24 OCT 2016

Personal Fest, Día 2: NTVG cerró ovacionado

Los uruguayos fueron aclamados por 25 mil personas. The Kooks regresó al país con un club de fans bien formado y Cypress Hill dio cátedra de hip hop.
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Por Carmen Elicabe
Al igual que el sábado, el line up del segundo día del Personal Fest también estuvo copado por importantes nombres nacionales e internacionales y, si bien era un desafío sorprender al público luego de que el sábado Andrés Calamaro dejara a todos boquiabiertos con su regreso, los artistas de la segunda jornada dieron cuenta de sus capacidades para entretener al público.  
 
Marilina Bertoldi, Mystery Jets, The Strypes, Stone Giant, Los Brujos, The Kooks, Cypress Hill y No Te Va Gustar, entre otros, fueron algunos de los que encabezaron la fecha y confirmaron, una vez más, el carácter de clásico que tiene este festival en la escena local.
 
 
NTVG juega de local
 
Ya era de noche y, sobre el escenario principal del club GEBA, Emiliano Brancciari, cantante y guitarrista de No Te Va Gustar, entonaba “nos chupa un huevo lo que diga esa gente, nos chupa un huevo lo que diga el señor” para dar comienzo al show que cerró la jornada.
 
A Más mejor le siguieron otros clásicos, como Cero a la izquierda, Con el viento y Fuera de Control. Cuatro temas al hilo, para inyectarnos su llegada y, luego, un respiro para saludar, agradecer y felicitar a Charly García por su cumpleaños 65.  
 




Con la gran popularidad que vienen sembrando desde hace 22 años, los uruguayos agitaron el predio e hicieron saltar a 25 mil personas de la mano de un amplio repertorio, en el que recorrieron todas las etapas de su carrera musical. Llueve tranquilo, Al vacío, A las nueve, Me ilumina hoy, Sin pena ni gloria, Viajando sin espada, Prendido fuego Arde fueron algunos de los temas que sonaron durante las casi dos horas de show.
 
Un homenaje a Soda Stereo con un cover de Cuando pase el temblor, y algunas alusiones más a nuestro rock nacional (como el mashup en vivo que hicieron de Te Voy a Llevar y Todo Un Palo, de Los Redondos), dieron cuenta de la gran influencia que la música argentina tiene sobre su trabajo.
 
Para el cierre, la banda de Montevideo se guardó algunos hits más. Sí, todavía les quedaban algunos sin tocar. Con Nada para ver, No hay dolor, Te voy a llevar No era cierto, coreada por casi todos los presentes, finalizaron el espectáculo.
 
Luego de un show prolijo, en el que se notó el disfrute, pero también la concentración, el grupo se despidió y prometió volver en diciembre. Además, ya tienen fecha confirmada para febrero del año que viene en el festival Rock en Baradero, así que los veremos pronto.  



A The Kooks le pegó el pasivo

Los británicos volvieron al país luego de su última presentación en 2015 y, junto a una multitud que los acompañaba con coros interminables y gritos de fanatismo, recorrieron algunas de las obras más importantes de su carrera.
 
La dulzura en las palabras del cantante y guitarrista Luke Pritchard con el público explican el origen de las letras cariñosas que lideran casi todos los temas del cuarteto. Con un “Are you OK, guys?” cada tantos minutos, se aseguraba de que el público la estaba pasando bien y continuaba con los planes ya estipulados.
 
Ediie’s gun, Always where I need to be, See the world, Ooh La y Tick of time fueron algunas de las canciones más antiguas que tocaron, además de hits como She Moves in Her Own Way, Junk of the Heart o Naive.





La lista se nutrió plenamente del estilo de sus orígenes, rock y pop británico en estado puro, composiciones con melodías pegadizas y letras que hacen cantar, o al menos tararear, a cualquiera.
 
Antes de empezar Seaside, Luke dijo bromeando (o no) que no recordaba la melodía, pidió ayuda a los espectadores y, entre risas, afirmó que le había pegado el porro que Cypress Hill se había fumado en el escenario minutos antes. 
 
Luego de realizar un sideshow en Niceto dos días antes, The Kooks ratificó su popularidad por estas tierras.



Cypress Hill regresó y dio cátedra de hip hop 
 
Get em up sonaba a todo volumen en el escenario “Personal” y Sen Dog (vocalista) y sus amigos comenzaron el espectáculo con todo lo necesario para ser buenos “niggas”. Voces manipuladas, más graves y más agudas, frases en español y en inglés (provenientes de la doble nacionalidad de algunos de ellos), una percusión extasiada y un Dj que terminaba de imprimir la marca registrada: Cypress Hill había tomando el control.
 
Al ritmo de Hand on the pump, un grupo de fans hacía break dance en el centro de la escena y los raperos alentaban desde el escenario. How I could just kill a man, Superstar y Latin Lingo fueron algunos de los otros temas que encabezaron el repertorio de los californianos.
 




Cuando llegó el momento de Yo quiero fumar mota, Sen Dog se prendió un porro tamaño habano y confirmó el apoyo que todo el grupo le da al consumo medicinal y recreativo de marihuana. Pero, por si a alguien no le había quedado claro, a continuación tocaron Dr. Greenthumb, canción con clara alusión a la temática.
 
Feliz, el cuarteto abandonó el escenario y agradeció al público por el apoyo de siempre, el mismo que los sigue desde hace 25 años.


 

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