21 SEP 2015

Faith No More hizo vibrar el Luna Park

Faith No More explotó anoche el Luna Park, donde una multitud disfrutó del nuevo disco "Sol Invictus" y de los clásicos de siempre.
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Por Natalia Sarramone

El Luna Park se llenó la noche del domingo 20 de septiembre para recibir a uno de los más grandes iconos del mundo del rock. Faith No More regresó a la Argentina para presentar su último disco, "Sol Invictus".

 

La escena dibujó un ambiente opuesto a lo que puede esperarse de un recital de funk metal. Todo se vistió de blanco: el telón, el piso, los equipos y hasta los muchachos que acomodaban el espacio. De a poco el escenario se llenó de flores y una suave música de fondo dio el toque final. Un pedacito de paraíso parecía asomarse entre la gente ansiosa y excitante que colmó por completo las butacas y el campo del Luna Park.

 

De a uno y ovacionados por el público entraron los cinco al escenario: el líder y bajista Billy Gould, la voz Mike Patton, el tecladista Roddy Bottum, el baterista Mike Bordin y el guitarrista Jon Hudson. Motherfucker, corte de difusión de "Sol Invictus", fue el primer tema que hizo vibrar por completo el terreno. La puesta en escena hippie y primaveral se estrelló por completo con un tema a mucho rock.

 

A Motherfucker le siguieron Be aggressive y Caffeine, acompañados de un pogo inigualable. Everything’s ruined fue el cuarto tema, que arrancó luciéndose con el piano de Bottum y siguió con la amplia voz de Patton. “¿Es muy pronto para una canción suavecita?”, exclamó Bottum y entonces sonó Evidence. Al gritar “las manos para arriba”, un público obediente convirtió el Luna en un espectáculo de brazos.

 

En el aclamado Epic, los fanáticos corearon el solo del pianista hacia el final del tema, demostrando que no estaban del otro lado sino que eran parte del show. “¿Listos para una nueva canción?” preguntó la banda y tocó Black friday, otro del nuevo disco, donde Bottum tomó una electroacústica y Patton, una pandereta.

 

El pogo argento no tardó en cobrar protagonismo. En Midlife crisis, Faith No More dejó de tocar un momento y las luces del Luna iluminaron el campo. El coro impresionó a la banda que se quedó helada, observando por un momento, mientras el cantante hacía caras como diciendo “nada mal, ¿eh?”.

 

Patton tomó un megáfono en Last cup of sorrow, que siguió con The gentle art of making enemies. Y luego llegó Easy, cambiando de lleno el ambiente, con una bola de espejos sobre el escenario que iluminó el estadio, y un público que una vez más coreó y bailó con los brazos.

 

Las últimas canciones fueron las nuevas Separation anxiety, Matador y Superhero y el clásico Ashes to ashes. Después de despedirse volvieron enseguida, tomando champagne en vasos de plástico: “¿Una copa de plástico de champaña? Qué puto, ¿no tenemos glass?”. Tocaron temas como Cone of shame y Just a man y en la segunda ronda de bises, se despidieron con We care a lot. El Luna Park al fin descansó de un temblor que sin dudas será inolvidable.

 


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