20 JUL 2016

Los amigos del rock

Atención: lo que empieza como una relación fraternal puede terminar en la cima de la música
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Por Carlos Iogna Prat


Desde sus orígenes, el rock (como la música en general) sirvió para unir, compartir y disfrutar. Las canciones suelen crear lazos entre los seres humanos. También, fueron varios los amigos que se conocieron dentro de la industria o que le dieron vida a bandas que luego perduraron en la historia.

 

El primero que tenemos que mencionar es la exitosa y querida dupla Lennon-McCartney. Sin lugar a dudas vivieron con intensidad la música y pasaron por distintos estadios en su relación. Gustos, egos, bronca y más. Muchos de estos problemas también se convirtieron en canciones. Luego del final de los Beatles, en malos términos, cada uno de ellos siguió por distintos caminos, distanciados y mirando de costado al otro. Hubo un acercamiento antes de la trágica muerte de John. Habían hecho las paces y un posible reencuentro quedó trunco.

 

El nacimiento de esa relación guarda una fecha: el 6 de julio de 1957. Fue la tarde en la cual los dos muchachos se conocieron en Liverpool. McCartney fue con mucha curiosidad, invitado por un amigo, a disfrutar de un recital de The Quarrymen. Ese día comenzó la vida de uno de los grupos más maravillosos que entregó el rock.

 

“John era un personaje caústico y ocurrente por necesidades y en el fondo afectuoso. Yo era lo contrario: fácil de contentar, amable y sin ninguna necesidad de ser sarcástico, pero podía ser brusco si necesitaba serlo”, contó Paul McCartney en la biografía de Peter Carlin. El bajista de los Beatles lo recordó al enterarse de su asesinato diciendo: “Estoy deshecho, furioso y muy triste. A veces se mostraba bastante grosero cuando hablaba de mí, pero lo admiraba. Es incuestionable que éramos amigos. Quería de verdad a ese muchacho”.

 

Otro de los integrantes de los Beatles, George Harrison, tuvo una relación amistosa muy especial con Eric Clapton, quien participó de la grabación de la canción del famoso cuarteto While My Guitar Gently Weeps. El beatle también puso su talento en Badge, tema de Cream, banda en la cual tocaba su amigo.




 

En 1966, Harrison se había casado con Pattie Boyd. Durante una crisis, la mujer fue a visitar al amigo de su esposo, Clapton, para pedirle algunos consejos. El guitarrista también estaba enamorado de la bella modelo y tuvieron una experiencia a escondidas. Pero ella decidió volver con su marido. Esa historia quedaría reflejada en la canción Layla que grabó el guitarrista junto a su banda Derek and The Dominoes. Pero Eric tuvo su momento de revancha: cuando finalmente Harrison y Boyd pusieron punto final a su relación en 1977, el artista no perdió el tiempo y volvió a sus brazos y finalmente en 1977 se casaron. El beatle no estaba muy contento con la actitud de su amigo, pero accedió a tocar en la fiesta.

 

Los problemas de mujeres siempre fueron un problema para la amistad entre los rockeros. Muchos recordarán la pelea entre Johnny y Joey Ramone. El guitarrista se casó con la exnovia del cantante. Más allá de la mala relación entre ellos, el grupo siguió adelante. La canción The KKK Took My Baby Away tiene mucho que ver con dicha situación.
 




 

Mick Jagger y Keith Richards también tuvieron su encuentro amistoso que llevaría al nacimiento de otra de las grandes bandas del rock: Rolling Stones. Si John y Paul se habían conocido en un recital, la dupla Stone no fueron menos y se cruzaron en una estación de tren. Ambos protagonistas ya se conocían desde muy chicos, pero con el tiempo se distanciaron. Todo cambió aquel 17 de octubre de 1961, en el andén de Dartford. Tenían 18 años, uno estudiaba Ciencias Económicas y el otro, arte. A Richards le sorprendió los discos que Mick llevaba bajo el brazo.

 

“Esa mañana tomé el tren y allí estaba Mike Jagger, con cuatro o cinco discos. No lo veía desde que una vez que le compré un helado, cuando teníamos cinco, seis o diez años. Nos reconocimos al instante”, destacó el guitarrista en el libro “Los Viejos Dioses Nunca Mueren” de Stephen Davis.

