16 OCT 2016

Festival BUE, día 2: entre la expectativa y el baile

Mientras Wilco se llevaba la atención por su debut en el país, el resto se encargó de ponerle movimiento a la noche
828
Por Sebastián Grandi

La segunda jornada del Festival BUE se completó con éxito y calor, contra los pronósticos iniciales que indicaban que la mañana de fuertes lluvias con las que había amanecido Buenos Aires marcarían la jornada. Sin embargo las nubes se fueron y el calor volvió, para amenizar las caminatas entre cada uno de los tres escenarios del evento en Tecnópolis. 

 

En el atardecer del sábado, Capital Cities tocó en el escenario principal con su pop tan amigable al sonido de la FM moderna y mezclando algunos de sus temas nuevos como Vowels, estrenado hace pocos días, con su famoso cover de Pink Floyd (Breathe) o el de Prince (Nothing Compares 2U) a su megahit Safe & Sounds tocado ¡dos! Veces, aunque la última con toques más electrónicos. 

 

Sin embargo para esa altura gran parte de la audiencia ya se había movido hacia el escenario techado. Allí se esperaba el debut de Wilco en la Argentina, una visita largamente postergada. Habrá que decir que los de Chicago son una banda extraordinaria, pero que es, también, una banda más amada por la prensa especializada que por el público. El estadio estaba al 60% y la manija que se palpitaba en el microclima de las redes sociales no se correspondía con el apoyo popular. Nada de eso opacó la contundencia de su set, glorificado por la guitarra de Nels Cline y por las dulces melodías de Jeff Tweedy. Entre clásicos de alta rotación de los noventa como Box Full of Letters o temas de su último disco “Schmilco”, hubo experimentación, noise y todo lo que se esperaba de esta banda de country alternativo. 

 

 

Flaming Lips es, tal vez antes que musical, una experiencia visual. Puede resultar abrumador el circo que Wayne Coyne hace con globos, serpentina, luces y demás efectos. Pero también hay algo hipnótico que no permite correr la atención de la escena. En términos generales su show no ha cambiado mucho desde su última visita y a pesar de lo hecho en los últimos años, quedará para el recuerdo la versión de Space Oddity de David Bowie, sincera, emotiva, sensorial y psicodélica, como al Duque Blanco le hubiera gustado. 

 


Más tarde en el escenario principal Pet Shop Boys hizo bailar a todos con su pop imperecedero, a veces excesivamente prolijo pero siempre reivindicativo de la electrónica de la vieja escuela. Con muchos efectos láser e imágenes proyectadas sobre dos círculos gigantes, el dúo de Neil Tennant y Chris Lowe pareció sucumbir a los efectos de Daft Punk al aparecer en escena con unos cascos sugestivos para al fin, de la mano de una novedosa versión de West End Girls, abrirse paso como siempre.Pet Shop Boys planificó un show conceptual, separando su setlist en diferentes etapas, que le permitía recorrer buena parte de su útimo disco “Super” para cerrar, como era de esperarse, con los hitazos It´s a Sin, Left to my own devices, un cover de Village People y Go West, Domino Dancing y ¡otra vez! el primer corte de su nuevo álbum, Pop Kids. En resumen, el dúo inglés encontró en la audiencia argentina a los fans de siempre y supo conquistar en el contexto de un festival con una oferta muy variada a otros miles que los vieron en vivo por primera vez. 

 

Fotos: Guido Adler


Seguinos en Facebook

Seguinos en Twitter