14 OCT 2016

Miguel Cantilo revive su etapa new-wave de los años '80

Este sábado 15 de octubre, el legendario cantautor dará un recital muy especial en La Usina del Arte, donde tocará temas de Punch, una banda pionera pero muy resistida por el público.
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Por Marcelo Fernandez Bitar


Hace 35 años, Miguel Cantilo compuso algunas de sus canciones más famosas, como “Adonde quiera que voy” y “La gente del futuro”, cuando recién regresaba al país tras su exilio por Brasil, Colombia y Europa. Las grabó con el grupo Punch, pero en ese momento no tuvo el éxito ni el reconocimiento que lograría poco después. El público del por entonces llamado “rock nacional” era muy conservador y se resistió a la nueva propuesta del ex-Pedro y Pablo, que traía un sonido nuevo para el país, vinculado a la corriente new-wave de Estados Unidos e Inglaterra.

 

Este sábado, Cantilo tocará en La Usina del Arte con entrada libre, y el repertorio estará centrado especialmente en esa etapa de su larga carrera, cuyos únicos dos discos fueron reeditados el año pasado por el sello Fonocal. Lo acompañará una banda formada por Federico Pernigotti y Patricio Prado en guitarras, sus hijos Sufián y Anael Cantilo en teclados y bajo, y Pablo León Maturana en batería.

 

De visita por la redacción de Generación B, el autor de temas clásicos como “La marcha de la bronca” y “Yo vivo en una ciudad” recordó detalles de la formación de aquella mítica banda que duró de 1979 a 1982: “Yo estaba viviendo en Colombia y recibí una invitación de los músicos de rock que a fines de los años '60 habían integrado La Cofradía de la Flor Solar en La Plata. Estaban en Ibiza y me convocaron como cantante. Así que fui, frené todo lo que era mi tarea cantautoral y me dediqué al desafío de ser cantor de una banda. Eso derivó en lo que fue Punch, en la isla de Mallorca”.

 

-¿Esa primera agrupación solamente hacía covers?

 

-El planteo era hacer covers para trabajar en fiestas, hoteles, discotecas y lugares turísticos. Hacíamos todo tipo de temas new-wave, desde Talking Heads y Dire Straits hasta The Police, que recién empezaba. Eso enriqueció mucho la formación del grupo, y también íbamos haciendo nuestra música para crear un proyecto nuevo, sin prisas ni pausas.

 

-De hecho, el primer disco tiene un par de temas grabados en España. ¿Cómo se dio eso?

 

-La historia fue que en algún momento teníamos que pegar el salto a la península, así que yo viajaba cada tanto a Madrid y llevaba demos. Me contacté ahí con el productor Jorge Alvarez, que pidió más material para ver si había algún hit. ¡Le mandamos muchísimos cassettes, pero nada le gustaba! Pero un día le gustó “Atención al camino” y nos pidió grabar un single. No había mucha claridad en los pasos siguientes, pero justo apareció el productor Oscar López, que estaba de viaje por España y compró esas cintas para editarlas en Argentina. Justo en ese momento decidimos volver al país, por cuestiones familiares y legales, por problemas de visas. Vinimos, completamos el disco en el estudio de Los Bárbaros, en la calle Muñecas, y salió el primer álbum.

 

-Aunque tus temas con Pedro y Pablo ya habían pasado a ser verdaderos clásicos, el público local no aceptó tu nueva propuesta ni el look de corbatitas finitas. ¿Habían imaginado eso?

 

-La verdad es que nosotros teníamos una ansiedad enorme para que la gente viera lo que era la banda y pensábamos que la propuesta musical iba a ser muy aceptada. Pero no teníamos la menor idea de lo que estab pasando acá, y el público de acá no tenía la menor idea de lo que estaba pasando en el rock internacional. Pensá que el máximo exponente de lo que se escuchaba acá era Seru Girán. El mismo rechazo que padecimos nosotros lo padeció Virus y hasta Miguel Abuelo. Era un rechazo a todo lo nuevo que no estaba enrolado en lo que se venía tocando acá. Al principio hubo buena difusión en radio y tocamos en televisión, pero el segundo año se hizo más duro, quizás porque la dictadura ya estaba agotada y la economía estaba mal. Se hizo muy difícil subsistir, y lo que nos destruyó fue la falta de continuidad laboral, más que ese rechazo de un sector del público. Trabajamos un poco más con cambios de formación, pero la reunión de Pedro y Pablo ganó popularidad y Punch se puso un poco al servicio de esa reunión.

 

-¿Cómo viste el material al preparar este recital en La Usina? Porque hay temas que seguiste tocando en vivo, pero otros que no cantás hace más de 30 años.

 

-Me interesó la reacción de los músicos de mi banda actual, que tomaron la responsabilidad de interpretar ese material. Y me llamó la atención que dijeron que los arreglos estaban tan bien hecho que no sobra ni falta nada. Eso es mérito de Morci Requena, y en los discos se nota. Me gustó mucho que dijeran eso y volver a sentirlo en los ensayos.

 

 

Nota: Las entradas se retiran desde las 19 horas en La Usina del Arte, Cafarena 1 esq. Av. Pedro de Mendoza, hasta dos localidades por persona)

PH: Laura Tenembaum


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