14 NOV 2016

Music Wins en Tecnópolis: un domingo inolvidable

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Por Esteban Rial

Bobby Gillespie de Primal Scream en una de sus mejores versiones (foto de Pablo Mekler)

 

Con impecables actuaciones finales de Air y Primal Scream como clásicos headliners cerrando ambos escenarios bajo la luz de una luna de aquellas, tras una seguidilla de excelentes shows para casi todos los gustos alternativos por parte Mac Demarco, The Brian Jonestown Massacre, Edward Sharpe and The Magnetic Zeros, Courtney Barnett, Kurt Vile and The Violators, La Femme y Mild High Club, el festival Music Wins tuvo su domingo inolvidable en Tecnópolis para toda la alegría de la indie gente.

 

Air en Buenos Aires (Foto de Pato Colombo)

 

Tras una mañana tormentosa que amenazó con aguar la fiesta (al punto que en las redes ya estaba instalando una polémica sobre la prohibición de entrar al predio con paraguas), sobre el mediodía el cielo dio su visto bueno y con sol asomando primero y brillando después todo se fue sucediendo tal como estaba previsto, pero con una hora de demora. 

 

La ubicación de los dos escenarios uno al lado del otro permitió poder disfrutar de la totalidad de los artistas internacionales casi sin moverse. Tal vez el mejor show de la velada fue el de Kurt Vile and The Violators, pero a la largo de la tarde hubo quienes destacaron la elegancia chic de La Femme, las visceralidad de Courtney Barnett (bastante criticada entre damas y elogiada por varones), la hipnótica contundencia de The Brian Jonestown Massacre y el carisma y genialidad de Mac De Marco (premio chamigo al chaboncito con más onda). Mild High Club fueron merecedores de elogios y acusaciones casi en la misma frase y en cuanto a Edward Sharpe and The Magnetic Zeros, son los que menos me cerraron pero fueron uno de los favoritos entre chicas lindas y muchachos de barba sensible a los que pregunté, y su versión de Instant Karma de John Lennon fue de los más festejado. En cuanto a los cabeza de cartel, cada una de las bandas dio cátedra en lo suyo, con la versión de Damaged por parte de los Primal Scream sumando a Kurt Vile como uno de los picos hipersensibles del año, mientras que lo de Air cerrando bajo esa luna marca una antes y un después en la historia de los domingos que ya son lunes laborales pero igual está todo bien.    

 

Kurt Vile (Foto de Pablo Mekler)

 

En cuantos a las actuaciones nacionales, se destacó el elemento platense vía Santiago Motorizado en plan solista arriba de un colectivo fileteado que no pegaba para nada con la estética del festival y Valentín y Los Volcanes dentro de una caja de madera frente a silloncitos en el pasto. Me consta que tanto Diosque como Mikel Mike provocaron peregrinaciones específicas, y un poco al pasar pude ver y no ver algo de Rayos Láser, Ibiza Pareo, Silvestre y la Naranja y Familia de Ukeleles entre otros. Durante la velada me estuve refiriendo a este sector como la guardería, y la impresión generalizada es que se trató a los artistas argentinos un poco como a niños a los que se les encuentra un rinconcito para que se queden ahí y no molesten a los grandes, y la idea de trasfondo es que nuestra escena alternativa no tiene el nivel de la anglosajona, idea discutible si las hay. Por lo demás, fue el mejor festival internacional al que haya asistido en este país en mi casi 45 años de vida, y mientras la masa humana abandonaba Tecnópolis se veía a todo el mundo feliz de la vida.

 

Santiago Motorizado arriba del techo de un colectivo (foto de Candela Gallo)


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