25 AGO 2016

Disturbed: “Nunca fuimos una banda de nu metal”

Antes de su presentación en el Maximus Music Festival hablamos con el baterista Mike Wengren.
1350
Por Diego Mancusi


Banda que triunfa en su primer disco, luego queda atrapada en la maquinaria, cae en el hastío y termina separándose. La de Disturbed parece otra de esas historias estereotipadas de apogeo y caída, pero tiene sus bemoles. Efectivamente, llegaron a lo más alto vendiendo cuatro millones de copias de su debut "The Sickness" en 2000 durante el auge del nu metal (gracias a lo cual se los sigue ubicando en esa categoría sin mucho argumento) y con el tiempo, sí, necesitaron parar. Pero a diferencia de lo que suele suceder, las ventas de sus discos nunca mermaron demasiado, no hubo peleas entre ellos ni grandes crisis creativas y a este ciclo de éxito y caída se le terminó agregando una tercera instancia: la redención.

 

En 2011 la banda anunció que se tomaría un tiempo, poco después de debutar en el número uno del chart de Billboard con su álbum "Asylum" (su cuarto estreno consecutivo en el puesto de privilegio, algo que en Estados Unidos sólo lograron Metallica y Dave Matthews Band). Nadie podía asegurar que volverían, pero en junio de 2015, casi de sorpresa, despejaron todas las dudas lanzando "Immortalized", un disco que los devuelve a su mejor forma y les da el mayor hit de su carrera: un impensable cover de The Sound of Silence de Simon & Garfunkel. Antes de su presentación en el Maximus Music Festival el 10 de septiembre en Ciudad de Rock hablamos con Mike Wengren, baterista y fundador.

 

-Antes de parar venían trabajando a distancia: en vez de juntarse a tocar, se mandaban grabaciones por Internet. Pero para grabar Immortalized se volvieron a reunir en una sala. ¿Cómo se plasmó eso en el disco?

 

-Fue buenísimo juntarnos en un mismo cuarto porque la química que tenemos es realmente mágica. Cuando nos juntamos podíamos ver las expresiones en las caras de los demás, podés ver las reacciones, y te das cuenta inmediatamente si algo le gusta o no al resto.  

 

-Uno forma una banda para pasar el rato con sus amigos, más allá de la música. ¿Cómo llegaron a trabajar a la distancia?

 

-Lo que pasó es que nos mudamos lejos uno del otro y eso complicó todo. Cuando empezamos como banda vivíamos todos cerca en Chicago, pero con los años nos fuimos a distintos estados. Así que para poder seguir trabajando juntos teníamos que hacer eso: mandarnos archivos entre todos. Igual era bueno, servía y está bien aprovechar la tecnología, pero nos parecía que faltaba algo y teníamos que juntarnos otra vez.

 

-¿Cómo fue la vuelta, el primer ensayo? ¿Estaban oxidados o marcaste cuatro y arrancaron como si nada?

 

-No hubo mucho óxido que digamos. La verdad es que todos seguimos tocando y practicando nuestras partes. A esta altura venimos tocando juntos desde hace tanto tiempo -días atrás celebramos el 20º aniversario de que nos formamos- que no nos costó nada juntarnos y recuperar esa magia.

 

-Lograron mantener en secreto la reunión hasta que salió el disco, lo cual en estos días es casi un milagro. ¿La idea era evitar presiones mientras grababan?

 

-Exactamente. Cuando empezamos no sabíamos cuánto íbamos a tardar en grabar el disco, no nos pusimos una fecha de entrega determinada. Si se sabía que estábamos trabajando juntos, se iba a empezar a hablar de cuándo saldría el disco, y no queríamos esa presión. Mientras el álbum evolucionaba, decidimos que no se nos viera en público y hasta esperábamos a llegar a casa para postear en redes sociales, para que no se supiera que la banda estaba reunida. 

 

 

-El sonido de la batería en "Immortalized" es tremendo, especialmente en temas como The Vengeful One. ¿Tuvo algo que ver con esto que trabajaran con Kevin Churko como productor, que además de haber colaborado con medio mundo (desde Britney Spears hasta Ozzy Osbourne) arrancó su carrera siendo baterista?

 

-Seguro que ayudó. Estuvo bueno para mí como baterista tener a otro baterista con el que consultar. Kevin me hizo muchas sugerencias, nos comunicamos mucho y me sentí muy bien con el hecho de que hubiera alguien que entendiera desde el punto de vista de las sensaciones lo que yo paso en el estudio. Estoy muy orgulloso de lo que salió de todo eso.

 

-Grabaron “The Sound of Silence”. ¿Qué hubiera pensado el Mike de los 90 si le decían que en un punto de su carrera iba a grabar un tema de Simon & Garfunkel con Disturbed? 

 

-Lo hicimos por nosotros mismos. Yo nunca pensé en meterme en nada que se relacione con el pop, pero nos abrió tantos caminos que todo terminó siendo una idea increíble.

 

-Sé que manejaron otras posibilidades... 

 

-Para ser honesto: nos era imposible encontrar un cover esta vez, se nos complicó bastante. Estuvimos yendo y viniendo durante mucho tiempo y un día estábamos tirando ideas y a mí se me ocurrió mencionar a Simon & Garfunkel y los demás dijeron “ok, podríamos intentar”. Pero todavía no sabíamos qué canción, específicamente. Yo sugería Sound of Silence y sabíamos que iba a ser terrible trabajo grabar una versión de una de las mejores canciones jamás escritas, pero pensamos que iba a valer la pena. Después de eso se me ocurrió otra idea: ¿qué pasa si probamos hacerle un arreglo orquestal, en vez de guitarra, bajo y batería como siempre? Experimentamos y salió como salió y estamos muy felices con el resultado.

 

 

-Casi todas las críticas que les hacen hablan de ustedes como una banda de nu metal, cosa que... no son. ¿Les importan esas cosas?

 

-A nadie le importa eso. La gente necesita categorizarte, pero hemos sabido reinventar nuestro sonido.

 

-¿Cómo terminaron en esa movida? ¿Quién los metió ahí?

 

-No se, nunca fuimos una banda de nu metal. La gente necesita etiquetar todo y ponerlo en distintos compartimentos. Pasa que salimos por la misma época y caímos ahí, pero después de veinte años todavía estamos acá y los fans nos siguen con pasión y devoción, y varias de las bandas que estaban en esa ya no siguen tocando. 


Seguinos en Facebook

Seguinos en Twitter