13 NOV 2016

Leonard Cohen: las viejas ideas nunca mueren

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Por Esteban Rial

Leonard Cohen grabó su primer disco en 1967, cuando ya andaba por la edad de Cristo y tenía en su curriculum vitae varios poemarios y un par de novelas publicadas que le ganaron fama literaria y un estilo más que muy individualista. Desde entonces y hasta su reciente último suspiro grabó unos 14 discos de estudio en los que cada palabra está puesta donde corresponde, y es por eso que algunos pensamos que la supuesta polémica alrededor del Premio Nobel a Bob Dylan podría mejor haber versado sobre si el atípico monje budista canadiense que hoy despedimos no lo merecía más que el bardo norteamericano que sigue rodando.

 

Su flamante “You want it darker”, último título de su discografía oficial en vida, es una despedida en toda regla, una amorosa entrega final a su hermana humanidad y una plegaria agradecida al Creador, con quien Leonard, hijo dilecto del pueblo elegido, siempre dialogó con un sentido del humor y exquisitez existencial única en su especie… No por nada su apellido en hebreo significa sacerdote, y según le fue trasmitido por su mayores, por linaje paterno desciende del mismísimo Aarón (hermano de Moisés y primer Sumo Sacerdote del Pueblo de Israel), mientras que por parte materna su abuelo fue un prestigioso rabino con libros publicados sobre la interpretación del Talmud y hasta un diccionario de sinónimos y homónimos. 

 

 

Seductor compulsivo y coleccionista de musas como el que más, supo también cultivar la ascética monástica oriental para compensar un poco tanto karma y mística hedonista, al punto que ya entrado en este siglo XXI y creyéndose un jubilado más, resultó desplumado por la que fue su manager durante 17 años y se vió empujado a volver a los escenarios con su esqueleto cansado y el alma liviana. Fue así que logrò amasar una nueva fortuna mientras legalmente recuperaba la que había ahorrado durante el siglo anterior gracias a una cantidad de canciones de calidad sin fecha de vencimiento repartidas en una lista de títulos que de por sí tienen algo de poesía beat & folk, por los siglos de los siglos, amen.  

 

Una discografía de colección

 

“Songs of Leonard Cohen”, su imprescindible larga duración debut, es una de las mejores colecciones de canciones en inglés de todos los tiempos, y su tapa, con la caripela del cantautor vistiendo saco en tono sepia mientras allá afuera sucedía el colorido año de 1967 vale más que mil palabras. Conforma con “Songs from a Room” y “Songs of Love and Hate” (ambos grabados en Nashville, en 1969 y 1971 respectivamente) una primer trilogía inagotable, sobrada de clásicos atemporales y dardos envenenados de alto poder curativo, la canción despojada, vibrante, hipnótica, desgarradora, mónotona, aburrida y/o reveladora, el judío herrante en su treintena superando el pánico escénico en plan gitano universal.  

 

En 1974 sale “New Skin for the Old Ceremony”, su colección más texturada y orquestada a la fecha, una suerte de evolución musical y apertura a la percusión también existe, y en 1977 “Death of Ladie´s Man”, producido por Phil Spector a punta de pistola contra la opinión del cantautor, música festiva, arreglos exagerados, patetismo a flor de piel y estallido existencial, trabajo que más que un disco solista merecería ser acreditado a la dupla Cohen/Spector, ya que hay tanto de un genio como del otro, ambos confundidos pero rebosantes. Luego Para 1979 Loenard parece retomar el control de su situación con “Recent Songs”, una vuelta a la simplicidad cantautoral de sus primeros discos pero desde los cuarenta ya cumplidos, la voz templada y un mejor sabor y humor folk & country way of life, para a continuación tomarse su primer largo respiro discográfico. En los setenta también salieron su primer disco en vivo (en el 73) y su primer compilado (en el 75).

 

En 1984 Cohen vuelve a algunas pocas bateas con “Various Positions”, en donde adopta por primera vez esos acompañamientos maquinales y texturas sintetizadas berretas que seguramente haya desconcertado a más de uno en su día (por lo pronto no fue editado en Estados Unidos sino hasta la reedición de su obra en CD) pero que él le funcionaron como funciona una escalera mecánica en un centro comercial, tal como quedó demostrado hacia 1988 con “I´m Your Man”, de 1988, en el que refinando su nuevo sonido y bajando su tono de voz, logra una de sus obras maestras y alcanza insospechado éxito en las listas de ventas, al punto de ser número uno en Noruega y España. Otros cuatro años después, en 1992, salió “The Future”, menos exitoso de ventas pero más presente en bandas de sonido hollywoodenses, el cual lo consagra como oráculo de la decadencia occidental y tapa obligada de suplementos de cultura de los diarios, y con esto ya basta por el siglo XX.

 

Su siguiente disco de estudio es de 2001, se titula “Ten New Songs” y de solista tiene solo los créditos, ya que fue brillantemente coescrito y producido junto a Sharon Robinson, con la cual había ya compuesto un par de temazos y que se merece sus propios párrafos. Luego, hacia 2004, publica “Dear Heather”, en el cual por primera y única vez incluye poesía recitada además de canciones, otra exquisitez  a la que suceden años de silencio, la estafa y su vuelta al vivo y en directo.

 

Por último y ya en plan trilogía final, en 2012 aparecen “Old Ideas”, en 2014 “Popular Problems” y en 2016 el ya mencionado “You want it darker”, los tres con un mismo diseño de producción que combina con maestría el elemento orgánico dominante de sus primeros discos con el uso de sonidos sintetizados que adoptó durante la década de los ochenta. Tal vez estos tres sean sus mejores discos, o por lo menos los que por por hoy prefiero escuchar, con su voz gravísima paladeando versos perfectos codo a codo con un ensamble de voces femeninas que lo aman, respondiendo, repitiendo y desarrollando su versión adaptada del cantar de los cantares.

 

Por esas cosas de la Divina Providencia, su muerte coincide con la supuestamente sorpresiva última elección presidencial norteamericana, desatando cantidad de cursilerías en las redes sociales muy poco a la altura de las circunstancias. Al final la grieta es la grieta interna, y no se porque me da la impresión que nada mejor que cerrar estos párrafos con “Different Sides”, del mismo año en el que presidente Obama fue reelecto.

 


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