13 ENE 2016

El caso pulenta (con pajarito)

En su nueva columna Esteban Rial se mete a fondo con el Festipulenta
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Por Esteban Rial

Por Esteban Rial

 

Entre las flamantes novedades y vueltas de tuerca 2016 (incluyendo testamento discográfico de David Bowie como para confirmar que lo del cambio de era no es un chiste), un par de seres humanos sobrados de incertidumbre laboral anuncian la próxima salida de un tercer Compipulenta: o sea una triple antología de temas inéditos aportados por 44 grupos que tocaron durante las temporadas 2013 y 2014 del Festipulenta (o sea el festival alternativo rockero que mejor refleja cierta escena urbana y suburbana más o menos cancionera, ruidosa y/o desprolija, con alta proporción de grupos platenses y zonasureños, y compañeros, correligionarios y camaradas pulenta orientales cruzando el charco). Cabe destacar que, salvo El Perrodiablo el año pasado por sugerencia -o pedido- de Andrés Calamaro (imperdible su texto sobre Sinatra para el ABC), tal vez ninguna banda de esta escena tocó en ningún Cosquín Rock (festival que pienso mencionar en todos los primeros párrafos de mis columnas hasta nuevo aviso). 

 

La canción adelanto del compilado triple es una composición tardía de José Larralde titulada Patagonia, en la que una banda que se llama Sombrero hace gala de soltura a la hora de la hondura telúrica y sensibilidad folk & western a flor de piel, incluyendo trompetas y theremines... No se nada de Sombrero, solo que  sacaron un disco en 2014 por Sadness en sintonía estilística con su flamante versión de Larralde, y que varios de ellos tocaban en una banda que respondía al nombre de Furies hacía lo suyo en un plan más spacerockero (lo primero lo averigué yo solito, lo segundo me lo contaron), pero el que su grabación haya sido la elegida por Juan Manuel Strassburguer y Nicolás Lantos (artífices de todo este asunto), les da de por sí un peso no menor esta nueva etapa cultural argentina, no tanto de globos de colores, como de barriletes y garrochas voladoras…

 

 

Para entender la clase de gente involucrada, hace muy poco, ya era 2016, quedamos por este y otros asuntos con Strassburger en La Viola Bar, en donde me recitó la lista de grupos que están en cada uno de los tres discos del Compipulenta, en orden y sin mirar apunte alguno, con una sonrisa orgullosa en su boca, pero antes de seguir tal vez un poco de contexto pulenta, de balance y memoria, sea justo y necesario…

 

Hasta ahora los Festipulenta han sido 24. El primero en febrero del 2009 en el Zaguán Sur (su prinicipal sede antes de animarse al Matienzo) y el último en junio del 2015 en el Salón Pueyrredón, lo cual significa que 1) hace seis meses que no hay Festipulenta, lo cual habla de un parar la pelota, que todo muy lindo pero coordinar un festival a dos o tres noches como hobby y acto de amor escénico no es fácil, menos para un par de amigos periodistas que trabajan en dos diferentes diarios 2) un eventual próximo Festipulenta sería número el 25, flor de número para la torta y un acontecimiento a la hora de soplar las velitas. 

 

Además de los festivalitos en cuestión, la dupla Strassburguer/Lantos hizo 207 programas de La Hora Pulenta los sábados Nacional Rock, siendo el último el 26 de diciembre del 2016, día de San Esteban, protomartir, propuesta que ahora mismo está en el aire, pero en el aire en el aire, no en las ondas ni en ninguna programación.

 

Y es aquí donde coincido con muchos amigos más o menos gorilas o justamente todo lo contrario que sería bueno para el país conocido como Argentina que La Hora Pulenta sconservara su rincón, aunque igual me gustaría aclarar que para nada soy objetivo con los quiero mucho a estos muchachos: a Strassburguer (periodista de Tiempo Argentino, de la subraza de periodistas de rock que no tocan) lo conozco y le tengo cariño desde hace muchísimos años y además escribió una nota divina sobre Perdedores Pop de esas que parecen justifican una vida de fracasos. Por su parte Nico Lantos (periodista de Página 12, que no solo pertenece a la subraza de periodistas que tocan, sino que además su banda se llama Krupoviesa) también alguna vez escribió maravillas sobre la banda que comparto con mi hermano Santiago (otro periodista de Página 12), sino que además es uno de mis primeros escasos promotores en tuiter, esa red social del demonio, la del pajarito…

 

 

Espero que estos dos últimos links no sean interpretados como autombombo sino como aclaración y declaración de amiguismo, amiguismo no nacido en las aulas del colegio ni por salir alguien con la hermana de alguno (lo cual es muy respetable), sino en el reconocimiento mutuo de que hay una forma pulenta de hacer las cosas, que puede pecar de quijotesca pero también conecta con esa Argentina invisible y profunda que a pesar de todo nos envuelve hasta que la muerte nos separe. Cierro con un temón de Krupoviesa (banda que no participa del compilado, por eso de que no se puede tirar el centro y saltar a cabecear), y proximamente novedades de todo tipo:

 



 



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