09 AGO 2016

Luciano Supervielle: canción sin palabras

El músico uruguayo lanzó un disco con el piano como eje y repleto de influencias que van del hip hop a la música del Río de la Plata
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Por Sebastián Grandi


Como músico, Luciano Supervielle busca en las imágenes una fuente de inspiración que dispara universos propios. Desde su piano salen piezas que funcionan como banda de sonido perfecta de esas proyecciones, a veces mentales, otras veces reales. Miembro fundamental del combo Bajofondo y muy vinculado con la electrónica, el uruguayo acaba de sacar un disco atípico: se llama “Suite para Piano & Pulso Velado” y lo va a presentar este jueves 11 de agosto en la sala sinfónica del CCK. Es un trabajo donde desnuda sus intenciones, revela los secretos del proceso de creación, las herramientas que usó y que, por lo tanto, funciona como algo más que un conjunto de canciones conectadas entre sí. A cambio Supervielle reclama un compromiso: prestar atención, no dejar pasar las cosas, atender el momento. 

 

“Es un disco para escuchar -dice mientras toma un té en Palermo- Por sus características es muy íntimo y directo. Grabé con varios pianos diferentes, entre ellos uno que está en el living de mi casa, con ese nivel de producción. Por lo tanto es el disco más personal que hice. Está basado en las cosas que he vivido y no hay otro músico en todo el disco." 

 

-Pero a la vez es un producto muy distinto a tus trabajos anteriores, menos bailable...

 

-Para mí es un disco donde el detalle tiene un rol importante. Eso requiere una escucha con cierta exigencia por parte del oyente. Hace falta un buen sistema de audio o de headphones. Hay un trabajo fuerte en el detalle de sonido en cómo fue grabado, en cómo fue tocado y en el tipo de arreglos. Y cuando empecé a componer las piezas no estaban pensadas para un disco. Lo primero que hice eran unas piezas para “Tiranos Temblad”, la serie de YouTube y se me empezó a generar una masa de música, de pequeñas piezas que empecé a mostrar. Y Gustavo Santaolalla me dijo que tenía que hacer un disco con ésto y también tenés que hacer un libro y entonces empecé a visualizarlo así. A partir de ahí empecé a pensar el concepto en torno al piano y que tuviera que ver con un estilo que fuera propio pero que también tuviera relación con el hip hop y la música rioplatense, que son mis influencias, y por supuesto con mi pasaje por la música clásica en mi adolescencia, cuando estudiaba piano clásico. Y así apareció este concepto del Pulso Velado: eso quiere decir que todavía está ahí el efecto hipnótico del hip hop y de la música de baile que siempre están presentes en mi manera de concebir la música, pero no deja de ser el piano el gran protagonista. Es un disco para escuchar. Por sus características es muy íntimo y directo. Grabé con varios pianos diferentes, entre ellos uno que está en el living de mi casa, con esa producción. Por lo tanto es el disco más personal que he hecho. Ahora que está en la calle, empiezo a recibir las devoluciones, pero es un disco basado en las cosas que he vivido y no hay otro músico en todo el disco. 

 

-Entre las 13 canciones hay una de Bajofondo y otra de Drexler, ¿por qué esas elecciones en medio de una selección de composiciones tan personales? 

 

-El tema de Bajofondo, Sabelo, es un tema mío compuesto para la banda, pero la de “Presente” es una versión muy diferente. Allá tiene un groove de hip hop más fuerte. Y la versión que hay de La edad del cielo tiene que ver con que hace un año que estoy de gira con Jorge Drexler y a esa pieza le hicimos arreglos sonoros y entonces saqué elementos de ahí y le dimos un toque, entre comillas, chopineana. Entra en el disco porque es como al final se trata de una idea de “canción sin palabras” entonces ese tema, que me encanta, me parece que andaba bien en este contexto. Busqué otras opciones, pero no encontré. 

 

-Teniendo tanta música, ¿no te resultó tentador ponerle letras y buscar cantantes?

