29 MAY 2016

El Fabuloso Luna Park de los Cadillacs

La banda volvió a tocar en Buenos Aires con cambios en su formación y un nuevo disco
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Por Marcelo Fernandez Bitar

Fotos de Rodrigo Alonso (@RodrigoAlonso)

 

El regreso de Los Fabulosos Cadillacs fue en 2008 y desde entonces no se han separado, pero dejaron espacio para seguir adelante con las carreras y actividades como solistas de cada integrante. Quizás debido a eso, no tocaban en vivo en la Ciudad de Buenos Aires desde septiembre del 2013 y su recital del sábado a la noche en el Luna Park era todo un acontecimiento. Además, prometían estrenar temas de su nuevo álbum  y mostrar en vivo a la formación actual, sin Sergio Rotman y con los hijos de Flavio y Vicentico.

 

El resultado fue uno de los mejores shows del grupo, con un sonido revitalizado y una lista de temas que pasó de los hits históricos al material flamante, más el agregado de contar con los dibujos en vivo del talentoso ilustrador Jorge “Doctor” Alderete sobre la inmensa pantalla de fondo. Fue una fiesta que no se basó en el pasado, sino que transmitió la sensación de inicio de una nueva etapa en la carrera de Los Fabulosos Cadillacs.

 

El inicio, tras una performance no anunciada de Visión, el trío de Astor Cianciarulo, fue con la proyección de tres videos con imágenes de rutas de noche, playas, acantilados, faros, Flavio y Vicentico, con el fondo musical de No era para vos, El profesor Galíndez y Mamá, tres de los temas nuevos del álbum “La salvación de Solo y Juan”. Luego se mostró un collage de fotos recientes del grupo en vivo, mientras sonaba otro estreno, Juan. Y ya cuando alguna gente se estaba poniendo impaciente, se apagaron las luces, hubo ruido a una gran tormenta con truenos en el mar, la pantalla mostró olas rompiendo, y el grupo subió al escenario entre aplausos y gran ovación.

 

Amistad: la gran familia Cadillac otra vez en Buenos Aires

 

De pronto, un monje con capucha hizo sonar un instrumento de viento y arrancó Averno, el fantasma. El personaje era el mismísimo Dany Lozano, que enseguida se ubicó en un micrófono al frente, en línea con Florián Fernández Capello, Vicentico y Flavio. Más atrás estaban los dos músicos de la nueva sección de vientos (sin Sergio Rotman ni Hugo Lobo), Nando, Astor (en batería y percusión) y Mario.

 

El clima de fiesta creció exponencialmente a partir de una poderosísima versión de El genio del dub, con buenos solos de Dany y Florián. Siguieron La luz del ritmo y Demasiada presión, hasta que una intro a dos baterías marcó el inicio de V centenario. Un detalle: en las pantallas se veían ilustraciones que parecían estar dibujándose en tiempo real, y fue posible descubrir en un costado al talentoso Doctor Alderete con su tableta y computadora.

 

Y así como algunos fans relacionaron la historia conceptual del nuevo álbum con aquel renovado sonido de la época de “Fabulosos Calavera”, cuando llegó Piazzolla quedaron en claro las diferencias musicales, donde aquel era casi un jazz-rock experimental y el actual posee los vaivenes clásicos de una ópera rock.

 

Nueva sangre: Florián y Astor, vos sabés.

 

La lista parecía no dar respiro, con Estoy harto de verte con otros y Florián luciéndose en el ritmo ska patentado por el cenicero del Vaino, mientras Vicentico se mostraba inspiradísimo, dando rienda suelta a su histrionismo en escena, y Flavio se congelaba en sus pasos antes del solo de trompeta final. Engancharon con Manuel Santillán el León, y ya promediando el show vino un respiro con el estreno en vivo de Navidad, No era para vos y La tormenta, con enroque de instrumentos: Florián en guitarra acústica, Astor al bajo, Flavio a guitarra y Vicentico al piano. Fueron tres canciones con claro destino de futuros clásicos, nuevamente ilustrados por impactantes y poéticos videos alusivos.

 

La segunda parte incluyó favoritos como Destino de paria, Saco azul, Revolution rock y Siguiendo la luna, donde Vicentico habló por primera vez en la noche y lo anunció como “Del profesor Rotman”, mientras el estadio se iluminaba con las luces de los celulares. La mirada al ’97 volvió con Sábato, y la recta final fue con Carnaval toda la vida, Carmela y Mal bicho, donde de pronto Gaby se puso locuaz y dijo: “Hola, buenas noches, ¿qué tal?, me parece muy bien lo que están haciendo. Vamos a rezar y pedir juntos, queridos amigos, con fuerza. Con todo respeto les digo que se callen la boca. ¡Silencio total! Y lo que sigue va a ser un kilombo. Apaguen la luz y los teléfonos, oscuridad total nivel 1”. Logrado el objetivo, susurró “A la violencia, a la injusticia y a tu codicia” y todos gritaron “¡Digo no!”.

 

Acción: esa música rompe mis pies

 

La lista oficial cerró con El satánico Dr. Cadillac, que incluyó un “¡Vamos mañana” en alusión a San Lorenzo, y los bises dieron el final perfecto: Calaveras y diablitos (con largo solo de saxo con aire pettinatesco), Vos sabés y dos citas a “Tommy” de The Who que se engancharon con Vasos vacíos y Matador.

 

Pero aún faltaba más. Tras la despedida, quedó Flavio haciendo el “Himno Nacional Argentino” como solo de bajo, y cuando volvió el resto se despidieron con Yo no me sentaría en tu mesa. Habían pasado dos horas de show y todos se retiraron más que satisfechos, tanto músicos (a juzgar por sus sonrisas de felicidad) y público.

 

Flavio: renguetén guetén ten


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