28 NOV 2015

Paul Kalkbrenner: "La electrónica es el rock and roll del presente"

El alemán toca hoy en Mandarine, pero tiene mucho para reflexionar sobre la música que hace
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Por Sebastián Grandi

por Sebastián Grandi

 

No todos son lugares comunes. Puede parecer que, desde hace unos años, toda la música suena demasiado igual y aunque a la hora de los conciertos, los sets, las fiestas, la convocatoria no disminuya, al final de día hay sabor a poco. Muchos críticos saben que en los sótanos se sigue experimentando y buscando nuevas formas hasta llegar a la renovación del sonido. En la electrónica sucede algo similar. No todos son estrellas que viajan con sus Mac Book Pro por el mundo dando sets iguales de dos horas y cobrando millones. Paul Kalkbrenner es una rareza en este universo. Aunque uno podría encasillarlo como un DJ más, la verdad es que su música no es igual a la de los figurones de moda y que el disco "7" que se editò en la Argentina y que presenta este sábado en Mandarine Park merece una escucha atenta. Pero además porque el músico alemán, de 39 años, se distancia de la media en un negocio donde todo es aquí y ahora. Fue productor de cine, DJ y creció en la Alemania del Este en tiempos en que el régimen socialista determinaba hasta cómo había que vestirse. Antes de su nuevo set en Buenos Aires, se encuentra con Generación B en un hotel de Puerto Madero. Reconoce que esa zona de la ciudad es demasiado nueva y se emociona con saber que Carlos Bilardo está un par de mesas más allá. "En el 86 hinché por la Argentina, porque no teníamos permitido hacerlo por la otra Alemania. Pero la Copa de 1990 ayudó mucho a la reunificación, lo siento", me dice. 

 

-¿Cómo fue crecer en esa Berlín del este?

 

-Esos años fueron un poco comunistas, ja. Ustedes los argentinos tuvieron sus propias experiencias dictatoriales, pero el día a día era convivir con uniformados en las calles. Cuando sos chico te imaginás todo tipo de cosas sobre el poder, pero la verdad es que en esos años de mi infancia yo no pensaba demasiado en eso. Sí es cierto que si el Muro no hubiera caído en 1989 yo hubiera tenido grandes problemas con ese sistema y ese sistema conmigo. 

 

-¿Podes recordar alguna influencia artística de esos tiempos?

 

-Si, fue una época de mucha influencia. Escuchaba mucha radio, los programas de Top 40 con los éxitos que graba en cassettes y como no sabía inglés tampoco sabía quiénes eran esos cantantes ni qué decían. Esa radio venía de la Berlín occidental, pero yo la escuchaba con pasión, porque mis padres me dejaban escuchar eso. Yo llamaría eso una influencia aunque en esa época yo no juzgaba la música, era sólo eso. No es que tenía una postura formada sobre lo que era la música pop, ni sobre lo que representaba. No podía decirte que escuchaba eso como reacción al mundo en que vivía ni a mis padres que escuchaban música tradicional alemana. Eso viene después, con la adolescencia. Hasta entonces era sólo música. Esta situación es lo que definió la música que hago ahora: escucahar sin tener un concepto anterior. De esa manera aceptaba todo y así es como lo sigo haciendo: con esa inociencia de aceptar la música, puramente la música. No importa si era Rod Stewart, Phil Collins, qué se yo. Era música. A medida que crezco veo que esos años fueron muy formativos e importantes. Aunque no tenga nada de eso hoy, porque una vez que cayó el Muro todo cambió, lo cierto es que también las oportunidades ahí eran muy pocas. O eras miembro del Partido Socialista o no eras nada. 

 

-Leí por ahí que no te considerás un DJ...

 

-¡Es que no soy un DJ! Porque no paso música. Yo hago música electrónica. Fui DJ a los 15 años, pero esa época se terminó. Yo trabajo en un estudio, mezclo los sonidos, los analizo y después reproduzco eso en vivo. En los noventa llevaba los mixers, los sintetizadores y todo eso que ahora se guarda en una computadora, pero opero desde ahí, en vivo. Y esta tecnología te permite trabajar a la vez con varias canciones. Pero cuando voy al set en vivo, toco todo ahí, cada noche es diferente, cada noche es distinta a la otra. 

 

-¿Creés que la gente se da cuenta de eso? 

 

-No me importa, la verdad. Yo voy y toco música y puedo reaccionar a lo que veo ahí, a lo que siente la gente. Me sentiría un poco culpable si fuese sólo con una máquina a ponerle play. Para tocar música hay que estar concentrado. Yo amo estar ocupado en el escenario. Y muchas veces la gente se da cuenta que ese trabajo es real porque ven que la canción puede sonar diferente a la que escucharon en el disco, porque la acelero o la hago más lenta o la corto: no tengo que esperar a que termine el tema porque yo lo hago en vivo. Por eso no soy un DJ.

 

-Bueno, es que hay una mitología sobre la electrónica de que..

 

- ¡Que no hacen nada! Si, podrían estar cocinando algo ahí abajo o revisando sus mails. Pero mis fans saben que yo hago todo en vivo y hacen chistes con David Guetta: él llega a su set y dice “Yo pongo Play”. Y yo digo: y "yo toco en vivo". En los festivales te das cuenta de esas diferencias, por las pantallas y lo que pasa en el show. 

