29 SEP 2016

La alucinante autobiografía de Pipo Lernoud

El coautor de canciones legendarias, pionero del movimiento hippie, periodista insignia del rock argentino y figura clave de la alimentación orgánica acaba de lanzar su libro “Yo no estoy aquí"
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Por Marcelo Fernandez Bitar


Desde mediados de la década del '60, el nombre de Pipo Lernoud acompaña al movimiento del rock local, el periodismo de rock y la difusión de temas de ecología y alimentación orgánica. Es el autor de letras de canciones de Moris, Los Gatos y Los Abuelos de la Nada, pero también de Pablo Dacal y Ariel Minimal. Dirigió las revistas Expreso Imaginario, Cantarock y La Mano.

Ahora acaba de lanzar un libro llamado “Yo no estoy aquí - Rock, periodismo, ecología”, que recorre toda su increíble historia de los últimos cincuenta años, con textos de su diario como adolescente, manifiestos de la época hippie, cartas de su viaje como mochilero a Europa, notas periodísticas y hasta material de programas de radio. Rock, ecología y cultura alternativa en su máxima expresión.
 
- ¿Cómo se te ocurrió dar forma a semejante recorrida de tu vida, casi un álbum fotográfico en palabras?

- Primero fui a una importante editorial internacional con una colección de mis notas del Expreso Imaginario, La Mano y Cantarock, pretendiendo hacer una especie de “Pipo Lernoud Reader”, pero no me dieron mucha bola. Después, un día me encontré con Leandro Donozzo, que es quien lleva adelante la editorial Gourmet Musical, chiquita, artesanal y maravillosa, y me dijo que había que darle una vuelta de tuerca a esa idea. Me juntó con Martín Graziano, un periodista de La Plata que había hecho un libro sobre la Expreso, y me preguntó qué otras cosas tenía. Revolvió entre mis archivos, que yo justo había ordenado, y encontró por ejemplo mis diarios de adolescente, donde decía “¡Tengo que salir de esta casa burguesa!” o “Hoy conocí a Moris”... y ahí cambió mi vida.

- ¿Vos anotabas todo en un diario?

- Sí. Arranqué cuando tenía 16 años y sigo hasta hoy, aunque actualmente no es tipo “Querido Diario...”, sino un cuaderno donde hago anotaciones. Debo tener unos treinta cuadernos, así que es un mar en el que te tenés que meter, porque también hay muchas cosas de problemas cotidianos e ideas del momento. Lo genial de Martín fue encontrar una ilación con eso, y así arranca el libro. Lo otro que vio fueron mis cartas desde Europa a fines del '60 y principios del '70, que encontré cuando falleció mi mamá, que guardaba todo.

- ¿Qué cosas contabas en esas cartas?

- Por ejemplo “Estoy viviendo en un bosque con una australiana...” o “Somos cinco mil desnudos en una playa...”, y así. Fui en barco en 1969. Me fui porque me cansé del delirio porteño de Tanguito y Miguel Abuelo, que estaban totalmente locos, con drogas equivocadas. Yo también estaba así, pero tuve un instante de lucidez y tenía unos amigos que estaban allá y me decían que vaya. En el libro hay descripciones de las cosas que pasaban, por ejemplo la pelea entre Pappo y Miguel Abuelo durante la disolución de Los Abuelos de la Nada. Y cuando bajé del barco fui a Ibiza, me crucé a una islita más chiquita llamada Formentera, pregunté dónde estaban los hippies, me indicaron y cuando llegué a la playa estaban todos desnudos, viviendo la vida. Al principio no me animé a sacarme la ropa, pero fue una maravilla y una experiencia muy interesante.

- ¿Cómo fue el regreso a Argentina y volver al mundo gris?

- Volví en 1973, con el gurú, porque después de mucho delirio me encontré con un verdadero maestro de meditación, que era el Maha Raj Ji, y dijimos de ir a Argentina a hablar de esto. Entonces vinimos un poco dentro del capullo de este gurú.

- Uno de tus primeros temas fue “Ayer nomas”, que fue lado B de “La balsa” y una de las canciones más conocidas y exitosas.

