14 FEB 2016

Los Rolling Stones se despidieron de la Argentina con un show histórico

La banda estuvo otra vez a la altura de su leyenda. Crónica y fotos
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Por Sebastián Grandi

por Sebastián Grandi (@sebasgrandi)

Fotos Adler Guido (@AdlerGuido)

 

Desde que se abrieron las puertas del Estadio Único el sábado a la tarde en el aire había, además de una pesada humedad, la sensación de que el tercer y último concierto de los Rolling Stones en el marco de su gira por América Latina podría ser el último. Lo dicho hasta acá: a pesar de su enorme vitalidad y de lo magnífico que es el espectáculo, no dejan de ser hombres grandes, leyendas vivas del rock and roll. Por lo tanto la posibilidad de no volver a verlos, en un país que los admira tanto, es un detalle que no puede dejarse pasar. 

 

Antes de que Mick Jagger, Ron Wood, Keith Richards y Charlie Watts salieran escenas desfilaron los teloneros locales: primero La Beriso, que sorprendió en su set con la invitación -y reparación histórica- de Juanse. El ex líder de los Ratones Paranoicos volvió a subir a un escenario stone para tocar el Rock del Gato y Boogie junto a el Zorrito y Gabriel Carámbula. Más tarde subió Ciro con Los Persas con su mezcla de éxitos de su etapa solista y de Los Piojos. La entrada en calor para lo que se venía, estaba completa.

 

En los hechos el concierto de los Rolling Stones del sábado en La Plata no tuvo grandes cambios respecto a los anteriores. Fueron de lleno a la lista de temas que los saben ganadores, con hits insuperables que han calado bien hondo en la cultura popular de todo el mundo. Ésta vez el arranque fue con Start Me Up, ese tema de 1981 que desde el disco “Tatoo You” se convirtió en marca registrada de la banda. Luego saltaron a It´s Only Rock and Roll y Tumbling Dice sin evitar el “¡Hola Vieja!” de Mick Jagger con la manito en la pera, mimetizándose con su público local. En éstas tres presentaciones el líder de la banda se mostró simpático, charlatán, gracioso. Sabe de su profunda influencia, del amor devoto de sus fanáticos e intenta ponerse a la altura de las circunstancias. 

 

Es habitual que en los grandes conciertos de estadios las luces que desde el escenario iluminan a la audiencia se prendan en los estribillos, en las partes donde, se supone, el público debe participar. Aquí están prendidas siempre, porque los argentinos son parte de la fiesta stone, de lo que provoca en la banda que a pesar de no moverse demasiado de las canciones ensayadas para el Olé Tour 2016 se anima a improvisar, a mirarse entre ellos y -fruto de los muchísimos años que llevan tocando juntos- adivinar lo que el otro quiere. Por eso no se trata de un show de grandes magnitudes perfecto, milimétricamente estudiado, con pasos calculados y frío. Es, en definitiva, una banda de rock and roll como las que casi no se ven en sobre un escenario de brutales dimensiones frente a una pasarela que les permite llegar al centro del campo de juego para comulgar con su gente. Pero no dejan de ser amantes del blues, de las zapadas, por eso se miran, se ríen y Mick da órdenes a todos exigiendo parar, retomar, estirar la canción. En la era en que los grandes conciertos parecen musicales, increíblemente son los Rolling Stones los que rescatan la suciedad y la desprolijidad tan propia del rock. 

 

Esta vez el tema elegido por el público a través de las redes sociales fue You Got Me Rocking -habrá que decir que su política en materia comunicacional es digna de ser estudiada por los eruditos del marketing digital-. Un problema en la pantalla no opacó la presentación del tema ni su desarrollo. Mick, atento a los detalles, siguió con su show de stand up y mientras lamentaba que éste fuera el último show en Argentina, decía entre risas que se había comprado un dos ambientes en Chacarita. Más tarde hizo referencia a sus invitados especiales: “el famoso Charly García (señalando el palco preferencial) y el Papa Francisco que miraba el show por internet desde México”. Esto último era poco probable, pero sí fue cierto que García estaba allí, como la noche del domingo, acompañado por sus amigos mirando el show.

 

La lista siguió con Paint It Black (¡en mayo esa canción cumple 50 años!) y luego tocó el turno de las presentaciones a la banda y la ovación a Keith Richards, el máximo ídolo stone de los argentinos. Su carisma despierta una pasión local que le exige todo tipo de reverencias y agradecimientos. Si fue el primero de los cuatro en pisar este suelo allá por 1992, entonces merecerá por siempre nuestro respeto y cariño. Sus temas de la noche fueron You Got The Silver y Happy

 

Luego el regreso de la banda completa para hacer esos cuatro temas que definen el concierto y que dejan marcas en la piel de los presentes. Esas canciones que, juntas y en vivo, pagan por sí solas el esfuerzo de ir a ver a los Rolling Stones: Midnight Rambler, Miss You (esta vez sin Mick en guitarra), Gimme Shelter, Brown Sugar y Simpathy For The Devil. Nadie se guarda nada, la banda suena ajustada y juguetona, explorando los límites y provocando reacciones a casa segundo. Luego llega el cierre con Jumpin´Jack Flash (de “The Beggars Banquet”, de 1968) antes de los bises. Al regreso se suma un coro de adolescentes local (¡la cara de esos chicos cantando con los Rolling Stones!) para You Can´t Always Get What You Want y (I Can´t Get no Satistaction) para la despedida final. 

 

En el saludo, en los fuegos artificiales brotan las preguntas incómodas: ¿volverán? ¿será ésta la última vez que vienen? ¿Cuántas veces dijimos que ya no los volveríamos a ver y ahí están, más activos que muchos de los rockeros por los que pagamos fortunas? Sea como fuere, el paso de los Rolling Stones por la Argentina es un hecho de esos que no se olvidan. Será anecdótico qué hicieron en Buenos Aires, con quién pasearon o a quién visitaron (y será de analistas medir la magnitud de la economía que la banda despliega y provoca, movilizando a 150 mil personas en tres días y convirtiendo a la capital de la Provincia de Buenos Aires en la Ciudad del Rock, agotando su capacidad hotelera, entre otras cosas). Porque el poder de su música es lo que convoca y lo que obliga a Jagger, como lo hizo éste sábado en La Plata, a hacer una pregunta clave aunque conozca muy bien la respuesta: “¿Es éste el país más stone del mundo?”. 


¿Te quedan dudas vieja? 

 

 

Más temprano, Juanse sobre el escenario junto a La Beriso

 

 

La legión nacional en camarines

 


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