 

-Vos te diferencias entre tu música y la de las estrellas del medio como Guetta, Calvin Harris o Avicii

 

-Yo no hago esas diferencias: simplemente existen. No tengo que explicarlas a la gente. Obviamente que ellos son muy exitosos, pero tal vez simplemente quieren que todos se vayan felices y ya. Todo muy prolijo y muy igual. Pero como todo el mundo tiene dos oídos puede escuchar ésa música y la mía y notar las diferencias. Tal vez no sean mis canciones tan fuertes para las radios o para lo que se escucha hoy en los autos, pero hay una diferencia desde el concepto, en los colores de las canciones. Lo mío no suena a Top 40, donde hoy todo suena igual. Tampoco sé si mis canciones son las mejores, pero sí que tienen mucho esfuerzo puesto para que sean originales y poderosas. 

 

-¿Es un camino más largo para llegar al mismo lugar?

 

-¡Todos quieren una hamburguesa! ¿Pero yo quiero hacer hamburguesas? Si tenés dinero, éxito y fama, entonces ahí hay una presión. La gente paga una entrada para que toques ese éxito tal como lo escucharon en el disco. Es lo que pasa con los Rolling Stones. No podés ir a un show de ellos y que no toquen Satisfaction. Eso tiene que pasar porque fuiste a ver a los Stones y están ahí para eso y hacerlo tal como lo imaginaste. Y el tema es que la gente necesita ir a un show y reconocer la canción. Eso los hace sentirse bien. Lo relacionan con sus vidas, su historia. Y no es sólo el tema: también tiene que ver el volumen del sonido, el ambiente. Entonces la música tiene que ver mucho con la psicología, con las experiencias anteriores, con los recuerdos y con lo que te pasa en ese momento. Si te gusta la canción no importa que esté a un volumen alocado. Por eso todos somos diferentes: cada uno recibe algo diferente de una canción. Hay quienes escuchan en mis discos cosas que yo no imaginé que podían pasar. Y están los David Guetta que te llenan de sonido. O estoy yo, que dejo espacios, para que aquel que conoce la canción pueda pensar, saber qué hacer con eso, reflexionar. Es difícil en la música instrumental, pero cada vez hay más gente que escucha con atención y ve más cosas de las que yo le puse y ahí es donde hay una diferencia. Y cuidado: no tengo nada malo para decir sobre Guetta porque él llevó la electrónica a nuevos niveles de popularidad. Y abre puertas para nuevos músicos. ¿Quién diría hace diez años que en los Estados Unidos escucharían música electrónica y que jugarían al fútbol?

 

 

-El crítico inglés Simon Reynolds dice que la música electrónica es el futuro, ¿estás de acuerdo?

 

-No lo leí, pero digamos que la electrónica es el rock and roll del presente. Desde los sesenta hasta más o menos 1995, el rock fue una cosa. Y el tecno tiene la misma edad, eh. Más allá del punk, se trata de movimientos juveniles que demuestran una serie de comportamientos y problemas que colapsan cuandos se convierten en mainstream. Hace como 15 años que dicen que el tecno está muerto, aunque se reinvente en nuevas formas, lo que significa que aún está vivo. No es mejor ni peor que el rock, pero vamos: ¿quién escuchaba a los Beatles al inicio de los años sesenta si no eran europeos y más tarde los japoneses y los americanos e imagino que algunos sudamericanos también?. Bueno, ahora la electrónica es la primera música global, porque llega hasta el último rincón del planeta, lo que marca que tal vez no tenga nunca un fin. Y que tiene desde David Guetta con sus millones de fans, hasta una movida muy cerrada y especial en un barrio cualquiera de Berlín y su sellos independientes. Eso muestra que es un movimiento muy fuerte, muy vivo, que sólo se puede comparar con el rock and roll. 

 

-Los Beatles transformaron la música pop en una evolución artística muy superior cuando dejaron de tocar en vivo y se encerraron en los estudios. ¿Puede la electrónica evolucionar así? 

 

-No, porque aquí la creación es horizontal. En la música cuanto más atrás viajás, desde antes que los Beatles, te encontrás con Vivaldi o Bach que creaban música que aún tiene mucho valor. La electrónica es una música que representa la era en la que vivís. La gente en ese contexto histórico se vuelve pequeña: admitamos que no vamos a tener ningún Mozart en el futuro. Cualquiera puede crear música en su casa, difundirla, pasarla de un teléfono a otro y hacerla popular. Dejar una marca tan importante se hace cada vez más difícil. Obviamente hay algunas porquerías y tendremos que curar ese sonido para quedarnos con lo mejor. Por eso no habrá nuevos genios: es el precio que hay que pagar para que todos puedan crear. Esto sería darle la razón a Marx: se trata de la democratización de los medios de producción. Pero habrá que decirle que fue el capitalismo el que logró eso. Yo recuerdo cuando era un joven productor, lo caro que era meterme en un estudio. Hoy todos lo pueden pagar, al menos en Occidente. Entonces llega la era donde hay que demostrar qué es lo que podés hacer con eso. Especialmente en el mundo de la electrónica donde a lo mejor encontrás a un 1% que hará historia.

Y si hablamos de historia de la música te diría que desde 1910 todo entró en un loop y se repite. Yo escucho música clásica barroca. Es un género del que no tomo nada, no me atrevería. Esa gente hizo música pensando en Dios. No sé qué tan religiosos son en Argentina, pero yo crecí en un país que barrió con todas las religiones y que tras la unificación ahora es protestante, entonces veo esa devoción como algo mucho más complejo. En semejantes creaciones no podemos reflejarnos. Somos artistas que sólo pueden repetir lo que se hizo antes de 1910, esa es una gran frase para el final. ¡Te la regalo!

 


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