26 MAY 2016

Lejos el más grande

Esteban Rial escribió sobre el cumpleaños de un gran rockero: Bob Dylan.
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Por Esteban Rial

por Esteban Rial (@rialesteban)


Si hay algo de lo que profesionalmente me jacto es en prestarle nula atención a las efemérides rockeras, pero que anteayer nomás Robert Allen Zimmerman haya cumplido tres cuartos de siglo tiene un peso específico muy superior al del simple aniversario más o menos redondo sobre algún discazo de esos que marca un "antes y un después de".
Un poco por la extraordinaria influencia de su genio y figura, otro poco por que 75 es la edad en la que un Obispo debe presentar su renuncia a Roma (y Bob Dylan es entre otras cosas un pastor laico ecuménico) y otro tanto por ocurrir en una temporada 2016 en la que ya abandonaron el edificio David Bowie y Prince (dos genios con pergaminos más que suficientes como para ser considerados algo tan absurdo como “el más grande”).

 

Mientras, la semana pasada tocó el Beatle Paul (otra Gran Bestia Pop), y unos meses atrás The Rolling Stones, y todo bien con todos ellos, con Elvis Presley, James Brown, Jimi Hendrix, Neil Young, Bob Marley y Michael Jackson entre otros grandes nombres masculinos anglosajones del pop y el rock y derivados, pero este señor es el más grande de todos a poco uno se ponga a observar con cierta perspectiva su vida, obra e impronta.  

 

Argumentos históricos, líricos, musicológicos y teológicos a su favor sobran, pero intentar acotar a Dylan en el olimpo rockero como el más grande probablemente no sea la mejor manera de aprovecharlo a la hora de la máxima iluminación posible. Bob Dylan está tan relacionado con el rock, el folk y el country (la americana) como con la poesía beat, el cine mudo, el movimiento romántico en sentido amplio y hasta el Apocalipsis de San Juan. En el ámbito de las letras inglesas solo William Shakespeare asoma a su altura, y el que no se de cuenta de este tipo de cuestiones me parece muy bien, pero estoy seguro que con la medicación psiquiátrica adecuada estará en condiciones de darme la razón. Hasta en algo tan banal como la imagen, la moda y la vanidad del empaquetado para consumo masivo, la casi totalidad de retratos rockeras en todos los estilos y estilismos (salvo algún que otro caso exageradamente extravagante en el uso y abuso de brillantina, trajes robóticos o ese tipo de tonterías) son apenas nuevas versiones adaptadas de una foto de Bob Dylan en algún momento, el gesto, la ropa, la pose.

 

Discográficamente hablando, se supone que en cualquier momento sale a la venta “Fallen Angels” (su segunda colección de canciones que en su día grabó Frank Sinatra) y hace poco se supo que vendió 6000 objetos de su colección privada a la Universidad de Tulsa y a la George Kaiser Family Foundation, tambien con sede en Tulsa, ciudad de Oklahoma destinada a convertirse en centro de peregrinación e investigación sobre su vida y obra, por los siglos de los siglos, etc.

 

Me despido con una canción que si mal no recuerdo abría uno de los lados de un casette que allá por 1991 me grabó Bebe Contepomi cuando éramos condiscípulos universitarios y Dylan llegaba para tocar por primera vez a esta monstruosa ciudad. Por entonces Bebe tenía toda o casi toda su discografía en casette (supongo todavía la debe tener en alguna parte) y su selección de canciones era lo más alejado a un típico grandes éxitos de Dylan que se pueda imaginar, con un carácter más ochentoso que otra cosa…

 

La canción se titula “Tight Connection To Your Heart (Has Anyone Seen My Love”), y su más que polémico video está entre los menos vistos de su canal oficial de youtube.

 


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