29 ENE 2018

No me gusta ese tajo

Polémicas reflexiones sobre los últimos Grammys
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Por Esteban Rial

Los premios de la industria de la música son actos políticos pseudoprogesistoides en los que el plato fuerte está en el vestuario a la hora de la alfombra roja, o sea la entrada, y el resto solo es digerible por estomágos fuertes y capas y más capas de maquillaje. La lectura de nominados y entrega de galardones son el imperio de la vanidad en su máxima expresión, mientras que los shows entre discursito y discursito son demasiado cortos, pirotécnicos y estresantes como para poder ser disfrutables en serio…

Obviamente que siempre tienen lo suyo y algunos de ellos, generalmente los protagonizados por los enfermos mentales más agudos (una Lady Gaga por ejemplo) rozan lo sublime, y por eso mismo es una maldad para el artista superventas ese toque y me voy, es algo injusto para su organismo y para la música, la supuestamente homenajeada, pienso, luego existo.

En lo personal (los dos párrafos de recién son doctrina objetiva e infalible), mucho no puedo opinar porque no vi la gala yankilándica de este fin de semana, sino que absorbido en la recuperación de mi dedo gordo y en Donald Trump en Davos, me fui a dormir como si viviera en Suiza, y me enteré de todo al día siguiente ni bien me puse a chusmear instagram stories, no obstante lo cual me gustaría señalar que cualquier tradición que cumpla 60 años merece un respeto y que la estatuilla que te dan para los Grammys es un pisapeles mucho más elegante y adecuado que nuestraburla vernácula al Zorzal Criollo.

En cuanto a Bruno Mars, me cae muy pero muy bien, y su combinación entre remera blanca y camperita brillante se merece no uno sino diez Grammys, pero cuando le dieron el premio a mejor canción perdió una oportunidad histórica al no dárselo a Luis Fonsi, claramente mucho peor vestido, pero todos sabemos cuál fue la canción del 2018.



Lo que sí, que el año pasado le hayan dado su primer Grammy a Bowie David y que este año le haya tocado a Cohen Leonard resume todo, mientras que el no listado de Grant Hart en una gala en que le entregan un premio a Foo Fighters clama al cielo.

Por último, y para no ser acusado de racista, no voy a decir nada sobre el nivel de loserismo de Jay Z, que se quedó con las ganas por ocho veces de criticar en New Yor New York al compañero Donald, y mucho menos sobre la aparición mediante videito chistoso de Hillary Clinton, la ex futura primer presidenta estadounidensa, sacándole el cuero al susodicho por su adicción a las hamburguesas.