17 MAR 2016

Noel Gallagher en el Luna Park: detrás de la canción perfecta

El exOasis fue el protagonista de uno de los side shows del Lollapalooza
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Por Sebastián Grandi

por Sebastián Grandi (@Sebasgrandi)

Fotos de Guido Adler (@AdlerGuido)

 

En los tiempos dorados de Oasis, alguien dijo que con apenas una melodía como las que hace Noel Gallagher, muchas bandas eran capaces de construir carreras enteras. La comparación, acaso exagerada, sirve para darle dimensión al cerebro de una de los grupos más populares de Inglaterra que regresó a la Argentina, esta vez en un plan solista. 

 

Es que el concierto del más creativo de los hermanos Gallagher de este miércoles en el Luna Park es mucho más que un side show del Lollapalooza: es su regreso a Buenos Aires luego de la implosión de la banda que lo hizo famoso en tiempos en que los laboristas gobernaban el Reino Unido y el pop inglés aspiraba a una profunda renovación. En este mismo escenario de la calle Bouchard, Oasis debutó -sonando mal, soberbios y en la cima de su éxito- ante el público argentino 18 años atrás y aquel fue el primer paso de una relación siempre fecunda. 

 

Noel Gallagher vuelve al país con dos discos editados con su banda High Flying Birds a la vez que se sabe que está trabajando en el tercero. En este tramo de la gira sudamericana es parte del circo del Lollapalooza que trae al país toda variedad de artistas de moda, a muchos de los cuales él mismo pudo haber influído de manera determinante. Pero Noel está para pelear la punta: no se conforma con ser un clásico y arranca, desde el vamos, con Everybody´s On The Run, después de una distorsión que da pie a su show. Desde allí se dispara de la mano de sus canciones como solista a través de Look All The Doors y Heat of the Moment. La primera pausa es muy escueta, como casi todas sus palabras -siempre en inglés- a lo largo del concierto que sirve para saludar y presentar el primer tema de Oasis de la noche: Fade Away es una de esas que sabemos todos, jóvenes recién llegados al britpop y treintañeros largos, que aprovechan para recordar los años noventa en que esas canciones llegaban, a veces, de la mano de discos importados que traía el uno a uno. En cualquier caso, Noel Gallagher no está para mirar hacia atrás y avanza con con los temas que lo representan en estos tiempos, como Riverman o The Death of You and Me

 

El siguiente regreso a Oasis será con Champagne Supernova, otra de esas canciones que soportan con hidalguía el paso del tiempo. Aunque menos enloquecida que aquella que sonó en el Luna Park de 1998, esta vez Noel y su banda exprimen al máximo la respuesta del público a uno de los temas más celebrados del final del siglo pasado. La gente pedirá Live Forever, pero no será posible. Sin embargo Noel se ofrece a tocarla solo con la guitarra para que todo el estadio la coree a su gusto. 

 

Está claro que la banda suena ajustada y que el ADN de las canciones que lo hicieron mundialmente famoso siguen estando ahí. Noel Gallagher pudo haber escrito If I Had a Gun o Spaceman (dedicada al Papa Francisco por su condición de argentino) para Oasis, pero las circunstancias lo empujaron a apostar en solitario por el futuro de su carrera. Su calidad compositiva no se perdió con los años y en vivo, su despliegue es el necesario para que la música conquiste el lugar. Noel es, a la larga, un músico de rock y no hay mucho más que ofrecer. 


Para el final quedará Listen Up, una acelerada versión de Wonderwall, What a Life y el cierre con todos gritando de Don´t Look Back in Anger. Este show es una versión extendida de lo que Gallagher ofrecerá el sábado en el marco del Lollapalooza en el Hipódromo de San Isidro. Pero más que eso es su reinvención en el escenario porteño, ese que justamente se despide pidiéndole que no sea tan exigente con su pasado y que se anime a una más de Oasis, aquel primer amor que tanto quisimos. 

 


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