07 OCT 2016

Los últimos viernes son así

En su nueva columna Esteban Rial despide al Sumplemento Sí! y recuerda sus gloriosos años
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Por Esteban Rial
Confirmando la magnitud del presente cambio de fase que nos rodea, este viernes 7 de octubre gris el Gran Diario Argentino deja de publicar su entrañable y polémico suplemento Sí!. Medio alternativo corporativo bastante independiente nacido en blanco y negro hacia 1985, cuando los viernes eran otros viernes, los sábados mucho más sábados y qué lindos aquellos domingos tan domingos… Yo lo pienso despedir en un bar tomando café (que es así como se lee el diario), y al ser un bar amigo en el que compran dos Clarines voy a pedir llevármelo y se los voy a dejar a mis compañeritas de trabajo nacidas en este milenio, para que se ensucien un poco las manos, o por lo menos haber hecho el intento.
 
Obviamente las diversas etapas impronta e importancia del Sí! alimentarán ensayos antropológicos y/o tesis comunicacionales por decenas y hasta miles (ya el solo hecho de que, en otro contexto y tirada, los sobreviva el No de Página 12 nos da la pauta de hasta qué punto estamos en plan Historia de La Dialéctica Latinoamericana y el Periodismo Universal). Pero mientras tanto y para evitar la melancolía propia de estos casos, nada mejor que quejarse un poco por cuestiones de actualidad, vos viste como es el periodismo y el no hay futuro... Creo que nunca hubo polémicas tan poco polémicas, y así anda el país, esperando las inversiones extranjeras e imaginando que seguro no gana Donald Trump... 
 
Por mi parte, y por esas cosas de tener algo así como el mejor trabajo del mundo, me la paso perdiéndome shows inolvidables, incluyendo las presentaciones en sociedad de “Bronce” por parte de Atrás Hay Truenos (su obra maestra) y de “Dedos Negros” por Sol Bassa (histórico debut), la vuelta al directo de Guillermo Piccolini y Marina Olmi al frente de Venus tocando nada menos que en El Podestá (clásico palermitano local de nivel internacional total) y a Bestia Bebe y Las Ligas Menores en su primer Vorterix con amigos (muy grande Alejandro Almada bancando y desarrollando la escena motorizada). Seguro me olvido muchas otras y estoy quedando mal con un montón de gente, pero seguramente sabrán comprender, estoy en mi primer pico de saturación porteña en años, como quien dice bordeando el brote psicótico, que al final a mí siempre me gustó Lou Reed pero no tengo paciencia para el Tai Chi.
 
No sé; en tanto y en cuanto músico amateur de toda la vida (y para peor periodista) me siento particularmente agradecido por haber salido en las páginas del Sí! en ambos siglos, declarando tonterías como integrante de grupo nuevo en plena vigencia de la ley de Convertibilidad (en la cual no se usaba tanto la palabra emergente) y ya solista fracasado pero con recorrido autoexiliado en Madrid (extraño pensar en euros), mitad de página yo, mitad mi hermano Santiago (el nombre propio del momento, supongo que ya lo saben), en plena euforia española mundialista… 
 
Para variar los dejo con Charlie Rich, en este caso parado en el medio de la nada televisiva en blanco y negro, hacia 1965 souleando un toque su hit rockabilly de 1959, música muy adecuada para todo tipo de estados civiles:
 


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