02 JUN 2017

¿Los dinosaurios se divierten?

Esteban Rial analiza el disco de Roger Waters sin despegarse de su estimado Bob Dylan
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Por Esteban Rial
Por Esteban Rial (@rialesteban)

Supongo que si la incomparable compañía discográfica multinacional de Roger Waters no me hubiese invitado e insistido en que confirme mi asistencia a la escucha de su último disco en la Cúpula del Gran Mastodonte Cultural Estatal ubicado casi enfrente al Luna Park, entonces jamás hubiese invertido cuarenta y cinco minutos de mi tiempo en escuchar “Is This the Life You Really Want?“, que me pareció un excelente disco en su clásico estilo lento violento, opresivo paranoico explosivo sobrado de instrospección y crítica social, el poder malvado, la angustia urbana, la maquinaria, el planeta, la humanidat, blah blah, etc, etc.

Desde la salida en 1997 de “Ok Computer” que la industria discográfica sabe que Nigel Godrich es un productor genial, y así como en 2005 con "Chaos and Creation in the Backyard" logró que Paul McCartney redondee su más dramática obra maestra, en este 2017 consigue que Roger pueda salir a mostrar un material a la altura de su status. Sin contar retrospectivas y grabaciones en vivo, lo último que editó el exbajista de Pink Floyd fue una ópera en 2005 (en calidad de productor), mientras que su último disco solista con material original data de 1992, o sea que tuvo tiempo de sobra para acumular material letrístico y melódico decente para un manifiesto crepuscular, que hoy ve la luz bajo la sombría figura solar de Donald Trump, alias el genio definitivo del pop apocalíptico pero integrado y contaminante (la peor pesadilla para alguien que en su día escribió "The Wall").



Igual a nivel grandes dinosaurios, el evento discográfico del año es, fue y será el "Triplicate" de Bob Dylan, en donde el más grande de todos lejos se mantiene en las mismas coordenadas que en sus anteriores "Shadows of the Night" (2015) y "Fallen Angels" (2016), triplicando su apuesta por revisar el cancionero yanqui pre rockero sinatresco en plan despojado fantasmal, dando cátedra de ternura, patetismo, sabiduría y respiración eternizante con un exquisito acompañamiento de su banda con contrabajo y steel guitar y encantadores arreglos de viento…

Triplicate no es un disco sino tres titulados "Till The Sun Goes Down", "Devil Dolls" y "Comin' Home Late", ideales para encarar las tareas hogareñas divididéndolas en tres grandes bloques. Su extensión logra un fenómeno de inmersión en los pliegues del tiempo que se va y que no es que no vuelve más, sino que vuelve cuando se le canta mientras se desvanece, que de eso se trata esta industria, del tiempo, la atención compartida y de vez en cuando algunas palabras a las que no se lleva el viento.
 




De todas formas creo que esto de andar escribiendo sobre discos anglosajones me parece una frivolidat de mi parte teniendo en cuenta las cosas que están pasando con nuestra escena para bien o para mal o más o menos mientras la economía argentónica no es que no arranca, sino que todo el mundo sabe que está empantanada, atascada, que no es un temita de bujías semienpastadas (que las hay) sino mucho más grave, me da la impresión, mientras el planeta sigue girando y los polos están ahí para ser derretidos…

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