05 NOV 2016

Guns N´Roses volvió a levantar las banderas del rock en River

Más de dos décadas después, Axl y Slash volvieron a cruzarse en Buenos Aires para dar un concierto histórico
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Por Sebastián Grandi


Antes de la gira “Not in this Lifetime” (No en esta vida), la última vez que Axl Rose, Slash y Duff McKagan habían compartido un escenario fue aquí mismo, en Buenos Aires, en este estadio Monumental, 23 años atrás. Muchas cosas cambiaron desde entonces, en el público y en los músicos, pero el poder de las buenas canciones de rock and roll son, como se sabe, inmutables al paso del tiempo. Esta vinculación porteña con las casualidades de la historia hizo del regreso de Guns N´Roses a la Argentina una cita especial. Fue la oportunidad de volver a ver a una de las grandes bandas de la escena con al menos gran parte de su formación original, repasando aquellos temas que a los más viejos nos transportan a los frenéticos años de la adolescencia y que le dan a los más chicos la oportunidad de ver en vivo a un grupo de músicos verdaderamente trascendentes. 

 

Con todo, la banda subió a tocar casi cincuenta minutos después de lo previsto y con el Monumental colmado. Pero enseguida empezó el desfile de rock para poner en marcha la máquina: el inicio con It´s So Easy con Axl un poco desconcentrado, Mr Browstone y Chinease Democracy. El primer gran pogo fue, como debía ser, con Welcome to the Jungle y allí las cosas empezaron a ser más claras. Sin embargo después le siguieron Double Talkin´Jive y tras un largo sólo de Slash al frente del escenario, Better. Hasta allí la voz de Axl era más bien intermitente, por momentos ausente y por otros capaz de alcanzar los tonos que lo hicieron célebre. Poco después, con Estranged reivindicó su lugar y empezó a merecer la ovación del estadio. 

 

Su versión de Live and Let Die de Wings tuvo en River menos pirotecnia que la de Paul McCartney pero fue más cruda y sirvió para entrar en calor para lo que seguía. En Rocket Queen el monstruo de dos cabezas que es Guns N´Roses se evidenció más que antes, con Axl guardándose atrás del escenario a la hora de los solos de Slash y con el guitarrista escapando del centro de la escena cuando es el cantante el que debe hacer lo suyo. Le siguieron You Could Be Mine, la muy punk Attitude de los Misfits con Duff al frente, This is Love y otra pieza compleja, larga y muy aplaudida como Civil War

 

Al momento de las presentaciones Axl, que habló menos que la cantidad de veces que se puso y se sacó la campera de cuero que cargaba, le dio paso Slash para el guitarrista terminara de sellar su pacto de devoción con el público local que tarareó cada uno de sus solos y celebró su versión de Speaky Softly Love, la canción más famosa de la película El Padrino. 

 

Con Sweet Child of Mine y de Used to Love Her volvió el pogo al Monumental y cuando todos estaban extasiados, Axl presentó a Steven Adler, primer baterista de Guns N´Roses que viajó especialmente para esta ocasión y que se sentó en el lugar de Frank Ferrer para completar el carácter histórico del show con Out ta Get Me, del disco “Appetite for Destruction”. 

 

 

Más tarde Slash y el guitarrista Richard Fortus -con el look de un New Tork Dolls y la actitud de Pete Townshend- dispararon suspiros a dúo con Wish You Where Here y Layla y le dieron tiempo a la crew para poner el piano al frente del escenario y para que, otro cambio de vestuario mediante, Axl empezara a tocar las primeras notas de November Rain. La explosión pirotécnica de ese clásico dio pasó a la versión gunner de Knockin´on Heaven´s Door, del Premio Nobel de Literatura Bob Dylan y el cierre con Nightrain

 

Para los bises Guns N´Roses sorprendió con Don´t Cry, The Seeker de los Who y el cierre, dos horas y media después de haber empezado, con Paradise City y los fuegos artificiales que iluminaron la cálida noche de Buenos Aires. 

 

Con este regreso a la Argentina Guns N´Roses -con un show el martes en Rosario y un segundo concierto este sábado en River- dejó en claro su lugar en la historia grande del rock. Los efectos del paso del tiempo que se notan menos en otras bandas clásicas no les hacen perder, sin embargo, la fuerza y la potencia adrenalínica de sus canciones y mantienen la crudeza y el salvajismo que los hizo mundialmente famosos. Más de ocho mil días después Axl y Slash volvieron a subir al escenario que los detuvo en el tiempo, que los colocó en el olimpo de los dioses del rock and roll y desde donde bajaron para levantar sus banderas y volver a salvarlo. 

 

Nota: debido a que la banda aún no autorizó sus imágenes, las fotos son de Del James (@Deljamesgang) y del de Instagram de Guns N´Roses 


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