21 FEB 2016

Más de 65 mil personas bailaron con Tan Biónica y Miranda!

El Personal Fest convocó a una multitud en otra cumbre de puro pop nacional
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Por Marcelo Fernandez Bitar

Por Marcelo Fernández Bitar (@fernandezbitar)

 

Casi un mes atrás, cuando el inicio de la edición XI del Personal Fest se postergó por el mal clima en Mar del Plata, y se anunció que los artistas se sumarían a la fecha de cierre en Ciudad de Buenos Aires nadie tomó real dimensión de lo que iba a ocurrir: nada menos que la suma del poder de convocatoria de Tan Biónica y Miranda!, que el año pasado habían protagonizado una verdadera “supercumbre del pop” en Ciudad del Rock, con más de 30 mil personas.

 

En esta oportunidad, el sábado a la noche se llegó a la impresionante cifra de 65 mil personas, según los organizadores de una larga jornada de recitales gratuitos y stands con juegos y actividades de promoción en la enorme plaza de Av. Figueroa Alcorta y La Pampa, en Bajo Belgrano. Se instalaron dos escenarios, y desde las 13:30 horas empezó el desfile de bandas y solistas, comenzando con Otra Vez Vos, el grupo ganador de un concurso que había desarrollado la empresa de telefonía móvil Personal. Había un puñado de personas nomás, pero fue el arranque de un movimiento incesante de chicos y grandes que se acercaron para disfrutar de la propuesta en un día de sol perfecto.

 

En el otro extremo del día, poco después de medianoche, la multitud ocupaba todo el predio y cantaba el hit Ciudad mágica, que cerró el set de Tan Biónica y confirmó que los hermanos Chano y Bambi Moreno Charpentier, Seby Seoane y Diega Lichtenstein siguen gozando de una popularidad multitudinaria.

 

En el lapso de casi 11 horas hubo de todo, siempre en un clima de distensión y disfrute, con la gente sentada, parada o acostada, charlando, tomando, comiendo y (unos pocos) fumando. No faltó el clima de picnic o estudiantina, con grupos de amigos instalados al lado de familias enteras.

 

También hubo muchos momentos musicales de antología, como la unión de Ale Sergi con Maxi Trusso, que lo invitó para hacer Nobody is lonely, o la unión de las dos voces de Miranda! en el tema Ella de Tan Biónica, con los tres cantantes luciendo pasitos de modelos (o de Zoolander) por la pasarela que se extendía varios metros entre el público de las primeras filas.

 

A la hora del racconto, es justo mencionar que durante las primeras cuatro horas tocaron Big Mama Laboratorio & Fuera de Foco Crew, ZNC-Freestyle Hip Hop (con centro de operaciones en el centro cultural “Crear vale la pena” de la villa La Cava, en San Isidro), Diente de Oro (ya con álbum propio), Lemans (con un primer disco editado), Malbón (apadrinados por Abril Sosa) y el exitoso youtuber Julián Serrano, mostrando la faceta musical que armó como JotaEsse, tras su paso por la tira de Cris Morena, “Aliados”. Abundaron allí los gritos de fans adolescentes histéricas por conseguir una foto o la preciada selfie.

 

Hacia las 17 horas, con unas mil personas frente al escenario principal y otras tantos dando vueltas por la plaza, Walter Domínguez tocó junto a su grupo The Catbu, con Mauro Conforti como tecladista invitado. El repertorio recorrió sus tres discos, desde el inicio con Amigos y corbatas hasta el final con Nueva farándula, en un buen abanico de rock and roll, pop, canción, aires de blues y mucho ADN de rock argentino, con letras en primera persona y mucha ironía. En dos temas se sumó Lucas Sedler en guitarra, en gran desempeño.

 

Al terminar su set, al instante arrancó Foxley en el escenario B. Con look de camisas floreadas, un cantante con buena escena (Piru Sáez, ex-“Escalera a la fama”) y un guitarrista ex-Sponsors, tocaron material de su primer álbum con producción de Alfredo Toth y Pablo Guyot. Hubo una arenga de “Somos una nueva generación que quiere vivir en libertad” y un grupete de fans los ovacionaron. Cerraron con una versión más rockera de “Una luna de miel en la mano” de Virus y se retiraron satisfechos con su primera participación en un festival de rock.

