20 SEP 2016

El nuevo trío del guitarrista del Indio Solari

Gaspar Benegas presenta este jueves el debut de su grupo La Mono, integrado por otros músicos que acompañan a famosos como Lisandro Aristimuño y Bahiano.
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Por Marcelo Fernandez Bitar


Después de muchos años como integrante de Las Manos de Filippi y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, además de múltiples tareas como productor, el guitarista Gaspar Benegas se animó a dar forma a un proyecto propio. Se llama La Mono y es un trío que lleva dos años de trabajo silencioso en salas de ensayos y que este jueves dará su primer show, a las 21 horas en Uniclub (Guardia Vieja 3360).

 

En bajo y coros, la banda se completa con Lucas Argomedo, también bajista y chelista de Lisandro Aristimuño. Y en batería está Ramiro López Naguil, que integra el grupo de Bahiano. Los tres son amigos de infancia, están decididos a hacerse ver en vivo y prometen editar antes de fin de año un álbum debut que ya está grabado. El sonido es poderoso y original, con buenas canciones y un poderío rockero muy personal, tal como se puede escuchar actualmente en Soundcloud y YouTube, siempre bajo el nombre de “lamonotrio”.

 

 

 

“Nos juntamos -cuenta Gaspar- con Ramiro, que es amigo de toda la vida, para tocar y hacer música juntos en los ratos libres. Después lo llamamos a Lucas. Al ser los tres músicos profesionales, combinar un ensayo era muy difícil, pero lo fuimos haciendo sin presión, manteniendo la onda que fuera un placer y un hobby. Fue lento armar los temas, pero en 2015 ya los teníamos y los grabamos. No tengo ni idea de cómo hacer todo lo que viene después, pero lo mastericé y estoy hablando con sellos y compañias porque hay interés. La movida de la independencia es buenísima pero requiere mucho trabajo, mucha plata y una parte empresarial que hay que saber manejar, y en la banda no tenemos ninguno que lo haga. Cuando estábamos con Ramiro en la banda Asado Violento, era buenísimo porque el cantante hacía de manager y organizaba todo. Acá cada uno está en mil proyectos y lo único que podemos hacer es música”. 

 

-¿Va a salir con un sello que no es propio?

 

-Creo que sí. Ya tenía planeado sacarlo por las mías, pero me detuve porque apareció interés sin que yo lo buscara, así que imagino que saldrá a fin de año. De hecho, la idea original de este recital era presentar el disco, y lo hago igual porque ya no me aguantaba estar sin tocar en vivo. Digamos que ésta es la presentación del grupo y mi debut en vivo como cantante. A fin de año vendrá la presentación del disco. La banda tiene que empezar a tocar.

 

-¿Te costó mucho salir como cantante y tocar al mismo tiempo la guitara?

 

-Me costó un poco acostumbrarme a tocar y cantar al mismo tiempo. Venía haciendo coros en las bandas pero nunca fui cantante. Para mí, la guitarra siempre fue mi voz. Siempre canté a través de la guitarra. Acá a veces la música es heavy y las voces son más tranquilas, con matices. La conjunción da una buena simpleza. Yo escuchaba eso en Nirvana y me encantaba, con notas largas y un estilo especial de melodías sobre una base bien cabeza.

 

-También debutás como letrista.

 

-Sí. Siempre hice letras pero nunca me convencí que eran buenas, tal vez por compararme con los gigantes que tenía al lado, como el Indio y el Cabra. Eso te mete presión, igual que el hecho de vivir en un país donde se le presta mucha atención a las letras. ¡Y quizás hay letras de Led Zeppelin que parecen Wisin & Yendel! Par mí es importante cómo suenan las palabras cuando cantás. 

 

-¿Cómo lo trata el Gaspar productor al Gaspar músico?

 

-Soy muy poco exigente. Cuando produzco a otros busco moldear y sacar lo mejor de la persona, y no pedir cosas que no puede hacer. Al producir me gusta acompañar y sugerir y aconsejar con mi experiencia para hacer el disco en tiempo y forma. En este caso hice la antiproducción: solo armé para grabar las baterías y no puse tiempos porque era mi estudio. 

 

-¿Lo primero que produjiste fue un disco de tu madre, María José Cantilo?

 

-Sí. Hice dos discos con ella. En uno le hice todos los arreglos y en otro ella ya tenía una banda. Después trabajé mucho en producción de música para películas y series y cortinas de televisión. Mi mentor fue Nicolás Posse Molina, que tiene un estudio de jingles y música publicitaria. Me dio una oportunidad cuando yo era muy pendejo, y en metí en ese submundo hasta que en un momento me agoté de trabajar contrarreloj y lidiar con gente insensible.

 

-¿Qué vino primero, Las Manos o el Indio?

 

-Primero vino el Indio, por intermedio de Eduardo Herrera, el sonidista de los Redondos y del Indio. En ese momento él estaba produciendo a Las Manos de Filippi, y como se enteró que yo trabajba en producción y en un estudio, me ofreció entrar como ayudante suyo. En el proceso, se fue el guitarista y entré a la banda.

 

-¿Cómo se dio producir a Salta La Banca?

 

-Conocí al grupo por tocar en Las Manos. Primero vino Santi a cantar con Las Manos, luego me invitaron a tocar en un teatro, y después hablamos de producir el disco “C.O.P.L.A.”. También hice el siguiente, “Visceral”.

 

-¿Siguen haciendo con Hernán Aramberri esa mezcla de charlas con clínicas y shows?

 

-No. Eso quedó suspendido por el momento. Para mí, ya se agotó. Prefiero hacer lo mío. Me di cuenta un poco tarde que lo más importante es hacer la música de uno. Es lo que más satisfacción te da. Es lo que más te llena. Es lo más lindo. Así que estoy con Las Manos de Filippi, La Mono y ahora también en La Rayada, el grupo de Oski de Bersuit y Romina Gaetani, además de las producciones en el estudio.

 

-¿La banda del Indio está en pausa?

 

-Sí. Él siempre está en actividad y la banda está en el freezer, pero en cualquier momento nos vuelve a convocar, cuando ya esté aceitada toda la producción y confirmado el lugar del show. Al principio esa dinámica de estar a la espera me costaba porque no podía planear mis otras cosas, pero me acostumbré. Cuando sale una fecha dejás todo, y te das cuenta que podés poner todo en espera y nadie se ofende.

 


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