10 OCT 2016

Nos vamos volviendo tecnos

De Charly a Spinetta, pasando por Los Redondos, los músicos que se interesaron por la tecnología
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Por Carlos Iogna Prat
La tecnología siempre estuvo presente en la historia de la música. La posibilidad para el músico de dar con una perspectiva nueva dentro de su trabajo cotidiano. Los adelantos se transformaron en un instrumento de gran utilidad a la hora de crear nuevas canciones y jugar con un concepto sonoro completamente distinto.

Fueron varias las figuras del rock nacional que se nutrieron, principalmente en los ’80, de una marea de nuevos teclados, sintetizadores y máquinas de ritmos varias. Esto llevó a un cambio dentro de propuesta musical.
 
Uno de ellos fue Charly García. Con su disco “Clics Modernos”, el popular artista cambió su propuesta y se entregó a nuevos sonidos más cercana a un mundo dominado por “los raros peinados nuevos”. Para 1983, Charly viajó a Nueva York para darle vida a su segundo trabajo solista. Se metió en los famosos Electric lady y junto a Joe Blaney (productor que había trabajado con The Clash) le dio vida a su nueva producción. Un disco que a la distancia sigue sonando actual. Luego de años con Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros y Seru Giran, García buscaba tomar aire fresco y de renovar su música.

 


 


El disco guarda cierta propuesta bailable, más cercana al pop-rock. El uso de la tecnología le sirvió para jugar con un mundo de efectos y nuevas posibilidades. Nos siguen pegando abajo, No soy un extraño, No me dejan salir, Los dinosaurios (referida a los desaparecidos por la última dictadura argentina), Bancate ese defecto, Plateado sobre plateado y Ojos de video tape son algunas de aquellas grandes canciones. Por esos días, el artista escuchaba canciones de The Clash, The Police, Men At Work, etc. La tapa, con el músico junto a un graffiti neoyorquino lo dice todo. Pensar que se iba a llamar “Nuevos Trapos”.
 
“Lo veo polentoso. Suena fuerte y muy fuerte. Pienso que está bien. Si lo miro desde afuera, lo veo así como provocador”, le contó Charly García en una entrevista a Gloria Guerrero.
 
Si hablamos de Charly, no podemos dejar de nombra a Luis Alberto Spinetta y su magnífica obra. En una época, a principios de los ’80, donde al público le tenía que gustar uno o el otro, no tuvieron problemas y se juntaron para darle vida a algunas canciones donde quedó la emblemática Rezo por vos. La obra quedó trunca, pero sirvió para terminar con una ingenua rivalidad.
 
Pero también, la curiosidad musical del “Flaco” lo llevó a cambiar de rumbo en el disco “Privé” (1986). El músico se encerró en 1985 en Moebio para apostar todo en sus nuevas canciones. Se reunió de reconocidas figuras como León Gieco (armónica), Andrés Calamaro (teclados), Fito Páez (teclados), Juan Carlos "Mono" Fontana (teclados), Ulises Butrón (guitarras y teclados), Héctor Starc (guitarra) y Fabiana Cantilo, Isabel de Sebastián y Sergio Fernández en coros.

 


 


Su sonido estuvo alrededor de una caja de ritmos Yamaha RX-11 que fue programada por él mismo (no participaron bateristas de la grabación). El bajo, tocado en algunos casos por Spinetta, Fontana, Calamaro y Paul Dourge, también se creó desde un secuenciador Casio CZ-5000.
 
Alfil, ella no cambia nada, Ropa violeta, Como un perro, Pobre amor, llámenlo, La mirada de Freud y Rezo por vos son algunas de las canciones del álbum.
 
"En el tema La mirada de Freud grabé el encendido de un fósforo y lo usé como un platillo. También sampleamos un lavarropas, un gol relatado por Muñóz, unos grillos y ranas en mi quinta de Castelar y hasta mi propia voz”, le contó Spinetta luego de la salida del disco a la revista Rock & Pop.
 
En aquel 1986, Raúl Porchetto, otro importante artista y referente de nuestro rock, buscó marcar un cambio. El disco “Noche y Día” dejó en claro su nueva propuesta con canciones como Bailando en las veredas, Gente de todo y La llama de tu amor que sonaron en todas las radios. El músico mercedino se interesó en profundidad por las nuevas tecnologías y sumó una gran cantidad de teclados y máquinas a su trabajo.

 


 


“Me empece a meter con la computadora y se disparaban 12 teclados por MIDI. Todo era secuenciado, Charly Alberti (baterista de Soda Stereo) venía a mi casa en Vicente López porque yo tenía la Linn 9000 para compartir un poco lo que estaba estudiando”, contó al programa Fórmula Radio Uno.
 
Los Redondos, referentes del rock nacional, también decidieron experimentar a la hora de grabar su álbum “Último bondi a Finisterre” (1998), su octavo disco. Un giro que sorprendió a sus seguidores. Los integrantes se metieron en el estudio a probar distintas posibilidades sonoras con el uso de las computadoras. Gualicho, Pogo, y La pequeña novia del carioca se fueron convirtiendo en clásicos de su repertorio.

 

 

“Pertenecemos a la cultura rock, que es una cultura caníbal que ha incorporado, a través de su historia, desde músicas étnicas hasta la última tecnología. Este trabajo del sonido, que parece una novedad, en nuestras demos está desde hace mucho. Yo ya componía a partir de la computadora y el sampler y después reemplazaba la programación por la banda, pero quedaban muchas texturas por el camino. Ahora decidimos dejar las cosas sin que el pulso rockero de los Redondos se apoderara tanto del asunto” contó El Indio Solari a Clarín en 1998.
 
A lo largo de sus extensas carreras, los artistas suelen sorprendernos con sus jugadas. En algunos casos puede llevar un tiempo a los seguidores el quedarse satisfechos con el material. En definitiva, la tecnología cumple con su rol: acompaña, estimula, simplifica, lo que siempre se mantiene intacta es la creatividad.

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