26 NOV 2016

Fidel Castro y el rock

El líder cubano, que murió a los 90 años, tuvo una relación de idas y vueltas con el género
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Por Sebastián Grandi


La muerte de Fidel Castro, a los 90 años, sorprendió al grupo de rock colombiano Aterciopelados tocando por primera vez en Cuba. Cuando el presidente -y hermano de Fidel- Raúl Castro anunció por televisión este viernes la muerte del líder de la Revolución, hubo que suspender el concierto. 

 

 

 

 

Personaje central de la política latinoamericana desde que logró derrocar a Fulgencio Batista del poder en 1959, su figura creció y se proyectó en todo el mundo. Durante décadas ocupó el cargo de Secretario General, Primer Ministro y Presidente de Cuba hasta 2008, cuando fue reemplazado por su hermano Raúl. Durante más de 50 años Cuba escribió una historia aparte, de rasgos propios y única, que fue tan inspiradora como criticada en América Latina. 

 

Esa historia incluyó una relación distante con el rock. El bloqueo impuesto por Estados Unidos, pero también las primeras banderas que levantaba el gobierno revolucionario en la búsqueda de la creación de un "Hombre Nuevo", criticaban lo foráneo y los hábitos que la cultura rock traía consigo. Cuando Fidel llegó al poder a los 33 años, los Beatles empezaban a inundar el mundo con su música y los Rolling Stones provocaban a las mentes más conservadoras. La juventud, en otras palabras, tomaba el protagonismo de los cambios sociales, algo que marcaría la segunda mitad del siglo XX.

 

Parte de esa primera filosofía se reflejó en un discurso en la Universidad de La Habana, en 1963, en que habló de las actitudes “elvispresleyrianas” de los jóvenes. El rock, en suma, también era la música del imperio.

 

 

La agenda transformadora de la Revolución no se cruzaba con los cambios sociales que el rock estaba produciendo en las economías centrales y que -pocos años después- empezaría a afectar a las capitales urbanas de la periferia (en la Argentina el rock dio sus primeros pasos en 1966).  

 

El aislamiento hizo que el rock y su cultura llegue a cuentagotas a uno de los pueblos más musicales del mundo. En el recientemente editado libro de crónicas “Cuba Stone” (Editorial Tusquets, 2016), el guitarrista de Café Tacvba Joselo Rangel cuenta que “antes de visitar la isla, veía de manera romántica a los cubanos, a los hijos de la revolución: ellos eran los verdaderos contestatarios, no yo. Habían resistido todo ataque cultural. No importaba que no supieran nada del grunge ni de los grupos de rock clásico. Nosotros admirábamos a sus héroes, a Fidel. Teníamos camisetas con la imagen del Che Guevara, una figura más importante que John Lennon, que Kurt Cobain.”

 

La visita de los Rolling Stones en mayo de este año fue el capítulo más resonante de la compleja historia entre Cuba y el rock. La banda más legendaria del mundo aterrizó en la isla para dar un concierto histórico porque, Fidel mediante, Cuba fue un destino pendiente más. Su relevancia global, sin embargo, sirvió para mostrarle al mundo los cambios que el país estaba atravesando. A mitad de camino entre entre un evento cultural relevante y una acción de marketing brillante, los Stones pusieron a Cuba en la agenda de los eventos masivos.

 

Leé también: Cuba y el rock, una relación marcada por la política

 

Muchas veces antes el rock quiso llegar con su poder transformador a la isla ("Isla sufrida, pero porfiadamiente alegre", como decìa Eduardo Galeano). Billy Joel, David Byrne y más buscaron lazos aún en los momentos más complejos de la relación política con el resto del mundo. En 2001 Manic Street Preachers tocó en el Teatro Karl Marx y Fidel Castro estuvo allí, en un palco, mirando casi todo el concierto de los ingleses. Poco antes del concierto, el líder visitó a los músicos en los camarines y éstos le advirtieron que la música esa noche iba a sonar muy fuerte. Fidel dijo: "¿En serio? ¿Más fuerte que la guerra?" De ahí viene el título del DVD que registra ese show, "Louder Than War".

 

Luego pasó Audioslave, que grabó un disco. Y las bandas latinoamericanas se fueron animando a cruzar el mar para llevar su música a la isla. Café Tacvba en varias oportunidades, Fito Paéz, Carajo y esta misma semana los cordobeses Eruca Sativa

 

 

 

 

 

 

La muerte de Fidel Castro cierra un capítulo de la historia. La gran pregunta sobre el futuro de Cuba, de su revolución y de sus valores es lo que entra en juego ahora. El rock estará allí -mientras debate su propio destino-  para contar lo que vive como la música global que es y como industria todopoderosa en la que se transformó. 


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