14 JUL 2016

Palo Pandolfo: "Quiero hacer algo que tenga perdurabilidad"

Acaba de editar uno de los mejores discos del año. La referencia a Spinetta y al sonido retro-vintage
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Por Sebastián Grandi


Palo Pandolfo recibe a la prensa en una terraza. Mira la zona de casas bajas de Palermo mientras fuma un cigarrillo. En este invierno sin permiso para andar en remera, el sol que pega sobre el músico permite un descanso. Está hablando de “Transformación”, el último disco que hizo con su banda La Hermandad. Lo presentará en La Usina del Arte el 16 de julio, pero antes tiene tiempo para reflexionar sobre el primer impacto que produjeron sus nuevas canciones: una -prácticamente- unánime sensación de que su álbum está entre lo mejor que se editó en el año. Lo sabe, pero igual se sorprende: “Me llama la atención la repercusión. Uno espera una buena respuesta, le pone fe. Pero la verdad es que lo que me dicen no deja de sorprenderme. Es muy enfervorizante. De todas maneras tengo la cabeza fría y con bastante experiencia y por eso creo que es el tiempo el que va a consolidar la obra. Como en toda expresión humana: el tiempo es el verdadero juez inapelable. Pero de este presente no me quejo: es bastante genial. Y noto que hay gente de gustos musicales muy diferentes entre sí, que se enamoraron del corte, Morel. Te diría que le gusta a los freaks, a los punks, a las chicas, a los programadores de radio, ¡gusta en Twitter!

 

-¿Fue la experiencia lo que te permitió encontrar el secreto para agradar a todo el mundo? 

 

-Uno quiere hacer algo que tenga perdurabilidad. Como casi todos, yo trabajo con prueba y error, teniendo el registro discográfico de las diferentes etapas de mi vida, porque los discos quedan ahí, tengo que convivir con eso hasta el final. Uno trata de hacer algo que no te incomode en un futuro. En este caso busqué la máxima inspiración para una banda eléctrica que es grabar un disco en vivo en el estudio. El quinteto entero: dos guitarras, bajo, batería y teclado. Esta vez fue la banda entera grabando cuatro o cinco tomas por tema para después elegir la que más nos gustaba. En este disco busco algo medio retro-vintage. 

 

-Tengo que decirte que “Transformación” me sonó profundamente spinetteano ¿estás de acuerdo?

 

-¡Que bueno! Yo pensaba: si ÉL puso cuerdas en Cristálida (N del R: incluído en “Pescado 2”, 1973), entonces yo pongo cuerdas acá. Y para mí ÉL es Spinetta. Y el link está ahí: el primer disco de Don Cornelio y la Zona para mi es muy spinetteano a pesar de que estábamos en la onda de The Cure y todo eso. Cuando me escuché después, me pareció que era, incluso, demasiado spinetteano. Entonces más adelante nos sumamos a la locura tóxica y grabamos “Patria o Muerte” pero... no sólo era la ginebra: ahí buscábamos patear el tablero de Spinetta. Entonces debo decir que en mi vida hay un diálogo con él. En este disco sentí un poco esas cosas, ese tema de las canciones largas, de las letras que te llevan a un viaje… Cuando muere Spinetta, al segundo me llama la Radio Metro y tuve que hablar en el momento. Dije: Spinetta es una voz que está dentro nuestro. Siempre está cantando dentro mío. Desde la secundaria, donde hacía una mezcla de Pescado Rabioso, Color Humano y Pappo´s Blues. Ese triángulo es fundamental. Escuchábamos mucho rock nacional: la Pesada de Billy Bond, Manal, León Gieco. Ahora estoy enamorado de Rock de la Mujer Perdida, de Los Gatos. Me agarró de grande: lo escucho bien fuerte. Entonces en este disco llegamos a ese espíritu con esa cosa medio retro que hay en el rock global. Toda la banda está enfocada en eso. Yo ya cursé rock de los setenta y rock de los ochenta, entonces puedo meterme en esos lugares bien tranquilo (risas). 

 

-Si seguís con la política de Don Cornelio, entonces podemos suponer que tu próximo disco con La Hermandad va a ser bien diferente.

 

-Si. Quiero hacer algo tipo death metal con armonías complicadas. Crear algo más denso para darle a los shows. Pero tengo otros proyectos: este disco “Transformación” es la primera parte de un cuadrado. Tengo planes de una banda de dúo tecno con canciones electrónicas. Y quiero hacer un disco con Juan Belbis, pero que sea un disco solo, más ambiental electro acústico: eso para mi es un deber. Y quiero hacer un disco de tango, que lo siento como una obligación. 

 

-Me llamó la atención la pronunciación de las palabras en el tema Sonido Plateado, como corridas de su tilde natural ¿lo buscaste?

 

-No es a propósito, pero sí, puede ser. No pensé en revelarlo (piensa), pero ya que hablamos de ésto, lo diré: sonido plateado no es más que otra forma de decir Rock Argentino. Muchos de nosotros estamos citados de manera metafórica en la letra. Está Mordisco, el Expreso Imaginario, Almendra, está todo. Ese rock de los setenta es el sonido que buscábamos desde adolescentes. Estoy por cumplir 40 años buscando eso. 

 

-En tu canción Niña de Metal encontré otra relación a Spinetta, pero más cercana a la época de los Socios del Desierto. 

 

-Bueno, en La Hermandad hay esa cosa de rock duro. Pero para mí es más Invisible o incluso refiere al primer disco de Don Cornelio del que hablábamos antes. 

 

-¿Cómo te llevás con la mitología detrás de Don Cornelio?

 

-Me divierte. Me encanta que haya gente que le rinda pleitesía a la oscuridad de esa etapa. De alguna manera buscábamos eso. Sobretodo en “Patria o Muerte”: era una crisis registrada. Yo digo: si no es arte, que sea un hecho antropológico. Hay algo humano ahí. Por eso nos gusta Louis Amstrong o el Polaco Goyeneche. Hay alguien que se planta ahí. Lo bueno de la post producción es que se pueden poner coros: y si te gusta Prince, comoa mí, se puede arreglar todo y hacerlo bello. Y Spinetta, que hablábamos de él, es la belleza. 

 

-”Transformación” tiene varios invitados. ¿Los pensaste a medida que ibas componiendo?

 

-Los busqué después de la composición. Aparecía la necesidad a medida que grababa demos de las canciones. La primera que elegí fue a Hilda Lizarazu para los coros de Morel. Normalmente no hago esas cosas, esos coros femeninos. Entonces la llamé a ella que es una gran amiga y grabó tres coros increíbles. Compuso el arreglo en base a su intuición. Las cuerdas se ven planteadas como una cosa épica y dramática, con gran referencia a los Beatles, que es una influencia para todos. A Ricardo Mollo le pedí ayuda en la producción artística pero no podía porque está muy ocupado con Divididos. Entonces me ayudó con las violas: me prestó una serie de guitarras y me dijo cómo usarlas. Me hizo Guitar Doctor. Entonces lo invité a grabar y participó en Sonido Plateado. Y en esa misma sesión le tiramos El Conquistador y en un toque la hizo y caímos para atrás, como Condorito. ¡Tiene una violencia! Es loco que alguien tan zen pueda abrir la puerta de una violencia tan genial. Victor Carrio en La Fuga que es un jazz psicodélico futurista, tipo Spinetta Jade.. Y los Tipitos fue visualizarlos. No sé cuándo se me ocurrió, pero ellos eran necesarios. Les pasé el tema, comimos un asado y lo grabamos. Así se hacen las cosas: uno deja todo en ese momento en que graba, lo que se hace queda para siempre. 



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