19 MAY 2017

Mis 13 razones

En una nueva columna, Barbi de Utopians nos revela cómo fue que se armó su ADN musical
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Por Barbi Utopians
Tardé en sentarme a escribir esta columna porque fui mamá hace muy poco, y cosas que me llevaban una hora ahora me llevan semanas.  En estos meses de no tener tiempo más que para cambiar pañales, dar teta, decir ajó y cambiar pañales de nuevo, increíblemente descubrí música nueva.

Cuando era chica, tenía varias maneras de descubrir música.

Una era, obvio, por la radio. Cuando tenía 13 nos mudamos del departamento pequeño en el que crecí, a una casa con una habitación gigante. Entre el tamaño que tenía y el hecho de que había dejado de vivir con mis hermanos, la noche me daba terror. Así que combatía mi miedo durmiendo con la radio prendida. Las canciones se metían en los sueños de tal manera que, cuando una me gustaba mucho me despertaba y esperaba a que digan el nombre del artista. La radio pasaba de 22 a 6 am los hits de la década. Así descubrí desde REM hasta Guns N’ Roses.

Otra era en las disquerías. Una vez anotado el artista, me iba a todos lados, desde Tower Records hasta el parque Rivadavia, a preguntar si tenían sus discos. Muchas veces ya los había comprado, o sabía que no iba a poder comprarlos, pero solo preguntaba para comenzar la conversación con el disquero, que siempre tenía la intención de educarme y yo la de aprender. Me recomendaban qué disco comprar, a qué otro artista debía escuchar, y así iba armando mi ADN musical.

Una manera también, que duró entre mis 15 y 20 años, era la noche. Los viernes iba a Requiem, el único boliche que frecuenté en mi vida. Y lejos de bailar, me quedaba sentada o parada en un rincón escuchando la música increíble que pasaban. Entonces iba al DJ y le preguntaba qué era, y él me decía el nombre de la banda. Mi Shazam de carne y hueso.  Al lado estaba el darky bar y todavía me acuerdo el día que estaba sentada y escuché por primera vez Under The Milky Way de Church, una de mis canciones favoritas hasta el día de hoy.

Había una manera más para descubrir canciones, que es la que hoy, con sus leves cambios, sigue vigente en mi vida. La tele.

En esa época MTV era un canal increíble de videos, pasaban no solo el Top 10, sino especiales de horas de una misma banda! Era la mejor droga... Esas cosas que solo cuando no están más se saben apreciar.

Pero no me refería solo a esa parte de la tele. Descubrí bandas increíbles que cambiaron mi vida, gracias a series y películas. Me acuerdo el día que escuché With Or Without You de U2 en Friends. Estaba en 5° grado y salí corriendo a comprar mi primer CD solo por esa canción.

Por eso, fue en estos meses que la tele, modernizada, volvió a educarme musicalmente. Netflix es mi aliado en la lactancia durante las noches, y ya me enganché hasta con los documentales de la abeja. En el medio, me comí en días "13 Reasons Why". Sin spoilear, solo voy a decir que la verdadera razón por la que me enganché fue su alucinante banda de sonido. El primer capítulo arranca con Love Will Tear Us Apart de Joy Division, y en ese momento pensé que si estuviese en 5° grado de nuevo, seguramente saldría corriendo a Spotify a escuchar toda la discografía de ellos. Por eso hice la lista de mis 13 razones: una canción por episodio que la rompe. Muchas son clásicos que ojalá hagan que muchos adolescentes corran a googlear, y otras como Hamilton Leithauser + Rostam, Woodkid y Eagulls, son grupos que nuevamente descubrí gracias a la caja boba.





Love Will Tear Us Apart – Joy Division 
Run Boy Run – Woodkid 
Hey Hey, My My (Into the Black) – Neil Young feat Crazy Horse
Fascination Street – The Cure
Thirteen – Elliott Smith
Ghost Love – Wishkaah
The Walls Came Down – The Call
Darklands – The Jesus and Mary Chain
My Life in Rewind – Eagulls
The Stand – The Alarm
A 1000 Times – Hamilton Leithauser + Rostam
The Killing Moon – Echo & The Bunnymen
See a Little Light – Bob Mould

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