14 JUN 2016

Locos por Manchester

El regreso de The Stone Roses llega detrás de una historia que une a la ciudad inglesa con el rock
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Por Carlos Iogna Prat

El jueves se conoció Beautiful Thing otro tema nuevo de The Stone Roses que volvió a tomar por sorpresa a sus fans. El grupo, oriundo de Manchester, está de regreso con nuevas canciones después de 20 años de silencio. La historia de esta influyente banda tiene muchos años: el grupo formó parte de un fenómeno musical que conquistó al mundo con una interesante propuesta mezcla de rock, indie y música electrónica que contagió a los buscadores de nuevas experiencias que llevó por nombre Madchester.

Su epicentro tuvo lugar en la importante ciudad inglesa de Manchester. Para fines de los dorados años ’80, cualquier cosa podía pasar por sus clubes. El rótulo tuvo su origen en el EP grabado por los Happy Mondays en 1989, llamado “Madchester Rave On (Hallelujah)”. Allí había neo-psicodelia, el rock y la música electrónica.

En los últimos 50 años, la ciudad le entregó a la música grandes artistas. Para muchos, hubo un momento que marcó a los jóvenes que buscaban un futuro por sus calles. Los Sex Pistols se presentaron en 1977, despertando la curiosidad del público. El recital tuvo su gran cuota punk y energía. Algunos de los que experimentaron aquel concierto salieron con la idea de formar una banda: se podía rockear con pocos acordes. Ian Curtis, Bernard Sumner y Peter Hook, que vivieron la experiencia, le dieron vida a Joy Division, luego New Order.

Cada nuevo movimiento tiene su cuna, su lugar de formación. La discoteca Haçienda, propiedad de Tony Wilson, fue importante para la difusión del nuevo sonido, en aquellos primeros días de los ’80 (la película 24 Hour Party People representa gran parte de lo que pasó entre sus paredes). Sexo, drogas, libertad y mucho más era el reflejo de los jóvenes que movían su cuerpo al ritmo de la música.

Muchos sostienen que el comienzo de la era Madchester tuvo que ver con el final de otro de los grandes grupos fuertes de la ciudad: The Smiths. Morrissey junto a Johnny Marr habían generado un nuevo sonido que duró muy poco, pero que dejó una gran marca.

Fue así que nació una propuesta que daría mucho que hablar. Con una imagen puntual, remeras coloridas, flequillos y conceptos sonoros claros, varias bandas llevaron la movida de Manchester a lo más alto.

 

 

Los primeros fueron los Happy Mondays. Se formaron en 1981 con Shaun Ryder, su hermano Paul, Mark "Bez" Berry, Paul Davis, Mark Day y Gary Whelan. El mismísimo Tony Wilson los contrató para un concurso de bandas nuevas en la Haçienda. Tiempo después firmaron su primer contrato y publicaron dos simples: "45", producido por Pickering (1985), y "Freaky Dancin'", junto a Bernard Sumner, cantante y guitarrista de New Order (1986). Su primer trabajo llegó con un disco dueño de un extenso título, "Squirrel and G-Man Twenty Four Hour Party People Plastic Face Carnt Smile (White Out)" y producido por John Cale, exintegrante de The Velvet Underground.

 

Para 1988 la música house se adueñó de las pistas de baile, con la presencia del éxtasis y la cultura rave. En ese momento, los Happy Mondays, (que habían tomado su nombre del éxito de los New Order, Blue Monday) sacudían la escena. Guitarras filosas con bases que se imponían con un novedoso ritmo bailable. En 1989 vio la luz “Bummed” (1989), un trabajo marcado por las sensaciones que vivían los integrantes del grupo, cargado de inconformismo y oscuridad. Psicodelia, funk y mucho más. Paul Oakenfold y Vince Clarke de Erasure hicieron remixes de Wrote For Luck. “Queríamos que Bummed fuera un álbum de éxtasis: el primer disco de rock hecho nunca con éxtasis” destacó en una entrevista Nathan McGough, quien fuera manager del grupo.

 

En ese contexto, The Stone Roses era otra de la banda que optó por el mismo sonido. Buenas melodías rockeras, con la misma actitud bailable. El grupo nació en 1984 bajo la idea de dos amigos del barrio Ian Brown (cantante), John Squire (guitarra). Luego se sumarían Alan "Reni" Wren (batería) y Gary "Mani" Mounfield (bajo). Tocaron por distintos escenarios y en las recordadas “Warehouse party”. Sin mucha difusión, los muchachos llegaron a meter más de mil personas gracias al boca a boca.

 

La banda grabó dos discos con muy buena respuesta por parte de la crítica: el debut homónimo (1989) y “Second Coming” (1994). En el primero podemos encontrar la gran guitarra de John Squire como columna vertebral y la posibilidad de disfrutar de piezas como Waterfall o I Wanna Be Adore. El segundo tuvo también buenos cortes de difusión como Loves Spreads. Su música también tuvo repercusión entre sus colegas. Por ejemplo, el guitarrista Slash se ofreció para reemplazar a Squire cuando este dejo la banda, pero su oferta fue rechazada por Ian Brown. También Mick Jagger se mostró interesado en el grupo y le ofreció ser parte de la gira de los Rolling Stones por Estados Unidos, pero la respuesta fue un no rotundo.

 

 

Inspiral Carpets también se sumó a la locura de Madchester. Sin un compromiso fuerte por el dance, la banda aportó interesantes melodías en temas como This Is How It Feels (1990). Noel Gallagher tuvo su prueba como cantante, pero no quedó. Sin embargo la banda se encariñó con él y le dieron la posibilidad de trabajar como asistente. El famoso rockero estuvo junto a los Inspiral Carpets cuando llegaron por primera vez a la Argentina en 1991.

 

 

The Charlatans también se hicieron notar. El grupo se formó en 1989 y, al no poder conseguir un contrato para grabar sus canciones, decidió crear su propio sello “Dead Dead Good Records”. Tuvieron cierta repercusión con el tema Indian Rope y fue así que firmaron con Beggars Banquet. Al poco tiempo llegaría su primer trabajo "Some Friendly", que llegó al número uno de los rankings. Uno de los gandes hits del álbum fue The Only One I Know.

 

 

Para mediados de los ’90, el querido Madchester era un recuerdo. Muchas de las bandas que habían formado parte de la escena estaban separadas y los jóvenes estaban interesados por otros artistas. Los hermanos Gallagher reconocieron su influencia a la hora de darle vida a Oasis y lo mismo sucedió en las primeras experiencias de Blur.

 

Manchester fue testigo de una época que parece tener un interesante regreso.


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