19 ABR 2017

Los 138 discos que nadie te recomendó

Se editó una guía imprescindible con los álbumes que quedaron fuera de las grandes listas, que casi nadie conoce y no te podés perder
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Los melómanos aman los listados y las guías de discos para descubrir, acordar, polemizar y hasta ofenderse con los resultados. Para todo eso está "Los 138 discos que nadie te recomendó", reciente libro de Editorial Grijalbo.
 
La creación de esta joya estuvo a cargo de dos melómanos de ley: los periodistas Ernesto G. Castrillón y Sergio Coscia (quien, además, es disquero, dueño de la célebre tienda Mondo Rabioso del microcentro porteño). Lejos de las imposiciones de esos libros que decretan “Los 100 mejores álbumes de la historia” o similares, su trabajo sugiere, recomienda, de forma tan antojadiza como argumentada, 138 “incunables” que, en general, han sido ignorados o menospreciados por otras selecciones musicales.
 
                                                    
El repaso, en diversos capítulos, va desde los años 50, con “los últimos crooners y Doris Day al Calipso y el rockabilly”, hasta los 90 y la llegada del nuevo milenio con “el auge y caída del britpop, el grunge y tantas otras hierbas”, pasando por la psicodelia y el fin de los Beatles, el rock progresivo, los 80 y demás. 
 
Pero lo que más se destaca son las categorías en las que se han organizado tan arbitrarias como acertadas elecciones. Desde “Clásicos ignorados” (allí conviven Exotic Birds and Fruit, de Procol Harum, I Am the Cosmos, de Chris Bell o The Greatest Living Englishman, de Martin Newell) y “Discos malditos” ("Some Time in New York City", de John & Yoko y "Spinettalandia y Sus Amigos", de Luis Alberto Spinetta); hasta otras más controvertidas y graciosas como “Detestados por la crítica” (entre ellos At This Time, de Burt Bacharach y Phobia, de The Kinks), “El tiempo les dio la razón” (con el maravilloso Life is People, de Bill Fay y el clásico Libertango, de Astor Piazzolla) y, como no podía faltar, el “Placer culposo” (como Hamburger Concerto, de Focus y Trilogy, de Emerson, Lake & Palmer).
 
Ameno, preciso, caprichoso y con mucho afán coleccionista y amor por la música que se destila en cada línea. Si, como dice Coscia, “un melómano siempre está buscando algo”, seguro va a encontrarlo en este libro.
 

                   


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