20 DIC 2016

El éxito no se discute

En su nueva columna, Esteban Rial reflexiona sobre la capacidad de llenar estadios
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Por Esteban Rial
Se supone que el 2016 fue año bastante pésimo, pero todo es muy relativo... y sino preguntale a La Beriso, que acaban de hacer su primer River Plate (tras dos Ferro hacia el mes de mayo y tres teloneos de verano a The Rolling Stones en el único La Plata). La verdad es que si bien la inercia macroeconómica viene complicada, el capitalismo siempre fue una cuestión contagiosa y energética, de empujar para adelante y saber inventarse un negocio, y luego si todo sale bien pagar una burrada de impuestos a un Estado que el año que viene en Argentina se somete a elecciones legislativas, pero de eso no se habla.
 
 
Tampoco son cifras tan importantes: 50.000 personas son muchísima gente, pero apenas una fracción de la masa de varios millones que le hacen el aguante a La Beriso, la banda más menospreciada por la prensa especializada desde Tan Biónica, y acá no me refiero tanto a lo que sale publicado o al aire u online (existen recursos profesionales que permiten analizar el fenómeno sin mancharse) sino a la burla entre bambalinas (que al final es una forma de descargar los nervios como cualquier otra, y que siempre habla más del comentarista que del comentado). Sin ir más lejos, yo estaba tras el escenario del Cosquín Rock mientras tocaban Sobreviviendo y recuerdo esos minutos como una suerte de agonía, pero ahora que lo pienso así es la vida, y mejor sentirse así que no sentir nada. De todas formas, algo que tengo en claro desde una nota que hice con gopro en mano cuando tocaron en Ciudad del Rock, es que los niños pequeños aman La Beriso y al lado de los niños pequeños todos somos dinosaurios, sino momias.
 
 
A los que tarde o temprano los veo destinados a convocar estadios son los Airbag, que este jueves tocan en Obras, emblemático estadio cubierto que vuelve a abrir sus puertas al rock después de no se cuantos años. Por lo pronto, durante noviembre los hermanos Sardelli telonearon a Guns N' Roses en River, ganándose el respeto y admiración del staff gringo, y a diferencia de Tan Biónica antes y La Beriso hoy por hoy, los de estos muchachos tocando sus instrumentos lleva al espectáculo circense a otro nivel de malabarismo.
 
 
Por otra parte, luego de venir jugando de local en cancha de Ferro desde el año 2012, en noviembre Ciro tocó en Vélez para alivio de la gente de Caballito (siempre los shows en estadios colapsan el barrio que los rodea, pero lo de la cancha de Ferro es una exageración)... Sin salir de la temática grandes estadios, cierro esta columna proponiendo formalmente a la dupla Bebe Contepomi - Julian Bourgarel como directores técnicos del Club Atlético Independiente. Si Bebe no puede o no quiere o no le conviene puede ser uno de sus hermanos menores mellizos (que eran grandes futbolistas adolescentes antes de consagrarse como rugbiers adultos), pero lo importante en todo caso es dejar de perder el tiempo y el dinero, que si el 2016 fue trágico y melodramático, el 2017 asoma más apocalíptico que nunca, y a mal tiempo buena cara.

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