11 SEP 2014

Langosta vs Lasagna

Nueva columna de Walas para Generación B
3026
Por Walas Massacre
Estaba pensando… cuando nos ponemos un disfraz, lo que tratamos es de ser otros. Por eso cuando nos disfrazamos tan exageradamente de progres y de tolerantes, en el fondo, estamos  tratando de ocultar ese fascismo subyacente en el que fuimos criados durante generaciones.
 
No sé si lo vieron, pero esto que les cuento tuvo su máximo pico mediático en el último capítulo –la final- del programa Master Chef: un certamen gastronómico que, a último momento, viró hacia una exageradamente obvia contienda ideológica, en la que casi no faltó ningún ingrediente.
 
Evidentemente guionado o por lo menos “rumbeado” hacia el desenlace que todos vimos, ambos finalistas representaban los dos polos del arco ideológico social. Por un lado estaba Pablo, un nerd estilo Woody Allen al que solo le faltaba la remera de Radiohead; mientras que en la otra esquina teníamos a Elba, una chica con rasgos indoamericanos, hija de padres bolivianos, a la que sólo le faltaba el atuendo coya y la quena.
 
En un clarísimo duelo entre lo cool y lo popular, el primero se despachó con un elaborado plato a base de sofisticada langosta mientras que Elba se lució –y de hecho ganó- pero con una lasagna de las que vemos todos los domingos, y una Waldorf como la que trae tu tía todas las navidades.
 
A todas luces Palermo vs “el conurbano”; claramente lo que la modernidad llama hipsters vs. lo que Perón bautizó “cabecitas negras”, y a quienes Abelardo Castillo dedicaba un hermoso cuento.Pensaba… Cuando reveamos esta anécdota dentro de veinte años vamos a decir: ¿tan obvios éramos los argentinos en nuestro afán de ocultar ese todavía latente fascismo, clasismo, racismo, xenofobia, sexismo, homofobia, etc.?
 
¿Qué culpas estamos lavando? ¿Acaso décadas de Cris Morena, enalteciendo rubias de uniformes bilingües? ¿Acaso siglos de burlarnos del negro, el petiso, la gorda, el marica, el judío, el distinto?
 
Me pregunto: hace diez años, ¿qué hubieran pensado –y dicho- de Elba todos los involucrados en el programa (chefs, productores y por supuesto el público)? ¿Y hace veinte? ¿Y en el ‘76?
 
Somos un pueblo joven, apenas bicentenario. Por suerte todavía estamos en pañales aprendiendo a caminar, lo estamos haciendo bien, ¡pero no seamos boludos! Si quiero ver contienda ideológica pongo 678, y si quiero gastronomía la pongo a Narda o a Lele Cristóbal. Insisto, no seamos tan obvios, no seamos boludos, ¿dale?
 
Con un poco de humor: ingredientes que faltaron para que la farsa sea aún más obvia.
 
- Que Pablo tuviera algún pariente yankee o militar.
 
- Que Elba fuera gay, apareciera su novia y sonaran términos como “igualitario” o “diversidad”.
 
- Que la receta de Pablo incluyera algún contaminante del medio ambiente.
 
- Que entraran al estudio manifestantes con pancartas de “Pueblos Originarios”, “Bolivia reclama la salida al mar” o “Greenpeace, salven a las langostas”
 
- Que la receta de Elba incluyera marihuana y se debatiera el cultivo y la despenalización.
 
¿Moda progre? ¡Neotolerancia! ¡Genial! Las modas y las tendencias terminan siendo generadoras de la cultura, las costumbres y el folklore de los pueblos. No hace muchos años a Cris Miró se le dijo públicamente “engendro”-yo no me lo olvido- y hoy, por suerte, disfrutamos y aplaudimos de pie a Flor de la V, a Lizy Tagliani, a la adorable enanita Pomba e incluso al gordo que canta en Massacre.
 
Un beso.
Amor.
Muaá.
Amor y Tolerancia, sin caretas…de corazón.
 
PD: ¡Me olvidé del Rock! Bueno, por lo menos dije Radiohead…y marihuana. Muaá.

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