15 SEP 2016

Más disperso que nunca

En su nueva columna Esteban Rial se dispersa entre las fechas de la semana y Donald Trump.
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Por Esteban Rial

Convengamos que una cosa son los fenómenos masivos (siempre respetables y estudiables, pero no necesariamente admirables entre gente como uno) y otra las propuestas rockeras favoritas de cada cual a la hora de salir o directamente ni siquiera volver a casa; otra maravillosa pero que va mucho más allá, es la Música con mayúsculas, la más universal y espiritual de la las Artes, que a veces se manifiesta en bandas que llenan estadios de fútbol y en otras que amenizan sótanos y salones de todo tipo, etc, etc…
Es desde esta perspectiva, si se quiere elitista, que soy de los que consideran que lo de Daniel Melingo está a otro nivel lírico y dramatúrgico, y que no por nada el ex miembro fundador de Los Twist y vientista de Los Abuelos de la Nada hace la suya en teatros europeos como ningún otro compatriota. Pero mejor no sigo por acá porque su próximo disco, titulado “Anda”, cuyos 38 minutos de duración encapsulan en el tiempo su más perfecta y sutil obra maestra a la fecha, sale recién el 23 de septiembre y entonces mejor administrar la información o algo por el estilo, porque vos viste como es el periodismo…

 

Por otra parte, yo ya tenía el corazón roto de antes, pero el tener que ir a cubrir este preciso jueves a los alemanes de Scorpions y a los piratas de Whistesnake en el Estadio Malvinas Argentinas en vez de disfrutar de la presentación de “Bronce” de esa muchachada neuquina conocida como Atras Hay Truenos en el Teatro Caras y Caretas, me parece un caso de absoluta injustica poética, y no te digo que me siento Job porque con llamarme Esteban me alcanza y me sobra, pero… Si los Truenos no son el grupo más elegante y catártico de la escena que más y mejor afecta mi sistema nervioso central (aguante El mató, feliz cumple Gato querido) entonces le pega en el travesaño y entra. Además doy fe que hasta donde los conozco son excelentes personas (que argumento ridículo el de hablar de bandas y decir que son excelentes personas, a lo que hemos llegado, que Dios se apiade de nuestro gremio).

 

No quisiera terminar esta columna sin respaldar publicamente la existencia de listas negras en las radios de frecuencia modulada ni reconocer que la cantidad de temas sobre los que debería escribir se me están acumulando y los autoexilios a mi alrededor afectan mi siempre precario equilibrio interno a niveles históricos… Afortunadamente el mini Davos (sic) seguramente aporte las inversiones esperadas y proximamente el efecto derrame logre tranquilizar nuestro día a día que no alcanza, mientras que en los Estados Unidos de Norteamerica doña Hillary Clinton supuestamente se recupera de su neumonía (risas) y al famoso artista populista Donald Trump se le está poniendo cara de billete de billón de dólares, edición limitada para coleccionistas...

Mientras tanto y ante la duda metódica, una dosis de Elvis gospeleando nunca está demás:

 


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