que inventen.

Mientras tanto, creo que no voy a vender nada, sino esperar a que Apple saque su nueva compactera con lente irrompible ¡y que el CD vuelva con todo!

 

O no.


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