 

-Sin dudas. Pero a éste disco lo veo como un disparador para otras cosas: imagino esta música aplicada a la imagen, es un disco visual. Me pasó con los discos anteriores, asi que no me extrañaría que la música se use en otros contextos y expresiones artísticas. Además quiero hacer reversiones de estas canciones, no remixes, y ahí sí sumar cantantes invitados. También voy a hacer una versión con orquesta. La presentación que hacemos el jueves 11 incluirá un cuarteto de cuerdas, asi que esa es una reversión de lo que es el disco. Pero no será solo eso: estará mi banda integrada por Javier Casalla, Martin Ferres y Martin Casacuberta y los Bajofondo entrarán al final. 

 

-El resto de las canciones compuestas para este disco tienen significados personales, ¿qué representan? 

 

-Si. Sublimación es la canción más emparentada con el hip hop. Estas piezas son para samplear y hacer una base para un rap. Yo sampleo a otros artistas pero también genero mis propios samplers que después uso en otras piezas. Son estilos que vienen del baile, aunque definitivamente no es música para bailar, pero eso está ahí. También encontrás eso en Piazolla, porque es una cosa de repetición que viene de un género para bailar o encontrás en los valses de Chopin que originalmente son estilos de baile pero que se transforman en otros estilos que conservan algo de la esencia original. Resilencia tiene que ver con mi vida reciente y también con una actitud. Pasaje Nocturno es un collage de imágenes donde imagino a una persona atravesando una ciudad cualquiera en medio de la noche. Interludio va a ser la base para un hip hop, ya vas a ver. Rondó Rodó hace referencia al Parque Rodó en Montevideo, la zona donde yo vivía cuando compuse muchas de estas piezas. Y Otro día en Uruguay tiene que ver con una sección de Tiranos Temblad, la serie de YouTube. Este disco tiene temas cortos: es un chiste con el formato suite de la música clásica, que viene con piezas cortas, independientes pero que forman en sí una unidad. Pero cuando las toco en vivo las extiendo un poco. 

 

 

-Un disco instrumental no debe ser fácil de vender, ¿verdad?

 

-No, no es un disco fácil. No es una música muy comercial. Pero tiene potencial para transitar otros canales de difusión como por ejemplo meterse en películas. Algo así nos pasó con Bajofondo, donde pasó mucho tiempo entre que el disco salió y el tiempo que tardó Bajofondo en hacerse conocida como banda. La música circulaba en el cine o la televisión y en este disco hay una veta para ese lado. 

 

-¿Hoy en día el músico tiene que pensar también en eso? 

 

-La realidad es que el formato disco perdió peso en la manera en la que un artista se muestra al mundo. Con “Suite Para Piano & Pulso Velado” además salió un libro con las partituras y un documental, un corto, que es una obra de arte en sí misma, que más allá del objeto disco veo un terreno dónde explorar. Lo pensé como un proyecto que iba a transitar por canales alternativos. Y tiene que ver con inquietudes personales. Este es el punto de partida. Y acá tocar en vivo es clave: este disco está basado en tocar. La música hoy ha vuelto a poner en relieve el performer. Hay una preocupación por tocar mucho y tener actividad con el público. Hay necesidad de acompañar este proyecto que estoy tocando con un disco, lo que lo hace un proyecto 360º. El punto de partida fue un concierto que hice en Montevideo hace unos años donde había algunas de estas piezas y después hice más. Hacer foco en el músico es una tendencia que es cada vez más importante. 

 

-En diferentes géneros, desde hace algunos años la música uruguaya ha logrado penetrar muy bien en el mercado argentino, ¿a qué atribuís este fenómeno?

 

-Creo que la cultura uruguaya es muy cercana a la argentina pero tiene una identidad propia. Entonces la música del Uruguay tiene algo original para el argentino y a su vez creo que hay muchos músicos argentinos que fueron grandes promotores de la música uruguaya. Pero también me parece que hay que considerar el factor de que la música uruguaya se profesionalizó mucho y entonces eso le permite a los músicos salir de Uruguay y competir a un nivel internacional, a la par de otros con mercados discográficos más grandes. El tamaño del mercado uruguayo nos obligó a optimizar los recursos para salir y apuntar a un público más amplio. Argentina siempre fue la primera etapa obligada en el camino del uruguayo que quiere salir al mundo. 



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