- La compuse con una latita y dos palitos. Iba haciendo un ritmo y escribiendo. Estaba probando, y cuando vi que tomaba forma de canción, se lo llevé a Moris y lo convirtió en un tema muy completo. Es uno de los primeros del rock nacional y nadie había hecho algo así antes. Y cuando sale el simple de Los Gatos, aparecemos cuatro compositores, demostrando que no eran un grupito aislado. Porque estábamos Litto Nebbia, Tanguito, Moris y yo en las autorías de “La balsa” y “Ayer nomás”. Y en el primer simple de Tanguito aparecemos tres compositores: Javier Martínez, Tanguito y yo, con “La princesa dorada” y “El hombre restante”. O sea que había una idea de salir todos juntos, una idea totalmente grupal.

- ¿Cómo fue la historia detrás del tema “Pipo, la serpiente”, que grabaron Los Abuelos en 1968?

- Me había ido a vivir a Capilla del Monte con Miguel, Tanguito y otros forajidos. Cuando todos se volvieron, me quedé un tiempo y luego volví haciendo dedo. Pero como tenía una pinta tremenda y viajaba de colado en el tren, un día me metieron preso y estuve una semana en la comisaría de Villa María, porque no llegaban mis antecedentes. ¡Yo les decía que era un compositor de canciones de éxito, pero los policías no me creían!

- En semejante clima represivo y difícil, ¿por qué salían con el pelo largo y los pantalones de colores?

- Justamente porque creíamos en los colores para romper el clima represivo. Nos parecía inaceptable la intolerancia, y era una lucha para vestirnos como quisiéramos. Una vez hice un manifiesto para una reunión de melenudos un 21 de septiembre, y decía “vení como si vivieras en un país libre”. ¡No vivíamos en un país libre, pero queríamos actuar como si lo fuera!
 
 


-¿Se daban cuenta de que eran valientes?

- No. Es lo mismo que muchas veces pasa con el rock, cuando me preguntan si nos dábamos cuenta que estábamos creando algo nuevo. Uno tiene la sensación cuando está haciendo algo. Sentíamos que teníamos una verdad entre manos y que era algo que estaba pasando en el mundo, así que suponíamos que algún día tenía que ocurrir en Argentina.

- ¿Cómo pasaste del rock, el hippismo y el gurú a la movida de la ecología?

- Hace poco me preguntaron si todas esas cosas diferentes que hago son diferentes personas, y la verdad que pienso que... Cuando dijimos “Vayamos al bosque a preguntarle a un nogal” o “Un jardín y mis amigos”, para mí son definiciones ecológicas. Como también se cuenta en el libro, viajé mucho por el mundo como vicepresidente de la organización mundial de orgánicos, y encontré que la mayoría de los tipos que hacen cultivos orgánicos y energías alternativas son de mi generación y fueron hippies. Por ejemplo los que hicieron Amnesty International y Greenpeace.

- Desde siempre fuiste un agitador cultural y viviste una Argentina sumamente diferente a la que vivimos ahora, donde es muy difícil concebir que no puedas andar con el pelo como se te ocurra. ¿Qué cambios positivos y no positivos viste?

-Si bien hoy podés andar con el pelo largo, no podés andar a las tres de la mañana por Córdoba y Pueyrredón porque te pueden asaltar o cagar a trompadas. Eso antes no pasaba. Las chicas volvían de divagar en las plazas hasta cualquier hora y no tenían problema en llegar a su barrio. ¡Andá hoy a las cuatro de la mañana con una guitarra por la calle! Creo que el país se ha liberado mucho y se ha sacado el mocasín de una manera muy profunda. El rock ha sido un virus muy potente y el país está muy activo. Veo que hay un movimiento importante de agricultura ecológica y construcción natural. Son miles de pibes que se juntan y hacen cosas muy interesantes. Hay un movimiento muy lindo por debajo, al igual que la música que se hace de manera independiente. Por otro lado, es un poco frustrante ver que Argentina siempre vuelve a temas obsesivos que son viejos, dando vueltas y sin conseguir despegar. Tengo la sensación de que en este momento se puede salir como salí yo en el '66 y decir “Los intelectuales perdieron el tren”, porque siguen discutiendo cosas absolutamente fuera de la realidad. El mundo es una maravilla y nos está esperando. Amarse es una maravilla. Vivir experiencias es una maravilla. Como digo en el libro, vivir no es un trabajo de 9 a 17 horas, sino que vivir es ver las ballenas saltando. El mundo está lleno de misterios. Salgamos a vivirlo.

(Agradecimiento especial a Osvaldo Bazán y el programa “2x1”, Radio Nacional AM)

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