13 DIC 2016

Jimi Hendrix: una muchacha y una guitarra

La guitarra de Keith Richards con la que Jimi Hendrix hizo historia
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Por Carlos Iogna Prat
Jimmy Hendrix fue una figura gigante de la música. Fue una zurda afilada. Fue pasión y fue entrega. Sus shows estaban cargados de adrenalina: un ritual en donde el músico mostraba su costado más salvaje y virtuoso. A más de 40 años de su muerte, su magia se mantiene viva. En los próximos días saldrá a la venta una de sus guitarras, una acústica, fabricada por la compañía Epiphone, aquella que el artista usó durante casi tres años. Aunque Jimi la había comprado en un local de segunda mano de Nueva York por 25 dólares después de su primera gira por los Estados Unidos, su precio estimado se espera que sea entre 95.463 y 143.187 euros, es que claro, la leyenda aumentó su valor. 
 
 
Jimmy aprendió como otros tantos, escuchando los discos de los referentes del blues de la época, como B.B. King, Muddy Waters,  Albert King y Robert Johnson. El rock lo tomó por sorpresa y descubrió un mundo nuevo donde podía hacer historia. A principios de los ´60, luego de un breve periodo en el ejército, comenzó a tocar acompañando a distintos artistas en los bares de Tennessee. En 1964 se instaló en Nueva York, más precisamente en el barrio de Harlem y poco a poco su talento deslumbró en pequeños escenarios tocando para distintos artistas. En 1966 le dio vida a Jimmy James and the Blue Flames, junto a colegas que había conocido en un local de música (uno de los integrantes fue un muchacho de 15 años llamado Randy Wolfe a quien bautizaría con el apellido California, quien luego le dio vida a la banda Spirit).


                 
 
En ese periodo, el rock se había transformado en un movimiento importante y contracultural: los Beatles y los Rolling Stones sacudían al mundo con sus canciones. Hendrix sabía que podía meterse y desarrollar todo su talento. Un momento especial en su vida fue cuando conoció en Nueva York a Linda Keith, una modelo inglesa, que por esa época era la novia de Keith Richards. Los Rolling Stones se encontraban de gira por los Estados Unidos y ella decidió acompañar a su chico. De ese encuentro nació una profunda amistad. Ambos compartían su pasión por el blues. La chica descubrió que la guitarra que usaba Jimi no era de lo mejor (estaba empeñada). Sin decirle nada a su novio, le sacó una Fender Stratocaster blanca y se la dio. 
 
 
Linda descubrió el potencial que tenía Hendrix. Era una piedra preciosa que había que pulir. Pensó que lo mejor era dar con un representante que lo pueda guiar. Invitó a algunos conocidos, como Seymour Stein, que luego descubriría a Madonna, y a Andrew Oldham de los Stones. Pero fue Chas Chandler, quien estaba terminando su etapa como bajista de The Animals, el que reconoció el talento del joven guitarrista y quien decidió llevarlo a Londres para foguearlo con los más grandes.
 
 
Esa guitarra blanca fue el comienzo de una gran historia que convertiría al guitarrista norteamericano en una de las figuras más importantes dentro de la historia del rock.


 

                


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