24 JUN 2017

El regreso triunfal de Los Caballeros de la Quema

A quince años de anunciar oficialmente su separación, el legendario grupo se reunió para tocar en el festival Provincia Emergente, donde convocó a más de 20 mil personas al Estadio Único.
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Por Marcelo Fernández Bitar (@mfernandezbitar)

 

 

Fue el show más grande de su vida, quintuplicando el poder de convocatoria de hitos en su carrera como llenar Obras, Parque Sarmiento o tocar en festivales como Argentina en Vivo. Más de 20 mil personas (aun no dieron la cifra exacta) llenaron el Estadio Unico de La Plata el viernes a la noche, en una jornada llena de pronósticos de lluvia y tormenta que por suerte no se cumplieron. Todo salió perfecto, casi soñado.

 

Los Caballeros de la Quema, una banda injustamente olvidada por los medios, marcó a fuego la escena de la década del '90 junto a otros de la movida del “rock sónico” y el “rock chabón”, como La Renga, Babasónicos y Los Piojos. Por suerte, esta reunión en apariencia efímera (no hay más shows contemplados) les demostró que siguen siendo un grupo recordado y querido hasta por un público que era muy chico o ni había nacido cuando se separaron.

 

El marco del show fue la segunda edición del festival Provincia Emergente, que inauguró ayer y seguriá hasta el domingo con Babasónicos como número de cierre. Hubo gente que fue temprano y recorrió las diversas actividades del festival, pero la gran mayoría empezó a llegar de manera incesante y masiva desde las 20:30 horas, cuando estaba arrancando la banda soporte, De La Gran Piñata.

 

A las 21:40 horas, cuando se apagaron las luces y comenzó un video con imágenes históricas del grupo, el campo ya estaba lleno y la gente seguía llenando, así que habilitaron las plateas. Ese continuo llegar de público siguió incluso durante media hora más, aunque los fans más fieles ya estaban ubicados desde antes en las primeras filas con un puñado de banderas de localidades como Morón, Glew y Quilmes.

 

De pronto sonó el tango “Volver”, hubo aplausos y cantitos de celebración, y a las 21:45 finalmente se produjo el comienzo tan esperado de la reunión de Los Caballeros de la Quema, a quince años del anuncio de su separación.

 

La lista de temas fue amplia y muy inteligente, alternando hits con momentos especiales para los fans más viejos, y dejando unos pocos tramos acústicos que enseguida remataban con una canción bien arriba. El inicio con “Pejerrey” generó de inmediato un pogo en las primeras 20-30 filas, mientras que “Patri” demostró la triste vigencia de la frase “la vida se hace demasiado larga con un Guaymallén de cena”. Enseguida llegó “Todos atrás y Dios de 9”, que provocó una ovación generalizada y el acompañamiento del “oh-oh” de la melodía.

 

Las letras de Iván Noble sonaron más actuales que nunca. Tema tras tema, mostraron su veta de Arlt barrial o Miguel Cantilo del suburbano, con una cuota de argot del mundo del fútbol, descripciones sabineras y una mirada cínica, lúcida y rebelde sobre la realidad social de los años '90.

 

¡Muy buenas noches, tanto tiempo! -saludó- Esto que está pasando acá es tremendo, gracias”, dijo el cantante, mientras a su costado y atrás se veía la cara de felicidad del resto de la banda. “Saliendo a ver” mostró la faceta de brass y más coros pegadizos, además del lucimiento del bajo y las tumbadoras, a la vez que Iván reeditó sus característicos pasitos y saltos.

 

La reacción fue algo menor en “Sangrándonos”, pero enseguida llegaron “Huelga de princesas”, Malvenido” (primer reggae de la noche) y “Rómulo y Remo”, que volvieron a generar coros y ovaciones. Y con “Cuatro de copas” hubo una introducción con la armónica de Pablo Guerra y con Iván en guitarra acústica. La banda sonó poderosa, ajustada y actual en todas sus variantes estilísticas.

 

Cuando éramos jóvenes no existían CDs y no nos alcanzaba la plata para un long-play, así que hicimos un cassette independiente”, contó para dar pie a “Primavera negra”, increíblemente muy festejada. “¡A ver si se acuerdan de ésta!”, desafió y otra vez la armónica y la acústica plantearon el arranque de otro hit, “Hasta estallar”. Otro momento dedicado a los fans de la primera época fue “Luces del bar”, que también logró aplausos al ser reconocida, y tuvo su coda con la gente cantando los versos.

 

El ritmo volvió a levantar con “Rajá rata”, seguida por “Gusanos” y una versión de “Fulanos de nadie” con el agregado de Lautaro Greco como invitado en bandoneón. “Ojalá que en 50 años digan que este tema es un poco un tango”, pidió Iván, y no sonó desacertado. El final del tema fue con el estribillo coreado por todos, luego un cantito de hinchada y el agradecimiento genuino de un “Gracias por estar”.

 

El tramo final fue “Otro jueves cobarde”, “Sapo de otro pozo” (con las luces del estadio prendidas y un dron filmando todo para un DVD) y “Carlito”. “Bueno, muchachos -dijo Iván- no sé cuánto esperaban ustedes esta noche, lo que sé es que nosotros no esperábamos esto. De verdad”. Presentó a la banda y cuando dijo “Garfield” miró al cielo para recordar al tecladista que murió en el 2001.

 

Los bises fueron un muy ricotero “Celofán” y el ineludible hit “Avanti morocha”. Las palabras finales de Iván fueron: “Quisiera decirles que después de 15 años no solo logramos juntar a los músicos sino a toda la tribu que trabaja con nosotros. Y gracias muy especialmente a Martin Rea que nos convenció”. Mencionó también que mucha gente del público seguramente no había nacido cuando se separaron e invitó a los hijos de todos los miembros a subir para el final con “Oxidado”, ya a las 23:40 de la noche, a dos horas del inicio. Una postal más que emotiva, tierna e inolvidable.

 

Los Caballeros de la Quema confirmaron en La Plata que habían dejado su marca en toda una generación de fans del rock argentino, y que se los recuerda con inmenso cariño y fervor. Seguramente se fueron más que satisfechos, y no es para menos. Se lo merecen. Fue una noche extraordinaria.


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