28 NOV 2016

Las cenizas del punk

A 40 años del primer grito, el hijo del manager de los Sex Pistols quemó memorabilia de la época
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Por Carlos Iogna Prat

Hace 40 años, los Sex Pistols publicaron su primer grito, “Anarchy in the U.K.”. En las últimas horas, el hijo de Malcolm McLaren, manager de la banda, decidió quemar importantes objetos que marcaron una época.

 

"El punk nunca pretendió ser nostálgico, es una marca como McDonald´s", destacó Joe Corré ante 100 personas que vieron como se quemaba una suma millonaria de memorabilia en la rivera del Río Támesis, en el barrio Chelsea, de Londres.

 

Corré decidió destruir todo esos recuerdos. Prendió fuego una gran cantidad de objetos de gran valor. Ropa, posters, afiches y hasta grabaciones inéditas. Todo valuado entre 6 y 12 millones de dólares. También quemó retratos de la primera ministra Theresa May y de David Cameron y Tony Blair.

 

 

La fecha elegida, 26 de noviembre, tiene que ver con los 40 del lanzamiento del primer single de los Sex Pistols, "Anarchy in the UK".

 

"El punk se volvió otra herramienta de marketing para venderte algo que no necesitás", definió Joe, de 48 años, quien fundó la marca de ropa interior Agent Provocateur. También destacó: “hablar de cultura alternativa y punk sigue siendo apropiado por la corriente principal. En lugar de un movimiento para el cambio, el punk se ha convertido en una puta pieza de museo o un acto homenaje”.

 

Las reacciones a la curiosa iniciativa no tardaron en llegar. Glen Matlock, bajista de los Pistols (luego fue reemplazado por Sid Vicious) lo describió como algo "absurdo"."Quiero parafrasear a los Monty Python - él no es el salvador, él es un niño malo. Creo que Joe no es el anticristo, creo que él es un papanatas".

 

Un poco de historia

 

A mediados de los ’70, los jóvenes en Inglaterra se aburrían. No estaban conformes con la realidad que les tocaba vivir. Nervio, bronca y paranoia. Se sentían afuera de un sistema en crisis con problemas económicos. El alto desempleo alimentó el eslogan “no hay futuro”. Un panorama para nada alentador.

 

En 1976, la industria musical estaba dominada por grupos que brillaban por sus virtuosos arreglos. La rebeldía que le había dado vida al rock se había perdido.

 

El punk surgió como la gran respuesta. Chicos que no sabían tocar, con tan solo dos acordes y una fuerte dosis de actitud, podían subir a los escenarios y hasta grabar discos. La juventud había encontrado la forma de distanciarse de sus padres y de ser alguien.

 

El movimiento, que tuvo su epicentro en Londres, pero ya se respiraba en Nueva York con grupos como los Ramones. Tuvo su costado estético. Remeras rotas, pantalones de cuero, alfileres y pelos parados.

 

“Cuando creciste en una gran soledad, rechazado por todos, al margen de lo que se llama ‘la sociedad’ te volvés extremadamente tolerante y aceptás a la gente que también está afuera: a los locos. El movimiento punk, al principio, era eso: una federación de gente que había sido maltratada por la vida. Es el mensaje que yo intentaba transmitir: unidos somos más fuertes. Eso fue antes de que el movimiento se convirtiera en una caricatura. Yo hablaba en nombre de los mudos, de los lisiados”, le contó John Lydon (Johnny Rotten) cantante de los Sex Pistols a la revista Inrockuptibles.

 

 

En aquel 26 de noviembre de1976, los Pistols lanzaron su primer simple “Anarchy in the U.K.” (el primer simple británico fue “New Rose” de The Damned). El primer capítulo de una historia corta pero contundente. Como una suerte de provocación,  Chris Thomas, que había mezclado el famoso “Dark Side of the Moon” de Pink Floyd, fue llamado para la producción.

 

Una patada al establishment británico. “Soy un anticristo, soy un anarquista, no sé lo que quiero pero sé cómo conseguirlo. Quiero despedazar a la gente, porque quiero ser anarquista”, cantaba Rotten, quien reconoció que fueron las mejores palabras que pudo encontrar para el ritmo. Un potente manifiesto con una profunda carga política. El grito de una generación.


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