31 MAY 2019

El último ritual de Los Piojos: quién es el fan que subió a leer la emotiva carta de despedida

A 10 años del final de la banda, el recuerdo y testimonio de Alejandro Dell’Osa, el fanático que fue a 100 shows del grupo y que leyó las palabras del adiós.
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Hace exactamente 10 años, Los Piojos daban su último concierto en el Estadio River Plate luego de más de 20 de historia. Allí, Alejandro Dell’Osa, un fanático comprometido, fue invitado a subir al escenario para leer una carta de despedida. Emotivo y, sobre todo, sentido, ese relato representaba las sensaciones de los miles de ‘piojosos’ que habían acompañado al grupo durante más de dos décadas.
 
Como el resto de sus seguidores, Alejandro se enteró de la pausa indefinida del grupo por la radio. El anuncio, como a muchos otros, lo impactó. “Sentí que se terminaba una etapa de mi vida” dice 10 años después a La Viola. “Me salió escribir en forma de agradecimiento y mandé un mail a una dirección que me pasó la hermana de una amiga que una vez se había cruzado a Ciro. No sabía si era real o no”. Efectivamente lo era, y Ciro no solo leyó el mensaje, sino que consideró que ese testimonio merecía ser escuchado.
 
El 30 de mayo de 2009, Alejandro fue citado a participar de lo que sería el último concierto de Los Piojos. Él ya había ido a otros 99 shows del grupo, pero esta vez era diferente: era la despedida, y él estaría sobre el escenario.
 
Ante más de una multitud, pero sintiéndose en casa, Alejandro leyó la carta que le había escrito, en la intimidad, a la banda que para él “fue, es y será un motor para cumplir sueños”. Y decía así:
 
"Recién me entero por la radio del parate indefinido de Los Piojos. No me sorprende, son muchos años arriba de un escenario. Todos pensamos tomarnos algún día de respiro del laburo, de esta rueda que no para de girar. Justamente es mi recital número 100 de la banda. Número 100. (...) Fueron en mi caso 15 años siguiéndolos. Conocí pueblos, lugares y gente. Me hice muchos amigos en la ruta, de los cuales algunos ya treparon al cielo, y otros son mi razón para volver a estos lugares mágicos y recordar los asaditos, los 'fulbitos', la previa de todos los rituales. Gracias por ser el motor que me hizo conocer y recibir tanto cariño por parte de la gente, de amigos, de todos los pueblos que nos recibieron con lo brazos bien abiertos. Ojalá que algún día podamos ver mi recital número 101, con todos ustedes de vuelta. Y si no se da, estoy feliz por ser parte de esta historia, como toda esta gente”.
 
“Las despedidas son esos dolores dulces” dijo para cerrar, citando al Indio Solari. Es que para Alejandro hay algo que las "misas ricoteras" y los "rituales piojosos" tienen en común: “El público es parte de la ceremonia, no es un simple espectador. Todos somos uno y uno somos todos”.
 
 


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