 

Como muchas de las bandas más importantes de la historia, la amistad fue determinante a la hora de embarcarse en un camino musical. El mundo educativo es un lugar perfecto a la hora de soñar con la fama en la música. Tal fue el caso de los integrantes de Pink Floyd. Syd Barrett había conocido a Roger Waters en el colegio y a David Gilmour en el instituto. Una fuerte relación se había creado entre los tres músicos. El guitarrista llegó a colaborar con Syd durante la grabación de su primer disco solista.

 

También podemos encontrar amistades más extrañas, con personalidades muy distintas. Tal fue el caso del cantante Bryan Adams con Amy Winehouse. El rockero canadiense se interesó por la salud de la cantante y le compuso una canción pensando en ella, tratándola de ayudar mientras vivía uno de sus momentos más difíciles. Así nació Flower Grown Wild, que apareció en su  disco “11”.


 

Siempre seremos amigos

 

En el rock nacional fue muy importante la amistad. El relacionarse con el otro que tenía las mismas inquietudes musicales. En su comienzo, a mediados de los ’60, los jóvenes buscaban formar una suerte de cofradía, fue un punto de resistencia a distintas cuestiones y miradas conservadoras dentro de la sociedad. Usar el pelo largo o vestirse de una forma particular no era bien visto.

 

Los Gatos fue la primera banda en tener éxito con una de sus canciones: La Balsa. Litto Nebbia y compañía sostenían que tenían que incluir en sus discos canciones de otros artistas cercanos así podían hacerse su lugar en la industria musical y darse a conocer. Fue así que en su primer disco (1967) el grupo grabó Ayer nomás compuesto por Moris y Pipo Lernoud. Es más, el propio Moris le dedicó un tema a Lernoud en Mi querido amigo Pipo. “Querido amigo Pipo compañero de locuras hoy te hago un monumento, te lo hago de verdad. Entro a un bar de esos de antes me siento en cualquier mesa y miro el mundo pasar”, describe la canción.




 

También Lernoud acompañó a su amigo Miguel Peralta (Miguel Abuelo) a una reunión con el reconocido productor musical Ben Molar marcando el comienzo de Los Abuelos de la Nada.

 

Para fines del ’60, en distintos barrios comenzaban a nacer distintas formaciones. En Belgrano, cuatro jóvenes le dieron vida al grupo Almendra. Algunos de sus integrantes se conocieron en el ámbito educativo, compartiendo un aula en el colegio San Román. La amistad entre Luis Alberto Spinetta y el bajista Emilio del Guercio nació durante las clases, compartiendo el banco. “Luis hacía dibujos y era un ávido lector de revistas de historietas del tipo Hora Cero. Fue uno de los primeros que me habló de los Beatles”, destacó del Guercio, en el libro “Crónica e iluminaciones” de Eduardo Berti.

 

También otra gran banda de la historia musical argentina tuvo su origen en el colegio. Charly García y Nito Mestre se conocieron mientras estudiaban en el Dámaso Centeno. Ambos jóvenes tenían sus grupos y soñaban con llegar bien lejos. “Yo sabía de oído que había un pibe que tocaba en el colegio. Por alguna razón cambié de turno durante una semana. Yo solía ir a la mañana y comencé a ir a la tarde. Un buen día entro a la sala de música y Charly estaba tocando el piano en un recreo”, recordó Nito en el libro “No digas nada” de Sergio Marchi.

 

Por problemas de disciplina fueron separados, pero la idea de hacer música juntos ya estaba en marcha. Sui Generis se transformaría en una de las bandas más importantes del panorama local.

 

Siguiendo dentro del ámbito educativo, en los movidos ’80, dos jóvenes estudiantes de publicidad se conocieron en plena clase. Fue en la Universidad del Salvador donde Zeta Bosio entabló una amistad con Gustavo Cerati. “Al principio me sentaba en los bancos de adelante como todo alumno aplicado. No conocía a nadie y tampoco había hecho el curso de ingreso... en el primer día de clase estaba solo mientras en el fondo del aula se escuchaba algarabía de un grupo bastante animado al que pertenecía Carlos Alfonsín, los mellizos Briones, Oscar Kamienomosky, Christopher Penn y un tímido Gustavo Cerati, que en esa época tenía un perfil bajo, imposible imaginar en el ícono que se convertiría”, narró Zeta en su libro “Yo conozco ese lugar”.

 

Son muchas las historias de compañerismo y amistad en la ruta del rock. Son varias las canciones que trataron el tema, pero esa es otra historia. Ahora, a disfrutar.


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