17 DIC 2015

Meteoros, un clásico instantáneo

En su nueva columna, Esteban Rial habla de la súper banda del pop latino que tocará en el Lollapalooza
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Por Esteban Rial

por Esteban Rial

 

Que una canción se te pegue ya implica cierto grado de misterio, pero es algo que suele suceder y uno de los placeres de la vida moderna y/o postmoderna. Pero cuando algo parecido pasa con un disco, entonces ya estamos al borde del milagro. Sobretodo cuando el oyente se sabe saturado de tanta música en vivo y enlatada, tantos links y eventos, presentaciones y ruedas de prensa de artistas con su CD debut, su segundo disco, el tercero, etc, etc, hasta que de repente ocurre que un disco en particular no sólo se deja escuchar entero, sino que pide a gritos una segunda escucha, y luego durante los días siguientes se mutiplican las escuchas, frente a un monitor, como música de fondo para un mínimo orden y progreso, y se aprovechar cada oportunidad para poner el disco a sonar en otros ámbitos, promoviendo la causa meteórica al punto de hacer el ridículo, etc, etc

 

Supongo que lo que casi todo el mundo más o menos informado sabe sobre Meteoros es que tienen un auténtico temazo titulado “Decirnos la verdad” (la canción con que abre el disco y su primer corte de difusión) y su ser un supergrupo de pop latino: el genial Ale Sergi, la encantadora Julieta Venegas, el mismísimo Cachorro López y un tal Didi Gutman... También se sabe que tocarán en el Lollapalooza, en cuyo cartel Meteoros aparece como uno más en la lista, confirmando el nivel de ninguneo del festivaleo internacional a una escena local que debiera estar más mimada en horarios y escala tipográfica.

 

En cualquier caso y como quien no quiere la cosa, Meteoros es el primer grupo que arma Cachorro Lopez desde que, con Miguel Abuelo a principio de los ochenta reclutaron al resto de Los Abuelos de La Nada (otro supergrupo), y ya con eso debiera ser más que suficiente: una banda en la que toca el bajo Cachorro funciona y contagia, y si Cachorro se la pasa bien la gente se la pasa bien. Los vi en vivo en el incomparable Teatro Sony, en un show corto para prensa (el famoso “showcase”), cuatro o cinco temas, lo suficiente para notar la sobreabundacia de talento musical al servicio de canciones simples y sofisticadas a la vez, música ligera, amable, entradora, armonizante, compañera, sabiamente sintetizada, letras directas y cercanas, bañadas de ternura existencial y misticismo urbano. 

 

Un disco perfecto de pop no es algo que suela suceder en el siglo XXI: demasiados antecedentes, demasiada dispersión, demasiada pirotecnia, pero a veces sucede. A continuación nuestra entrevista con los tres varones argentinos de Meteoros, hablando de cada una de las diez canciones de un disco que, perdón la herejía, me da la impresión está como mínimo a la altura de cualquiera de los idolatrados discos de los ochenta y noventa de pop argentino, pero con mucho mayor valor contextual, o por lo menos esa es mi sensación térmica.  

 


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