 

Todavía con un sol fuerte en el cielo, a las 18:15 hubo otro pase al escenario principal y comenzó Maxi Trusso, el primer artista en ser recibido con miles de aplausos y animarse a recorrer la pasarela. Lució un look de pantalón negro, camisa blanca, corbata ancha y el sombrero de cowboy de su último videoclip. Por supuesto que hizo Nothing at all, Please me y S.O.S., con alguna cita a la Electric Light Orchestra entre su estilo tecnopop tocada por una mezcla de banda de rock (bajo, batería, dos guitarras) y tres tecladistas con laptops.

 

 

El cierre del escenario B estuvo a cargo de los cuatro músicos de Smile, recientes teloneros de R5 en el Luna Park. A puro pop, con pelos teñidos, algo de gel y jopos, contaron con un grupo de fans que los vivaron, mientras el cantante principal (el bajista también hace cortos y canta un tema) lidiaba con unos mosquitos (“Vamos a iniciar la guerra contra el zika”, dijo) y sobre el final contó que están trabajando en un nuevo disco. “Estén atentos a las redes sociales para más datos,” concluyó.

 

A las 19:30 horas, ya sobre el atardecer y con un poco de luces y pantallas de video a su favor, Benito Cerati fue el último aperitivo antes de los dos números principales de la noche. Con su banda Zero Kill mostró un look punk y actitud lánguida para una música de pop electrónico y fuerza rockera. Hubo varios temas en inglés con títulos largos (Orgasms don’t come easy if you keep doing that belly dance) y sobre el final corrió el riesgo de preguntar al público si querían escuchar algo más. La mitad dijo que sí y la mitad dijo que no. De todas formas, siguió con su lista de temas y terminó con saldo favorable.

 

 

Ahora sí: casi 20:30, la noche en pleno y los aviones pasando cerca del escenario antes de aterrizar en Aeroparque. Llegó el momento esperado por todos: primero Miranda! y luego Tan Biónica. La banda liderada por Ale Sergi y Juliana Gattas celebró sus 15 años de carrera con una lista llena de casi 20 hits, incluso el primer tema que hicieron juntos: “Imán”.

 

Miranda! siempre suena preciso e impactante, pero en la noche del sábado fueron una imparable locomotora de pop, con la precisa intervención de Monoto Grimaldi, Ludovica Morell Otamendi, Anuk Sforza y Gabriel Lucena, quienes se sumaron con humor a la coreografía de Perfecta. Mención aparte para la gran escena de Ale y Juliana, a solas y a dúo, en el escenario o en la pasarela. Magnéticos, siempre.

 

 

Finalmente, a las 22:30 horas, tras la primera pausa larga entre un artista y otro, sonó por los parlantes De música ligera de Soda Stereo y el riff de Seven Nation Army de The White Stripes, que ya todos sabían que marcaba el momento de Tan Biónica. Una obertura, lluvia de papelitos y un comienzo bien arriba con hits como Tus horas mágicas, Obsesionario en La Mayor y Beautiful, además de la primera mención a Buenos Aires en El huracán

 

Con el piano vertical en la punta de la pasarela, Chano hizo Las cosas que pasan, Loca (con Seby al lado), Las noches de enero y Pastillitas (con Bambi al teclado y en la voz de un estrofa). Al decir algunas palabras, el cantante hizo mención a lo especial de “la geografía” del show, casi enfrente del restaurant donde trabajaba de mozo y a unas pocas cuadras del lugar donde tuvo un accidente. “Tengo la necesidad de pedir perdón a los que salieron lastimados”, dijo. Y agregó: “Lo mejor está por venir y lo más importante es este momento”.

 

 

Como bonus inesperado, Chano cantó Yo vivo en esta ciudad, de los legendarios Pedro y Pablo, luego pidió que todos prendieran las luces de sus celulares para crear un clima especial y dijo que había 70 mil personas. Enseguida llegó Arruinarse, el rap con Diega y el momento cumbre con Ale Sergi y Juliana Gattas. Y el show de Chano se completó al bajar del escenario y dar una vuelta entre la gente.

 

Poco antes de medianoche, tras La melodía de Dios, el cantante invitó a los ganadores de un concurso que hicieron por las redes sociales, y así se sumaron fans (“piberío biónico”) en batería, coros, guitarra y voz principal. El chico que cantó, Pablo, hasta lució la capa con capucha de Chano, en un momento seguramente inolvidable.

 

La despedida del escenario fue con Ciudad mágica y la música de los Beach Boys para las reverencias al estilo teatral, poniendo un cierre impresionante a un ciclo de recitales gratuitos que la gente agradece, celebra y disfruta.

 


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