27 ABR 2016

Internas abiertas para todos

En su nueva columna Esteban Rial destaca el regreso de los ciclo de rock a La Viola Bar
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Por Esteban Rial
por Esteban Rial (@RialEsteban)
 
 
Los cambios de fase implican una sumatoria exagerada de signos de los tiempos marcando un antes y un después por todas partes, en el olimpo rockero -y en los rincones más oscuros reales o imaginarios también- y tal vez sea por eso que el anuncio vía la red social del pajarito por parte de los Tan Biónica (en cuanto Tan Biónica por ahora bien gracias), seguida de la respuesta luego borrada de su cantante estrella que no debería manejar tipo mirá que cosa curiosa por donde me entero, aportó un refrescante soplo de humor y liviandad que se agradece. Sobretodo en el medio de una tremendísima semana que pasó, de esas que se atraviesan y te dejan atravesado hasta nuevo aviso. Pero de nada vale lamentarse y mucho menos regocijarse, aunque siempre existe algún motivo laboral o extralaboral para brindar, y hablando de brindar…
 
 
Sin entrar en mayores detalles acústicos ni legales, abril 2016 será también recordado como el mes en el que volvió la música en vivo a La Viola Bar, con la novedad cervecera de que ahora hay Warsteiner e Isenbeck tiradas, y la confirmada continuidad de que los miércoles (empezando por hoy 26 de abril) seguirán siendo sinónimo de Ciudad Capital (un ciclo con el cual este tipo de párrafos se escriben solos), mientras que los martes de mayo aterriza Geiser, y los jueves y viernes y sábados alguien habrá, y los lunes bien gracias… Algún día tal vez me siente a escribir la historia de la música en vivo en la esquina de Humboldt y El Salvador, con aquellos primeros miércoles yo guitarra en mano como anfitrión con invitados mayoritariamente zonasureños (y siempre alguna voz femenina mayor de edad y consentimiento) y aquellas siempre rutilantes noches bluseras de los martes de Ciro Fogliatta, y luego la presentaciones solistas de Diego Demarco que dejaron emplazado el escenario en su actual ubicación y más tarde la revolucionaria llegada de dos amplificadores Argie valvulares y un equipo de bajo, una batería y una consola digital fijas, pero todavía es temprano para retrospectivas y por ahora basta con anunciar que quien se asome va a poder disfrutar o ignorar una banda, lo cual a nivel bar ya te pone en otra liga, porque nada carga mejor un espacio para tomar alcohol y divagar y pescar a río revuelto que un escenario rockeado y latentemente rockeante. En lo personal, tengo que intentar no volver a laburar gratis de nuevo o que me enganchen con el chiste de mi propia unidad monetaria o mi supuesto alto consumo de botellas caras en demasiados pocos días (siempre se busca un chivo expiatorio, y al final a la gente le gusta martirizar a los Esteban), pero eso es algo que tengo que hablar con mi gente subiendo y bajando escaleras amigas pero palermitanas, o sea escasamente confiables pero con mucho potencial.

En cuanto a la muerte de Prince a los 57 años tras no dormir durante seis noches o la confirmación de Axl Rose como cantante de AC/DC, debo reconocer que lo que pase en anglosajonia ya casi ni me conmueve, más que nada porque lo que pasa acá y en nuestro idioma me parece mucho más urgente; por lo pronto mayo arranca arranca con un show de Litto Nebbia Quinteto Acústico (con Los Reyes del Falsete y Leopoldo Deza) el domingo primero de mayo en la Usina del Arte, y con actuaciones de Meteoros en La Trastienda y Sig Ragga en el Vorterix antes de una su segunda quincena en la que Paul McCartney aterrizará en plan Mario Alberto Kempes primero y Estadio Unico de La Plata por duplicado después, alimentando un excesivo y desbordado 2016 que pinta más frío que anteriores temporadas teloneras, e incluso no me extrañaría que nieve (vos viste como son los cambios de ciclo). Por eso y como despedida en otra frecuencia de onda, los dejo con The Staples Singers postulando su versión del A Hard Rain´s Gonna Fall de Bob Dylan, y espero en próximas entregas a volver a tomar distancia del devenir, pero te juro que el cambio de fase me duele acá adentro en el medio del pecho, justo al lado de la acidez pero más profundo .



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